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Guardianes del mar

  • La Autoridad Portuaria de Huelva es la primera entidad que abre las puertas de sus torres a la Asociación de Amigos de Faros de Andalucía

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Durante décadas han servido de orientación a los navegantes que se acercaban a tierra, han dibujado con la luz del día la figura de su torre, para dejar de noche el misterio de su sombra. El faro esconde la magia de quien se dedicó al oficio de farero, que ya sólo queda en el recuerdo.

A pesar de que estas construcciones forman parte del paisaje urbano onubense, son grandes desconocidas, ya que son pocos los que tienen la posibilidad de entrar y recorrer su interior. Tan solo dos faros de los 187 que hay en toda España permiten la experiencia de franquear sus puertas, subir por sus escaleras y asomarse desde sus balcones. Un situación totalmente opuesta a la que presenta el país vecino, Portugal, "donde la inmensa mayoría de los faros pueden visitarse las tardes de los miércoles", según el presidente de la Asociación de Amigos de Faros de Andalucía, Francisco García.

Él fue uno de los privilegiados que este fin de semana pudo acceder a los faros que se localizan en nuestra provincia, gracias a la Autoridad Portuaria de Huelva que no dudó en abrirles las puertas, lo que la ha convertido en "la pionera de todas en España".

Socios procedentes desde las provincias de Málaga, Cádiz, Jaén y Sevilla pudieron disfrutar y admirar un patrimonio tan valioso como desconocido por la inmensa mayoría de la población . De ahí que García resaltase la "valentía" del puerto onubense al ser en primero en dar este paso que considera de "gran importancia porque representa un acercamiento de nuestros faros a la población andaluza". Por ello, confía en que "otras autoridades portuarias sigan los pasos de la de Huelva y permitan, a través de esta asociación, que los andaluces conozcan, disfruten y se enamoren del patrimonio que representan nuestros faros. Conocer las cosas es imprescindible para amarlas y cuidarlas".

La visita dio la oportunidad de recorrer las construcciones de Torre la Higuera (en Matalascañas), Mazagón (El Picacho) y El Rompido (el cuarto faro que se ubica en la provincia es el del Espigón Juan Carlos I, si bien el escaso alcance de su luz -inferior a diez millas- lo descarta de la clasificación oficial de faros).

La ruta onubense dejó disfrutar de una estampa casi única (sólo se repite en Rota) como la de poder divisar desde la torre de un faro la estructura de la construcción anterior. "Cuando se construía un nuevo faro siempre se derribaba el antiguo", pero en El Rompido la historia ha querido dejar ese privilegio. Además, los catorce afortunados que recorrieron las escalinatas de estos guardianes del mar se adentraron en el único faro que hoy existe de planta triangular, el de Torre la Higuera, según destacó García, quien apuntó que "algo tan simple como dejar una cristalera de color en una de sus caras, deja imágenes de gran belleza".

Hasta ahora, el acceso al interior de estas construcciones está limitado. Se esgrimen razones de seguridad, aunque desde la Asociación de Amigos de los Faros de Andalucía se cree que se trata de "una excusa". Entienden que el tema es "más económico", ya que su apertura al público obligaría a la contratación de un seguro especial así como del personal específico, "algo que hoy en día es complicado", explicó García. A pesar de ello, desde Puertos del Estado se estudia la posibilidad de que se explote parte de estas atalayas, que en un futuro podrían dedicarse a labores hosteleras. "Una posibilidad que dejaría paso, en algunos faros, a abrirse al público, algo que -explica García- todos podríamos celebrar".

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