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Caldos de autor con acento suizo en el corazón de un vergel citrícola y fresero

  • Los exclusivos vinos de la bodega Delea a Marca conquistan el mercado como producto 'gourmet'

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Son las dos de la madrugada de una fresca noche y medio centenar de pequeñas luces se mueve, como si de la coreografía de un baile se tratase, por el interior de la finca La Herrería, al sureste del término municipal de Villablanca. Alertada por la llamada del guarda de una finca aledaña, la Guardia Civil irrumpe en La Herrería, donde son recibidos amablemente por los propietarios de la hacienda, un matrimonio suizo formado por Leopoldo Delea y Simona a Marca. Amablemente les explican que las extrañas luces no son más que personas vendimiando con linternas frontales en la cabeza y que no tienen más remedio que hacerlo de noche por las altas temperaturas que se alcanzan en la zona durante el día. Los agentes se van tranquilos.

Esta es sólo una de las numerosas anécdotas de lo que ha supuesto la implantación de un viñedo en Villablanca, situada en la Costa Occidental onubense, fuertemente marcada por la agricultura más moderna y centrada casi exclusivamente en productos como los cítricos, los frutos rojos y frutas de hueso. No en vano el viñedo de Leopoldo y Simona destaca entre el enorme mar de plásticos que caracteriza al paisaje de la zona.

Para sus promotores y copropietarios, Leopoldo Delea (68 años), enólogo de la explotación, y Simona a Marca (45 años), gerente de la misma, los inicios "fueron todo un reto", aunque finalmente "los resultados están demostrando que no nos hemos equivocado al poner en marcha las bodegas Delea a Marca, que en pocos años ha logrado ya exportar sus caldos a países como Suiza o Alemania, además de implantarlos en algunas de las tiendas gourmet más importantes de España.

Y es que Leopoldo viajó a Villablanca por primera vez en 1972, quedándose "totalmente prendado" de esta tierra, en la que se instaló definitivamente en 2003. Al proceder de una familia con tradición bodeguera en uno de los cantones de habla italiana del país helvético, donde su hermano incluso sigue gestionado una bodega de la cual él también estuvo al frente antes de venirse a España, lo tuvo claro desde el principio y se propuso firmemente recuperar una actividad agrícola, la viticultura, cuyos orígenes se remontan en el sudoeste de la provincia de Huelva al siglo IV, pero que con la implantación del regadío y las nuevas técnicas y cultivos derivados del mismo, había quedado olvidada desde hace décadas.

"Los principios no fueron fáciles", afirman Leopoldo y Simona, quienes recuerdan que estuvieron marcados sobre todo por los "numerosos problemas burocráticos por estar situada esta zona fuera de la Denominación de Origen del Condado de Huelva", amén de que "todos en la zona pensaron que estábamos locos: imagínate lo que aquí supone ahora decir que vas a arrancar naranjos para sembrar viñas…". Pero "nos mantuvimos firmes en nuestra idea porque estábamos convencidos de que de aquí podían salir buenos caldos y porque nuestra filosofía siempre se ha basado en la innovación, en hacer cosas nuevas, en arriesgar y en tener ilusión para afrontar los retos difíciles. Y al final lo estamos consiguiendo".

Tal es así que iniciaron formalmente la actividad en 2006. En 2007 plantaron sus primeras viñas. Y finalmente en 2010 recogieron su primera cosecha y elaboraron los primeros vinos. Desde entonces el ascenso de Bodegas Delea a Marca puede calificarse de 'meteórico', ya que en 2011 comenzaron a comercializar sus producciones, y en 2014 "hemos despegado definitivamente". Actualmente, "somos la única bodega andaluza con certificación de producción integrada tanto en bodega como en el campo".

Buen ejemplo de ese ascenso son sus números, ya que comenzaron con cinco hectáreas plantadas y ahora cuentan con 14 y con la intención de plantar otras cinco, para lo cual están pendientes de las autorizaciones necesarias para ello. Del mismo modo, prevén construir en un plazo de entre cinco o seis años una bodega en la propia finca de La Herrería, junto a las viñas, ya que ésta actualmente se encuentra en un polígono industrial de la comarca.

Su producción fue de 100.000 botellas en el último año, aunque pretenden alcanzar las 200.000 en un par de años, "para quedarnos ahí ya que queremos consolidar vinos de autor muy marcados por la calidad", afirma Leopoldo.

Bodegas Delea a Marca emplea a siete personas con carácter fijo todo el año, entre la bodega, las oficinas y las labores de mantenimiento en el campo, así como a medio centenar durante el mes aproximado que dura la vendimia.

En este ascenso -aseguran- ha tenido mucho que ver el apoyo de la empresa distribuidora Peñafiel-Huelva, "que creyó y apostó por nuestro producto desde el principio y por ello estamos actualmente presentes en la mayoría de la hostelería a nivel andaluz" y el de El Corte Inglés, "que ha incorporado nuestros caldos en la sección de vinos gourmet de todos sus establecimientos andaluces y en Hipercor Huelva". También colabora con esta joven e innovadora bodega onubense el conocido enólogo gaditano Luis Pérez, que, según Leopoldo Delea, "aporta frescura y juventud a mi experiencia".

El principal objetivo de Bodegas Delea a Marca es elaborar caldos de autor, con una gran calidad, y con una relación media-alta en cuanto a calidad precio. "Son vinos muy particulares y exclusivos porque somos los únicos que nos dedicamos a esta actividad en toda esta comarca", afirman.

Todo ello da como resultado la elaboración de unos caldos organolépticamente "muy intensos, con mucho aroma, y sobre todo con una muy buena persistencia", basados en variedades como Chardonnay y Vermentino para los vinos blancos, y Merlot, Cavernet Sauvignon, Cavernet Franc, Petit Verdot y Syrah para los tintos. Por otra parte, las cinco nuevas hectáreas que actualmente tienen previsto poner en explotación se sembrarán de la variedad Montepunciano "que puede adaptarse muy bien a este clima". "Otro hecho muy positivo -añaden- es que todo se produce en esta misma finca de Villablanca, así como que solo elaboramos caldos procedentes de uvas propias".

Finalmente aseguran que estar fuera del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Condado de Huelva "no es negativo" porque "nos permite ser más libres para desarrollar nuestra actividad y elaborar vinos de autor con características particulares y únicas".

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