Gentes de aquí y de allá Manolito 'el de Luz': El más intrépido marinero de Punta Umbría

  • Navega desde los diez años, fue candidato a la Alcaldía, concejal de Sanidad y promotor de los actos de la festividad de la Virgen del Carmen

Manuel Fernández Gey , conocido como Manolito 'el de Luz' en Punta Umbría.

Manuel Fernández Gey , conocido como Manolito 'el de Luz' en Punta Umbría. / M. G. (Punta Umbría)

Había oído hablar de él, pero no tenía el gusto de conocerlo personalmente. No obstante, lo que me habían contado de él era impresionante y lo convertía en un marinero de leyenda.

Manuel Fernández Gey nació a finales del año 1944 en Lepe, pero a los 6 años ya estaba en Punta Umbría, pues su padre vino aquí a trabajar y él empezó a aprender sus primeras letras con don Antonio Alaminos en el colegio que estaba junto al ayuntamiento provisional y la cárcel donde hoy hay unos aparcamientos muy soleados. Y ya entonces sus compañeros de clase empezaron a llamarle Manolito el de Luz, porque su madre se llamaba Luz, por la Virgen de la Luz, patrona del bonito pueblo de Tarifa, en Cádiz, de donde era ella. Por cierto, su madre era hermana de Manolo el municipal, de grato recuerdo para quienes lo tratamos pues era un hombre muy atento y servicial, además de un buen policía municipal.

Pero vamos a seguir con el intrépido marinero, que se escapaba del colegio escondiendo los libros debajo de la arena para ayudar a descargar los barcos que venían cargados de ladrillos para las obras del pueblo. Y así se ganaba unas 15 o 20 pesetas que entregaba en su casa para ayudar a sus padres. Así fue como cogió afición a los barcos y ya con 9 años dejó el colegio y empezó a trabajar con Juan Núñez de redero en el solar donde luego más tarde estaría el Cine Avenida y hoy está otro lugar emblemático: La Pequeña Alhambra.

Con 10 años se embarcó por primera vez para la pesca de la sardina, pero se mareaba mucho y estuvo a punto de dejarlo. Sin embargo, su ilusión era tal que lo sobrellevó como pudo hasta que consiguió dejar de marearse y ya con 13 años se hizo profesional y con 17 ya era patrón de pesca y empezó a navegar por Portugal, Marruecos, Guinea, Mauritania y muchos países más. Pero a todo esto le llegó el momento de hacer el servicio militar, que le tocó por la Marina en Ferrol, navegando en el Vulcano y, casualidades de la vida, yo he visto en Vigo urbanizar el barrio de Coia y en una rotonda enorme colocaron un barco en homenaje a los marineros y hombres del mar. Ese barco se llama Bernardo Alfageme, el primer barco en el que Manolo fue patrón y surcó la Costa da Morte, donde tantos accidentes se han producido a lo largo de la historia. Ahí fue donde se hizo un hombre de la mar.

Navegante desde los diez años, llegó a patronear su barco por la Costa da Morte

Manolo se convirtió en un experto marinero, un magnífico pescador y un extraordinario patrón de pesca. Tanto es así que todos los armadores se lo rifaban hasta que él decidió comprarse su propio barco y hacerse armador. Le puso de nombre Maroto Trille, matriculado en Valencia, y con él empezó a ganar dinero   gracias a su forma de entender el mar.

Cuentan aquí en Punta Umbría que, en esos días de invierno duro, cuando los grandes temporales hacían que toda la flota se quedase amarrada, Manolo avisaba a toda su tripulación para que se preparase que en un rato salían a la mar. Y ante el asombro de todos los habitantes de Punta Umbría, su barco enfilaba la salida de la ría y ya, al pasar por la Canaleta, no se veía nada debido a los grandes temporales de lluvia y niebla. Y al volver a tierra lo hacía con el barco lleno de pescado, el único que ese día se vendía. Si el temporal duraba varios días, su barco salía cada uno de ellos y sus marineros ganaban dinero.

En un año había ganado tanto como para pagar todo lo que le habían prestado para comprar el barco, su casa y mantener a su familia holgadamente. Él se casó muy joven, con 18 años, con una mujer muy guapa con la que tuvo su primera hija cuando se fue a la mili. Esto lo que le hizo ver la vida de otra forma, así que se compró otro barco y otro y otro, hasta llegar a tener cinco a la vez. Él no paraba de trabajar y de aprender, de hecho, me contaba que mientras iba en el barco en algunos momentos de descanso se leía libros, todos relacionados con el mar. Recuerda uno muy especial que le enseñó bastante y que se llama “Indispensable en el puente”.

Fue candidato a la Alcaldía de Punta Umbría por la entonces Alianza Popular y ejerció como concejal de Sanidad

Y todo ello sin dejar de trabajar por su pueblo. De hecho, por colaborar en la mejora de Punta Umbría se presentó como número uno por la lista a la Alcaldía del Partido Popular, antes llamado Alianza Popular, en cuyas elecciones salió elegido como concejal y le fue asignada la concejalía de Sanidad, con la que se identificó perfectamente y trabajó incansablemente siendo alcalde Cayetano Hernández del Campo. En esa época, en el año 1983, fue además Hermano Mayor de la Hermandad de la Virgen del Carmen, patrona de este pueblo y patrona de los marineros y protectora de todos los puntaumbrieños. Y a él fue a quien se le ocurrió la bonita y ya tradicional idea de llevar la Virgen al mar el día 16 de julio.

Sabido es que en este pueblo cada 15 de agosto se monta a la Virgen en un barco y se pasea por la ría acompañada de cientos de embarcaciones perfectamente engalanadas. Barcos de pesca y barcos deportivos se unen en una tradición que viene sucediendo desde hace muchos años y todos los miembros de la junta directiva de la hermandad aceptaron la propuesta de Manuel sin pretender en absoluto quitar protagonismo a esta fiesta. Pero la procesión del 16 de julio cogió tanta aceptación que el pueblo entero la acompaña a la orilla del Océano Atlántico y la gente se mete en el agua acompañando a su Virgen. Es todo un espectáculo de fervor, de colorido y de felicidad. Cuando recibo visitas de amigos de fuera no dudo en acercarlos a la playa a esa hora y todos terminan entusiasmados con lo que han visto.

Manolo es padre de cuatro hijas de las cuales se siente muy orgulloso. Y no digamos de su hijo, llamado también Manuel, y que en la actualidad es el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de este pueblo marinero. Pero además es también presidente de la Confederación de todas las Cofradías de Andalucía y vicepresidente de la Confederación de todas las Cofradías de España.

Ahora, una vez jubilado, Manolo se dedica a descansar. Aunque se encuentra con ganas y con fuerzas de embarcarse otra vez, cosa que no hace pero que lo haría con mucho gusto. Porque lo suyo es el mar, su afición y su vocación, aunque seguro que ya no sería tan intrépido.

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