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Francisco Gómez Moreno 'El Cerreño', una vida en el filo

  • En su huida de un lado a otro lado de La Raya con Portugal alternó contrabando y guerrilla

Francisco Gómez Moreno 'El Cerreño', una vida en el filo Francisco Gómez Moreno 'El Cerreño', una vida en el filo

Francisco Gómez Moreno 'El Cerreño', una vida en el filo

Según el libro Que no se sequen sus raíces. Recuperando la Memoria Histórica de El Almendro, editado en 2009 por el Foro por la Memoria de Huelva, la madrugada del 29 de julio de 1936 El Granado, El Almendro y Villanueva de los Castillejos cayeron en manos de la Guardia Civil, comenzando en el otoño de ese mismo año las actividades de la partida de Francisco El Cerreño, que a la postre se convertiría, casi en exclusiva, en la única oposición al Movimiento en esta apartada zona de la provincia onubense.

Su vida estuvo marcada por las convulsiones políticas de su adolescencia, las dificultades económicas de la época, la escasez de recursos en su territorio, el caciquismo y el golpe de estado. A ello se unió un carácter "rebelde e indómito", que le llevó a "frecuentes enfrentamientos contra los abusos del Estado", y a participar en huelgas ilegales. Ello lo llevó a huir al monte, participando en una guerrilla de fuerzas claramente desiguales y viviendo en permanente huida de un lado a otro lado de La Raya, alternando contrabando y guerrilla.

La primera vez que ingresó en prisión fue en 1934 por una huelga de jornaleros

La primera vez que ingresó en prisión tenía apenas 23 años y fue en junio de 1934 por una huelga de jornaleros del campo en El Almendro. Más tarde, el asalto a la casa del pueblo de Huelva por los golpistas lo sorprendió allí, de donde logró escapar escondiéndose en casa de una amiga en la calle San José (Huelva). Tras seis meses, y para no seguir comprometiendo a su familia, huyó con la ayuda de la hija de un guardia civil, que le facilitó un salvoconducto.

En El Almendro, donde se refugió en una finca, su familia guardaba luto al darlo por fusilado. "Aquí está el muerto", dijo al llegar. Su familia decidió mantener el luto para no levantar sospechas y, tras ocho meses oculto, decidió irse a Portugal, refugiándose en Santana de Cambas gracias a su amigo Joâo Carrasco.

Allí estuvo tres años, hasta que un fascista portugués lo denunció, siendo detenido y entregado en junio de 1940 a España. Un Consejo de Guerra lo condenó a pena de muerte en octubre de 1941, la cual se le conmutó después por otra de 30 años de reclusión mayor, siendo enviado a un campo de trabajo en Madrid. Antes de que pasaran tres meses se fugó con Manuel de Jesús, natural de Cartaya.

Ambos regresaron a Huelva, donde retomaron el contrabando y donde formó definitivamente su propia partida. Ante el acoso de la Guardia Civil, y tras ser acusado de una matanza en Puebla de Guzmán, El Cerreño se escondió en Castillejos durante un año y medio, hasta que su escondite fue revelado por vecinos que trabajaban para el cacique local. Poco antes de la llegada de la Guardia Civil pudo huir a Portugal, donde sí fue detenido por un guardiña, del que se zafó golpeándole y arrebatándole la pistola. En 1949 fue detenido en Lisboa y un tribunal portugués lo condenó por pegar y desarmar a dicho agente a seis años de prisión en Portugal, de los que cumplió tres, y diez de destierro en un penal de Cabo Verde (África).

Su fortaleza le permitió aguantar allí ocho años. Al salir se puso en contacto con el Gobierno republicano en el exilio, que lo envió a Bélgica en 1952. Fijó su residencia en Bruselas y se casó el 14 de febrero de 1962 con Aura, una viuda portuguesa que le había ayudado en sus años de prisión y destierro en Portugal. Con ella compartió años de felicidad y con el tiempo regularizó su documentación, pudiendo viajar a su pueblo y a Santana de Cambas.

No obstante siguió residiendo en Bélgica, donde fue operado del corazón. Tras varios años de convalecencia falleció el 17 de junio de 1983. Por deseo propio, su hermano Juan Rosa, y otros familiares, repatriaron su cadáver, que reposa en el cementerio de El Almendro.

Su propio hermano nos despide en su humilde casa de El Almendro invitándonos a visitar el camposanto donde, tras una insistente búsqueda logramos hallar una lápida de mármol negra con la inscripción: "Francisco Gómez Moreno, 2-10-1909 / 17-06-1983. Tu esposa, hermanos y sobrinos no te olvidan". Flanquean la lápida dos ramos de rosas de color rosa. Nada del otro mundo. Sencillez y humildad. Uno más en el cementerio. Un luchador anónimo.

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