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Coronavirus Huelva: Los camioneros onubenses ya están en casa

  • El olontense Moisés Esperanza ha sido recibido este martes por sus familiares entre lágrimas de alegría y emoción, aplausos y abrazos

Moisés Esperanza se funde en un abrazo con su madre, María Rodríguez. Moisés Esperanza se funde en un abrazo con su madre, María Rodríguez.

Moisés Esperanza se funde en un abrazo con su madre, María Rodríguez. / Jordi Landero (Gibraleón)

Los camioneros onubenses que han pasado varios días -incluida la Navidad- atrapados en distintas carreteras del Reino Unido, ya están en casa, donde sí podrán comerse las uvas de Nochevieja junto a sus seres queridos.

Con llantos de alegría y emoción por la rabia contenida, entre aplausos y sobre todo en medio de muchos abrazos. Así fue recibido pasadas las once de la mañana de este martes en Gibraleón por sus padres, hermana, tíos y sobrinos uno de ellos, Moisés Esperanza Rodríguez, con quien Huelva Información ha estado en permanente contacto durante su larga odisea de casi diez días, en la que ha habido momentos en los que no ha tenido acceso a lo más básico: agua potable, baños o aseos.

Previamente, pasadas las cinco de la madrugada, el transportista olontense también fue recibido entre llantos y una inmensa alegría por su mujer y sus dos hijos en su casa de Minas de Riotinto, en la que entró por sorpresa ya que su familia lo esperaba varias horas más tarde. Los pilló durmiendo y, aunque su intención era no despertar a los pequeños a esa hora, le resultó imposible y todos terminaron fundidos en abrazos.

Y es que el sufrimiento por la ausencia, la lejanía y la impotencia por no poder hacer nada, ha sido mucho los días previos. Pero "las lágrimas de alegría de hoy compensan con creces las de tristeza que nos hemos tenido que tragar durante todos estos días", indicó a este rotativo Lucía Martín, la mujer de Moisés Esperanza, quien añadió que "la peor parte se la han llevado los niños, que han notado la ausencia de su padre, y ante los que yo no podía venirme abajo para que no se sintiesen peor".

El camionero olontense besa a uno de sus hijos en el domicilio de sus padres El camionero olontense besa a uno de sus hijos en el domicilio de sus padres

El camionero olontense besa a uno de sus hijos en el domicilio de sus padres / Jordi Landero (Gibraleón)

"No sé quién lo habrá pasado peor, si él o nosotros", prosiguió Lucía Martín, porque "ha sido muy duro y bastante difícil tener que explicarle a dos niños de 5 y 7 añitos que su padre no podía venir por Navidad porque estaba encerrado en su camión". No obstante, añade, "lo hemos llevado lo mejor que hemos podido y hemos estado en contacto prácticamente a diario, y por lo menos sabíamos que estaba bien".

En Gibraleón, Moisés tenía otra grata sorpresa preparada para sus padres, a cuyo domicilio de la calle Federico García Lorca llegó a media mañana de este martes, un día antes de lo que les había dicho por teléfono. De camino a dicha vivienda, el cariño de los olontenses hacia su camionero fue evidente y numerosos amigos y conocidos se acercaban a saludarlo y a darle la bienvenida, incluida la patrulla de la Policía Local con la que se cruzó en la plaza de España, justo a las puertas del Ayuntamiento de la localidad.

Al llegar a la casa de sus padres el júbilo se desbordó. La primera en verlo, que salió a abrir la puerta, su hermana, con quien se fundió en un abrazo y donde empezaron a brotar las primeras lágrimas. Una vez dentro, la escena fue indescriptible.

Moisés Esperanza vuelve a reunirse con sus seres queridos Moisés Esperanza vuelve a reunirse con sus seres queridos

Moisés Esperanza vuelve a reunirse con sus seres queridos / Jordi Landero (Gibraleón)

La historia de este camionero onubense natural de Gibraleón pero vecino de Minas de Riotinto, de donde es su mujer, se inició en la noche del domingo, 20 de diciembre, cuando el Gobierno francés decidió cerrar sin previo aviso su frontera con el Reino Unido para evitar la propagación de la nueva cepa del coronavirus detectada los días previos en las Islas Británicas.

El cierre sorprendió a Moisés Esperanza en suelo británico, donde había viajado con su camión para llevar frutos rojos de Huelva. Y esa noche comenzó su pesadilla, así como la de otros transportistas onubenses de municipios como Trigueros o Bonares, los cuales quedaron literalmente atrapados en las cunetas de las carreteras inglesas con sus camiones.

Los olontenses no han parado de dar la bienvenida a Moisés Esperanza Los olontenses no han parado de dar la bienvenida a Moisés Esperanza

Los olontenses no han parado de dar la bienvenida a Moisés Esperanza / Jordi Landero (Gibraleón)

Para poder salir del Reino Unido y pisar suelo francés, el Gobierno galo les exigió una prueba negativa de antígenos para la detección de la Covid-19, a la que los sometió varias jornadas  después el Ejército británico. Tras unos cuantos días más de espera, durante los que tuvieron que soportar largas colas avanzando entre 5 o 6 kilómetros diarios por las autopistas británicas aledañas al Eurotúnel que conecta el Reino Unido con Francia a través del Canal de la Mancha, finalmente cruzaron la frontera en la madrugada del domingo.

Fue entonces cuando, a pesar del cansancio y las penalidades soportadas, se mostraron seguros de poder tomarse las uvas en casa, junto a los suyos. Ya es una realidad.  

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