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Gente de aquí y de allá: Domingo Martín Gómez y su callecedario

  • Por Fernando Barranco Molina, académico de número de la Academia Iberoamericana de La Rábida. Profesor Honorario de la Universidad de Huelva

Domingo Martín Gómez y su callecedario Domingo Martín Gómez y su callecedario

Domingo Martín Gómez y su callecedario / Fernando Barranco Molina

Domingo es un buen amigo, muy de Huelva, tanto que esa fue la razón principal por la cual nos conocimos. Nuestra querida ciudad nos unió. Un día me llegó la noticia de que él quería conocerme, me dijeron que trabajaba en el Corte Ingles y allí fui a saludarlo y presentarme. Como estaba trabajando, solo fue un momento y nos dimos los teléfonos y quedamos para vernos un día en torno a un café.

Domingo nació en Huelva en el año 1964 y desde pequeño lleva y siente a su tierra en lo más profundo de su corazón. Y esa fue la razón principal para que entre nosotros surgiera una buena amistad. Él dedica todo su tiempo libre a estudiar e investigar sobre nuestro pasado. Y fruto de ese trabajo surgió un libro esencial para el conocimiento de nuestra Huelva. Se trata nada más y nada menos que de un libro por el que apostó el Colegio de Arquitectos, la Diputación Provincial y la Autoridad Portuaria.

Estoy hablando del Callecedario, que no es otra cosa que un diccionario de todas las calles de Huelva, aproximadamente un millar, donde cuenta la historia de ese nombre, cuándo se designó y cuándo se aprobó en el pleno del Ayuntamiento. Si el nombre es el de una persona, hace una biografía de ese señor o señora y explica qué méritos realizó para designar una calle con su nombre.

Había un buen antecedente que era lo que escribió Diego Díaz Hierro: Historia de las calles y plazas de Huelva, pero claro, había pasado entre un libro y otro más de 30 años y la ciudad había crecido mucho en ese tiempo y entonces, con este Callecedario, se amplió y completó.

Pero Domingo no lo dejó ahí, él sigue escribiendo porque Huelva sigue creciendo y cada vez es más grande y estoy seguro de que pronto tendrá que hacer otra edición ampliada.

El libro está lleno de dibujos y fotografías y es muy ameno. Yo mismo de vez en cuando lo consulto cuando tengo interés en saber algo sobre el nombre de una calle. Por cierto, que echo en falta a muchos personajes ilustres que han hecho cosas importantes por Huelva y que no se ven reflejados en el Callecedario. Pero de eso, desde luego, no tiene la culpa nuestro amigo Domingo, sino los alcaldes que no han sabido darles su sitio en la memoria de la ciudad.

Domingo no para de investigar. No hace mucho me contó el trabajo que está haciendo sobre la historia militar en nuestra ciudad y, por lo tanto, ese fue otro magnifico día que pasamos hablando de cosas de Huelva.

Aparte de dedicarse a este entretenimiento, él sigue con su trabajo profesional y también hace de monitor de hostelería en la Cruz Roja desde hace unos quince años. Además aparece de vez en cuando en los medios de comunicación para dar a conocer nuestras cosas.

También escribió un libro muy necesario que trata sobre la mujer de Huelva, mujeres que también han hecho historia o la están haciendo día a día. Se trata del libro ‘Únicas’, que patrocinó el Grupo Alfonso Gallardo, ese grupo industrial extremeño que quiso montar una refinería en Extremadura y que tanto dio que hablar y escribir.

El libro es interesantísimo, pues hace biografías de mujeres importantes en Huelva, muchas desconocidas para la mayoría de los onubenses, y otras, sin embargo, son contemporáneas y amigas. Escribe de mujeres en la política, entre las cuales yo destaco a Pilar Pulgar; en la empresa, a Isabel Arcos; en el deporte, sin duda, a Carolina Marín; en la pintura, a la magnífica pero gran desconocida Esperanza Abot, de la que me confieso ser un ferviente admirador; en la literatura, a Concha Espina, que aunque había nacido en Santander y residido en Madrid, se vino a vivir a Minas de Riotinto, donde pasó bastante tiempo para escribir su famoso libro El metal de los muertos, una obra ambientada en la Cuenca Minera huelvana. Y así más de un centenar de mujeres únicas de las cuales me enorgullezco de ser amigo de algunas como Lola Lazo o Remedios Rey de las Peñas y otras que lamentablemente ya no están entre nosotros como Juana Bedia, que fue la directora del Museo, o Cristina Pinedo, primera mujer arquitecta de Huelva con quien me unía una bonita amistad; o mi pariente Eulalia Ruiz de Clavijo, que fue la primera mujer procuradora de los Tribunales de España y que era de Moguer, además de ser quien preparó a mi madre para el examen de ingreso de bachiller que realizó en el Instituto Rábida de Huelva. Y como no, otras importantes e ilustres mujeres que ha dado esta tierra como fueron María de la Cerda o Luisa Francisca Pérez de Guzmán, que llegó a ser Reina de Portugal habiendo nacido junto a nuestra Iglesia de San Pedro.

La última vez que nos vimos Domingo y yo fue en la Gran Vía de Huelva, donde tomamos un café junto a Collin y Charlotte Mackay, nieto y biznieta del célebre Doctor Mackay. Desde ese día no nos hemos vuelto a ver y, por tanto, desconozco a que se dedica en estos momentos, pero estoy seguro que algo importante estará haciendo para Huelva.

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