Urbanismo

Cultura da el visto bueno inicial a la inscripción del Silo de La Palma del Condado como BIC

  • El procedimiento pasa el trámite de información pública previa a su catalogación como monumento

  • El edificio de estilo racionalista, construido en 1949 y ampliado en 1979, quedará ahora protegido

Vista del Silo de La Palma, desde el otro lado de las vías. Vista del Silo de La Palma, desde el otro lado de las vías.

Vista del Silo de La Palma, desde el otro lado de las vías. / Alberto Domínguez

La Palma del Condado está a un paso de contar con un nuevo Bien de Interés Cultural (BIC) en su municipio con el silo de cereales situado a las afueras del casco urbano, junto a la vía del tren, construido a finales de los años 40.

El miércoles pasado salió publicado el anuncio de la apertura de información pública del expediente, que permanecerá abierto hasta el 26 de diciembre. Si no hay alegaciones, o si éstas fueran desestimadas posteriormente, el camino quedará ya despejado para la inscripción de esta emblemática construcción condal en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como BIC con tipología de monumento.

El Ayuntamiento de La Palma del Condado presentó tres años atrás, a primeros de noviembre de 2017, una solicitud formal a la Delegación territorial de la Consejería de Cultura para la inscripción como BIC del silo.

Desde entonces, los mecanismos han estado en marcha hasta la resolución, el pasado mes de febrero, de la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental de la Junta de Andalucía sobre la incoación del procedimiento para la inscripción en el Catálogo como monumento BIC.

El paso dado ahora por la Delegación en Huelva es el último para salvar cualquier obstáculo, después de que la Administración andaluza haya dado el visto bueno para la declaración del edificio.

De esta forma, el municipio palmerino pasará a contar con un segundo BIC, después de que en el año 2003 se declarara como tal la Iglesia de San Juan Bautista. Ambos son los elementos de mayor altura y volumetría de la trama urbana palmerina, y mientras el primero tiene condición de icono catedralicio, según se observa en el expediente, el Silo de La Palma es conocido popularmente como “la catedral del campo”.

Esta construcción lleva 71 años ligada a la memoria colectiva del pueblo condal y, desde su concepción, muy especialmente, a su carácter agrario, ya que La Palma del Condado tiene una gran tradición agrícola en los cultivos herbáceos de secano, como la cebada y el algodón, por lo que su historia está ligada al cultivo.

Ámbito de protección del silo y su entorno recogido en el expediente para declararlo BIC. Ámbito de protección del silo y su entorno recogido en el expediente para declararlo BIC.

Ámbito de protección del silo y su entorno recogido en el expediente para declararlo BIC. / M.G.

De hecho, el silo se erige como respuesta a la necesidad de almacenamiento del cereal en las zonas de mayor producción agrícola durante una época, en plena posguerra, en la que las cosechas eran muy irregulares. Éste de La Palma es el primero proyectado en la provincia de Huelva, construido en dos fases.

La primera, promovida en 1949 por el Servicio Nacional de Trigo, fue para levantar la torre de comunicación vertical y once celdas ubicadas al este, con proyecto firmado por el ingeniero agrónomo Leandro de Haro y Moreno; y una segunda, la ampliación de 1979, con nueve celdas hacia el oeste adosadas al anterior, a instancia del Servicio Nacional de Productos Agrarios.

La singularidad arquitectónica del edificio, según se explica también en el expediente al que ha tenido acceso este periódico, viene de sus líneas geométricas en una volumetría contundente, con un lenguaje que se inspira en la arquitectura racionalista, basado en las premisas de utilidad, sencillez y economía. En cualquier caso, se indica que es un apunte excepcional entre el patrimonio industrial onubense.

Con la tipología de silo de recepción, su capacidad le permitía almacenar hasta 2.000 toneladas métricas de grano, que era recibido, clasificado y conservado hasta su posterior redistribución a los puntos de consumo.

Ahora el uso de la construcción pasa a ser modificado, de tipo residencial-industrial, a terciario con dotacional compatible. El Ayuntamiento de La Palma, que ya hace tres años trataba de buscarle un uso turístico y cultural como valor para el municipio, deberá ahora relanzarlo como monumento.

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