Provincia

Huelva mantiene cinco positivos por la fiebre del Nilo en caballos

  • Los casos se registran en Almonte (dos), Moguer, Gibraleón y San Bartolomé

Un operario en plenas labores de fumigación. Un operario en plenas labores de fumigación.

Un operario en plenas labores de fumigación.

Los casos positivos de fiebre del Nilo en caballos se mantienen en cinco en la provincia de Huelva. Así lo constata el último balance facilitado por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta, que da cuenta de que el total de casos en la comunidad andaluza asciende a 19. En la provincia onubense se mantienen los dos positivos registrados en Almonte, uno en Moguer, otro en Gibraleón y otro en San Bartolomé de la Torre.

La provincia más afectada es Sevilla con 12 casos (cuatro en Lebrija, tres en Los Palacios, tres en Dos Hermanas y dos en Las Cabezas de San Juan). Cádiz registra un caso en Puerto Real y otro en Jerez de la Frontera.

El sistema de vigilancia implantado por el departamento de Sanidad Animal de la Consejería permite la detección precoz de la enfermedad en los caballos para poder aplicar medidas de control e iniciar el tratamiento veterinario oportuno sobre aquellos ejemplares que la sufren, pero que en ningún caso la transmiten a otros animales. Este programa, implantado desde 2010, supone una primera alerta sanitaria ante una posible incidencia del virus en seres humanos.

Es por ello que la Consejería comunica inmediatamente la detección de cuantos casos se confirman a la Dirección General de Salud Pública de la Junta de Andalucía y al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Apenas un 10% de los animales desarrollan síntomas y sólo el 1% muere por la enfermedad

La aparición de estos brotes de la enfermedad, que se detectan desde hace años, se debe a la particular situación geográfica de Andalucía como paso de aves migratorias, que juegan un papel reservorio del virus que transmite el mosquito culex y otros géneros de mosquitos. Apenas un 10% de los équidos infectados desarrollan síntomas y sólo el 1% muere como consecuencia de ella.

Resulta aún más importante subrayar de nuevo que los caballos infectados son epidemiológicamente un “fondo de saco” y no transmiten la enfermedad a otros caballos.

Existen vacunas autorizadas para la enfermedad en caballos que son frecuentemente aplicadas por los veterinarios clínicos de équidos, especialmente en las zonas tradicionalmente afectadas.

En los équidos, la Consejería establece un sistema de vigilancia pasiva, de forma que en aquellos casos con sintomatología neurológica en zonas geográficas consideradas de riesgo, los servicios veterinarios de la Oficinas Comarcales Agrarias (OCA) toman las muestras necesarias para confirmar o descartar la enfermedad sin perjuicio de los tratamientos que los veterinarios clínicos aplican a los caballos enfermos.

De forma adicional, está constituida una red de vigilancia activa mediante caballos y aves centinelas de una relación de explotaciones repartidas por las zonas de mayor riesgo. Esto permite sacar muestras con cierta frecuencia para detectar si el virus circula por el territorio.

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