rocio 2019

Domingo Orta llena de vivencias un entrañable y emocionado pregón rociero de Ayamonte

  • Cristina Sugrañes abrió el acto cantando unas sevillanas con mucho arte y entrega

Después del triduo oficiado por el padre paúl Felipe Ortiz, y la función principal, cuyo ministerio ocupó el párroco, Juan Manuel Núñez Pérez, se celebró uno de los pregones más esperado por la familia rociera de Ayamonte, que acogió el templo de las Angustias y que pronunció Domingo Orta, que fue presentado por su esposa.

Una vez realizados los saludos reglamentarios, por parte del pregonero, a las autoridades y a todos los asistentes, y mientras Cristina Sugrañes cantaba una sevillana, el pregonero se cambio de ropa, se quito el traje y se puso un pantalón rociero, una camisa blanca, un pañuelo y su tambor para pedir permiso a las advocaciones de las Angustias y Rocío para pregonar a su hermandad y a su pueblo.

Todo lo que vino a continuación fue como un milagro. Al menos para los que allí estábamos. Eran palabras, anécdotas y vivencias salidas todas ellas de un corazón grande como grande es el rociero que lo realizaba.Desgranó cada momento de la Hermandad del Rocío desde su salida hasta su entrada, como ese vaivén suave de las aguas de nuestro Guadiana.

Unas veces alegres, risueños, cariñosos y otras mordaz, emotivos que terminaban enjugándose los presentes las lagrimas que salían de sus ojos, como por ejemplo los días que vivieron unidos su mujer y él, a los pies de la UCI por una enfermedad graves de su hijos Gonzálo hace tan solo tres años, y que les sirvió para quererse muchos más, y amar a la Virgen María en su advocación del Rocío, prometiéndole hacer el camino andando desde Ayamonte a la aldea, cosa que hicieron sin ningún contratiempo. Ya sin fuerzas para explicar el pregonero los momentos vividos junto y por su hijo, éste se levantó de su asiento y abrazado a su padre lloraron como niños chicos.

Con eso teníamos bastante para llevarnos en nuestro corazones a casa, pero el pregón siguió, y junto al coro que se constituyo para este acontecimiento se escucharon sevillanas, nuevas y con alegoría a ese acto, sobre todas una que canto un niño de 11 años y que puso al público de pie.

En resumen, un gran pregón pronunciado desde lo más profundo del corazón de, Domingo Orta, y una presentadora de excepción, Paqui González que desde el principio le pidió a su madre que la iluminara como madre y como gran rociera que era y cuya semilla cayó en buena tierra.

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