Gentes de aquí y de allá

Juan Carlos Castro Crespo, un artista integral

  • Es pintor, escultor y escritor y ha paseado su obra por las exposiciones más importantes de todo el país

Juan Carlos Castro Crespo en una de sus exposiciones en la sede de la Fundación Caja Rural del Sur.

Juan Carlos Castro Crespo en una de sus exposiciones en la sede de la Fundación Caja Rural del Sur. / Alberto Domínguez (Huelva)

No podía faltar en esta galería mi entrañable y querido amigo Juan Carlos, un artista integral, porque lo mismo es pintor, que escultor, que escritor. Aunque por ese mismo orden lo tengo clasificado. Nos conocemos desde hace muchos años, ya que su padre y el mío eran muy buenos amigos. A su padre lo recuerdo perfectamente, era otro gran artista.

Juan Carlos nació en Huelva y desde pequeño ya pintaba todo lo que veía, todo lo que pasaba por delante de él. Por eso, y porque en su casa veía a su padre, decidió aprender académicamente todo lo que podía y se matriculó en la Escuela de Arquitectura y en la Escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, de Sevilla.

Al terminar sus estudios ganó las oposiciones y empezó a ejercer como profesor de instituto y también en la facultad de Humanidades de la Universidad de Huelva. Es doctor cum laude en Bellas Artes desde 1995 y también la Junta de Andalucía le concedió el Premio de Andalucía a las Artes Plásticas. Ingresó en el año 2006 como académico de número en la Academia de las Ciencias, las Artes y las Letras de Huelva. En definitiva, que estamos ante un artista de gran reconocimiento, pero lo más importante de todo es un título que le damos todos los que lo conocemos bien: Juan Carlos Castro Crespo es “una buena persona”.

Yo he colaborado con él en varias ocasiones. Una que nos tuvo mucho tiempo juntos fue en la instalación de su Tótem Precolombino, que se instaló en las inmediaciones del Muelle de Las Carabelas de La Rábida, donde mi compañero Manolo Tapia y yo, cada uno con un teodolito colocado perpendicularmente, guiábamos a la máquina que lo instalaba para que quedase con una verticalidad perfecta.

Ambos hemos formado parte como miembros de algunos jurados e incluso hemos discutido amistosamente para al final llegar a un acuerdo. También hemos sido coautores en algunos libros sobre Huelva y sobre Punta Umbría.

Juan Carlos Castro en su estudio, en pleno proceso de creación. Juan Carlos Castro en su estudio, en pleno proceso de creación.

Juan Carlos Castro en su estudio, en pleno proceso de creación. / Alberto Domínguez

Hablar de sus exposiciones sería interminable, empezando por ARCO, en Madrid y pasando por medio mundo. Pero voy a destacar solo algunas a las que yo he podido asistir. Empiezo por aquella que se celebró en el Salón Principal del Instituto Rábida, donde mezclaba pintura y música. Eran unos cuadros con partituras de rapsodias y valses que a nadie dejaba indiferente. ¡Fue una auténtica maravilla!Tengo una carpeta que realizó con dibujos espectaculares sobre las casas de los ingleses y que, posteriormente, me firmó cada una de las litografías, alguna de ellas las tengo en casa enmarcadas. La carpeta contiene sus dibujos y los poemas de Abelardo Rodríguez Mora, amigo mío también de la infancia que desgraciadamente se nos fue antes de tiempo. Dos artistas juntos.

Y hablando de cuadros en mis paredes, tengo el honor de colgar en ellas algunos que Juan Carlos me regaló. Uno de ellos es un collage donde aparece hasta un trozo de un vestido de su mujer, un trozo de cartón y una sartén echando humo. Hace muy pocos días en otra de sus exposiciones en la sala de la Fundación de la Caja Rural del Sur me regaló un grabado de un unicornio. Pero tengo más, porque Juan Carlos siempre ha sido muy espléndido y yo un gran admirador de él, además tenerle un gran aprecio.

En su estudio he estado en varias ocasiones y he podido admirar toda la obra que en cada momento estaba realizando, haciendo temas muy dispares. Recuerdo en una ocasión que hacía una colección magnifica sobre la torería. Su estudio es una verdadera gozada, y no solo por toda la pintura que alberga, sino por su propia composición arquitectónica, obra del gran arquitecto y amigo común Pepe Álvarez Checa.

También ha realizado esculturas, entre las cuales yo destaco el Monumento a los Hermanos Niño que está en la entrada oeste de Moguer, realizada en acero corten. Y hablando de los hermanos Niño, marineros de Moguer que acompañaron a Colón, también realizó una colección de marinos de Huelva que es digna de mención.

Y cómo no hablar de su libro Huelva Ilustrada. 3.000 años de paisaje urbano, donde da un repaso a la historia de nuestra ciudad a través textos, dibujos y fotografías de mucha calidad. Desde los tartessos, la Onuba romana, la Awnaba visigótica, la Welva musulmana y así hasta nuestros días. Yo le dediqué un artículo a este libro en este mismo diario en que destacaba a esta obra como imprescindible en todos los hogares de Huelva.

Un ejemplar de este libro también me lo regaló el autor con la siguiente dedicatoria: “A todo el personal les pongo: “Ojalá encuentres en esta obra algo que desconozcas” … pero a ti cómo te voy a endosar esa plantilla, si tú te lo sabes todo. A ti, Fernando Barranco, amigo, un fuerte abrazo”.

Gracias Juan Carlos por esas palabras cariñosas, pero tan exageradas como la inclinación de algunos de tus dibujos. No obstante, me llena de orgullo ser tu amigo, un amigo como tú, de fama internacional y tan sencillo a la vez.

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