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Giahsa ofrecerá al sector privado la gestión de agua y basura en determinadas áreas

  • La incorporación de los municipios gobernados por el PP tras el pacto cuatripartito abrirá las puertas a las empresas · La MAS confía en lograr un préstamo superior a cien millones antes de final de año

El acuerdo firmado el pasado lunes por PSOE, PP, IU y PA para la estabilidadde la Mancomunidad de Servicios de Huelva (MAS) y de su empresa instrumental, Giahsa, puede comenzar a tener consecuencias en el corto y medio plazo. Dos son las principales líneas de trabajo de la actual dirección: cerrar los detalles para la reincorporación a MAS de los municipios gobernados por el PP y lograr un crédito superior a 100 millones de euros, ampliables a otros 50, que sirva para aliviar la difícil situación de las finanzas municipales.

Los contactos para lograr que Lepe, Moguer, La Palma del Condado o Hinojos, entre otros, se vuelvan a situar bajo el paraguas de MAS están avanzados y hay buena disposición política, especialmente porque las estrecheces financieras por las que atraviesan los ayuntamientos les obligan a hacer piña. La cuestión a salvar es cómo integrar bajo una misma red de servicios públicos comunes a las localidades que han depositado en manos privadas, las de la empresa Aqualia, la concesión del suministro domiciliario de agua y de recogida de residuos sólidos urbanos.

La cuestión abre el paso a un modelo mixto de gestión que fuentes de la dirección de Giahsa consultadas por este diario no sólo dan por hecho, sino que creen necesario. "No tenemos ningún problema en trabajar con Aqualia", subraya un responsable de la empresa pública, dejando atrás la polémica generada en los últimos años tras haber concedido algunos pueblos la gestión del agua a este empresa.

Los pasos están definidos, pero no concretados porque cada municipio tiene un contrato y unas circunstancias diferentes con la concesionaria. Partiendo de la base de que los consistorios ni quieren ni pueden romper los contratos que les unen con Aqualia, sujetos a cláusulas indemnizatorias elevadas e inasumibles económicamente, la negociación pasa por un reparto del pastel que no tiene por qué ser el actual.

Sin querer desvelar aún los detalles de su estrategia, Giahsa considera posible establecer una suerte de "intercambio de cromos" con Aqualia a fin de hacer un reparto ordenado de la gestión de los recursos, de tal modo que Giahsa pudiera recuperar el servicio en un municipio de la costa a cambio de ceder a Aqualia el de otra localidad o una mancomunidad. Todo ello, se entiende, unificando tarifas, prestaciones y garantizando las inversiones necesarias.

Esa estrategia de concesiones, según las mismas fuentes, puede hacerse extensible áreas y municipios donde ahora no operen las empresas privadas ni sean susceptibles de entrar en canje alguno, lo cual deja también abierta la posibilidad de que entren otras empresas del sector. De hecho, la entrada de Aquagest Andalucía en el capital social de Aguas de Huelva con el 49% de las acciones fue entendida como una cabecera de puente de dicha empresa para dar un salto a la provincia. De hecho, el gerente de Aguas de Huelva (directivo de Aquagest), Manuel Pérez, ya aseguraba en enero que la colaboración con Giahsa estaría encima de la mesa, como con otras empresas fuesen o no competidoras.

La sociedad pública considera que las concesiones pueden establecerse para plazos que oscilarían, a priori, "entre diez y quince años", pero siempre bajo "la responsabilidad y dirección" de la empresa pública. "El modelo de [la ciudad de] Huelva funciona, pero no es el nuestro", apunta la citada fuente.

El otro quebradero de cabeza para los responsables de la empresa pública es lograr que las entidades financieras se convenzan de la solidez de las concesiones demaniales suscritas por los ayuntamientos en favor de Giahsa, lo que garantizará para ésta unos ingresos estables procedentes de los recibos de agua y basuras por un período de varios años. Giahsa, a cambio, debe pagar a cada municipio un canon anual, pero para ello es necesario que llegue el préstamo.

Desde hace aproximadamente dos años, el equipo que dirige Miguel Novoa (antes de presidente de Giahsa y ahora, director general de la empresa) trata de lograr ese crédito, ayudado ahora por la estabilidad política e institucional lograda gracias al pacto entre los partidos.

La cifra mágica para cuadrar los cálculos son 150 millones de euros, que ahora se pretenden conseguir en dos plazos, el primero de ellos, por unos 110 millones, "antes de final de año", quedando los restantes 40 millones para el medio plazo.

En agosto pasado ya se logró in extremis que Cajasol aportase 12 millones de euros para poder superar las tensiones de tesorería generadas en Giahsa, que en su papel de buena samaritana acepta que los acreedores de los ayuntamientos le endosen a ella gran parte de las facturas pendientes de pago.

Aunque con casi todo por amarrar, las perspectivas en Giahsa son buenas para 2012, un ejercicio que contará con un presupuesto de 70 millones de euros frente a los 62 del presente año.

Otra de las cuestiones a resolver será el encaje de todas estas operaciones, especialmente en lo concerniente a la colaboración con las empresas privadas, a nivel laboral cuando apenas si se ha pasado página a las tensiones por el traslado de trabajadores de Giahsa a Aqualia.

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