Perfiles de Huelva

Antonio Noja, el único guarnicionero con alma de DJ

  • El bonariego comparte su tiempo entre sus dos pasiones: la guarnicionería y la música

  • Ambas dedicaciones proceden de sus raíces familiares

Antonio Noja, trabajando en su taller. Antonio Noja, trabajando en su taller.

Antonio Noja, trabajando en su taller. / (Huelva)

El apellido Noja guarda una enorme tradición en la provincia de Huelva. De sobra es conocida esta estirpe en Bonares, uno de los lugares onubenses con mayor desarrollo de la guarnicionería. Uno de los portadores del apellido Noja, Antonio, expandió a Moguer el desarrollo profesional de su familia para seguir con un trabajo devocional y cargado de pasión.

Cuenta el onubense que la guarnicionería es “el oficio, o más bien el arte, de fabricar guarniciones con cuero. Siempre se ha dicho que los guarnicioneros somos parte de los caballos y los mulos”. Antonio reconoce varias formas de trabajar la guarnicionería: “Antiguamente estaba la talabartería, que se dedicaba más a los aperos del campo, mientras que cuando hablamos de guarnicionería se refiere más a los aperos de paseo, fiesta...”.

Antonio es un guarnicionero de cuna. Basta con echar un vistazo a su árbol genealógico: “Yo soy la cuarta generación, ya mi bisabuelo era guarnicionero. Mi padre montó su guarnicionería hace 55 años. Él se vino a Moguer con 24 años, porque en Bonares ya había muchos guarnicioneros”. Aunque más allá del apego familiar, son las vivencias lo que terminaron decantando el futuro de este artesano bonariego: “Yo vivía arriba del taller y me levantaba y me iba a jugar al taller. A la gente cuando entra en la guarnicionería le llama la atención el olor a cuero, pero yo no lo noto porque es lo que he respirado siempre”. Narra Antonio que “yo veía a mi padre trabajar y con nueve años ya le decía que quería coser. Él me daba retales y fui aprendiendo. Ya con 14 años estudiaba, pero también ayudaba a mi padre porque comenzaba la campaña y había que echar una mano en los tres o cuatro meses más fuertes. Fue con 17 años cuando ya entré de lleno en el oficio”.

Presume de tener un “taller con mayúsculas. Nosotros no tenemos máquinas de producción rápida y en masa, solo tenemos la típica máquina de coser”. Además, señala que en su guarnicionería se trabaja “de todo. Tanto enganches de paseo para la Feria de Sevilla, enganches de mulos para El Rocío, monturas, cabezadas, sistemas de entrenamientos, que son de las cosas más actuales y en las que también estamos bastante puestos. Hacemos todo lo que nos piden. Si nos piden un invento también lo hacemos”.

Pero la guarnicionería no es la única labor en la que Antonio se maneja con soltura, ya que la música es la otra gran pasión del bonariego: “Creo que soy el único DJ y guarnicionero de España. Empecé hace 30 años a pinchar y tengo una empresa de sonido. Lo puedo compaginar bien porque los fines de semana o en verano es cuando tengo la mayoría de eventos vinculados con la música”. Y es que también la música es el nexo de unión de la familia Noja: “Mi hermano Pablo es profesor de piano, mi madre canta espectacular, mi otro hermano toca la batería, mi hermana toca varios instrumentos...”.

Como ocurre con la guarnicionería, Antonio tiene una empresa de música llamada Sonido Personalizado, que como su nombre indica “personalizamos cualquier evento dependiendo del gusto de la gente”. Antonio Noja es un artista virtuoso difícil de igualar.

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