Combates por el patrimonio

X Aniversario de la Asociación Campo de Andévalo en Villanueva de las Cruces

  • El objetivo primero de esta asociación era la búsqueda de un desarrollo armónico que preservara los principales signos identitarios de este espléndido y singular territorio

X Aniversario de la Asociación Campo de Andévalo en Villanueva de las Cruces X Aniversario de la Asociación Campo de Andévalo en Villanueva de las Cruces

X Aniversario de la Asociación Campo de Andévalo en Villanueva de las Cruces

Hace más de una década tomando un café en un bar cercano a la Gran Vía de Huelva, Pepa Feria y yo articulamos la idea de un proyecto cultural y patrimonial para la comarca del Andévalo. Como resultado de aquello en el verano de 2009 se presentó la Asociación Campo de Andévalo en el entonces Colegio de Aparejadores de la calle Vázquez López de Huelva, cuyo principal objetivo era la búsqueda de un desarrollo armónico que preservara los principales signos identitarios de ese territorio.

El radio de acción lo formaron los dieciocho municipios y dos entidades autónomas que se situaban en la parte más occidental, dejando fuera la llamada Cuenca Minera de Riotinto, centrándose en lo que históricamente fue el Campo de Andévalo. Para llevarlo a cabo diseñamos una estructura asociativa formada por representantes de cada uno de esos municipios y entidades autónomas. A la llamada fueron llegando numerosas personas de reconocido prestigio cargadas de ilusión, de Alosno, Santiago Osorno Orta y Santiago Osorno Peral; de Cabezas Rubias, Juan Tomás Haldón; de Santa Bárbara de Casa, Antonio Escudero; de Puebla de Guzmán, Pepe Suárez, Alonso Pérez y Manuel Vallellano; de Paymogo, Rafael Moriñas y Manolo Peña; de San Bartolomé de la Torre, Juan Antonio Vázquez y Joaquín Sotera; de Villablanca, Juan Clemente Rodríguez y José Díaz; de El Cerro de Andévalo, María de los Ángeles Gómez; de Tharsis, Juan Manuel Carvajal, Alida Carloni, Juan Gómez y Jaime Rodríguez; de Villanueva de las Cruces, José María Cortés; de Valverde del Camino, Juan Carlos Castilla y de Calañas, José Antonio Morales.

Este capital humano, fuertemente comprometido y altruista, ha sido fundamental para nuestra andadura y sobre todo para organizar y consolidar la principal actividad, las Jornadas del Patrimonio del Andévalo, las cuales cumplen este año su décima edición. Su vocación comarcal ha posibilitado su paso por Alosno, Santa Bárbara de Casa, Puebla de Guzmán, El Cerro de Andévalo, Valverde del Camino, Cabezas Rubias, San Bartolomé de la Torre, Calañas y Paymogo. Todos los componentes, siempre bien avenidos, han llevado a cabo múltiples reuniones tanto en Huelva, donde viven las mayoría de los miembros, como en el pueblo que organiza cada año el evento. La Asociación ha tenido hasta el momento dos presidentes, Pepa Feria, representante de Villanueva de los Castillejos y el actual, el alosnero, Santiago Osorno Peral, que cogió la batuta el 5 de junio de 2013.

Pero en este camino no hemos estado solos, nos han apoyado todos los Ayuntamientos andevaleños, sus asociaciones culturales y los vecinos, también instituciones supramunicipales como la Diputación Provincial, la cual nos presta cobertura de Servicios Generales y publica las actas. Por cierto, que son nueve los libros que tenemos en la calle y que forman un importante corpus para conocer el Andévalo y sus gentes.

Mantenemos el formato inicial con ponencias, comunicaciones, mesas redondas, exposiciones, actividades musicales y gastronómicas. También concedemos todos los años el premio Andévalo a alguien que se haya caracterizado por su trabajo y lucha por la cultura y patrimonio de esta singular comarca. Hasta el momento ha recaído en personas destacadas como al paymoguero José María Vaz de Soto, al alosnero Santiago Osorno Orta, el puebleño Rogelio Beltrán El Puebla, el santabarbero Manuel Infante Escudero, el bartolino Pepe Jiménez, el grupo Jarcha y las Hermandades religiosas que conservan las danzas ancestrales. Este año se le concede a Juan Tomás Haldón Tirador, por ser un referente creativo y comprometido de la asociación Campo de Andeválo y el alcalde más joven de la provincia de Huelva en las primeras elecciones democráticas de 1979.

El primer día de las Jornadas son los alumnos de los colegios e institutos los que llenan el salón. Hace ya varios años que comprendimos que son ellos los que deben mantener e incrementar el patrimonio andevaleño. Sus profesores preparan la actividad en base a su Plan de Centro y a los que agradecemos su impagable labor.

Esta décima edición de las Jornadas de Patrimonio se celebra en Villanueva de las Cruces, ese hermoso municipio que está en medio de todo el Andévalo, de casas blancas y tejados de teja roja, de tranquilidad en las calles y sabiduría en las cocinas de viviendas y bares. Durante la Edad Media su historia se caracteriza por encontrarse dentro de un espacio fuertemente despoblado, vinculado al concejo de Niebla y a sus señores, pero de una gran vocación minera.

Tenemos constancia de que este lugar del Campo de Andévalo pertenecía al término de Niebla y que estaba poblado en el siglo XV. A finales de esta centuria había incrementado sus habitantes, lo que hizo que el 20 de noviembre de 1481 Enrique de Guzmán, II Duque de Medina Sidonia y IV Conde de Niebla le concediera una dehesa boyal concejil para desarrollar su economía, en concreto la ganadería de vacas, puercos, carneros, ovejas y cabras. Lo habían solicitado con antelación 8 vecinos que ya vivían allí: Pedro Alonso, Juan Alfarar, Diego Pérez Blando, Francisco Mateos Alfarar, Rui Marín Tejero, Juan Alonso, Juan de la Peña y Andrés Pérez Caballón.

El pequeño término municipal de Las Cruces se caracteriza por sus encinares y sus cursos de agua, teñidos de colores vivos como consecuencia de su paso por las vetas de mineral. La explotación de ese recurso hizo posibilitó la construcción de un ferrocarril que desde la Zarza llegaba a Corrales, del que queda algún magnífico puente como el que salva el río Oraque. Pero si por algo destaca este municipio es por la tranquilidad que se respira y por la amabilidad y hospitalidad que te ofrecen sus vecinos. Su patrimonio humano ha sabido combinar la lucha por sobrevivir económicamente con la conservación de una naturaleza que nos habla siempre de procesos geológicos muy antiguos. Su rápida y ágil conversación les lleva a contar viejas leyendas para explicar el nombre del lugar, pero no tenemos constancia de fuentes documentales que lo atestigüen.

Los edificios religiosos como la ermita de San Sebastián forjan las tradiciones como la del 20 de enero con el pregón y la coronación de damas y reina de las fiestas, siendo el pregonero el que enciende una monumental candela de leña de encina en la plaza del Ayuntamiento. También tienen romería en honor a Santa María de la Cruz, celebración de Cruces de Mayo, feria de verano y Día del Señor o Corpus.

En sus bares podemos degustar los manjares del cerdo ibérico y el borrego, pero también las setas de temporada, encabezadas por el gurumelo y la tana y sus exquisitos dulces, como las petacas, ligados a las distintas épocas del año. En resumen, entre los días 22 y 24 de noviembre tenemos en Villanueva de las Cruces una de las citas principales de la cultura de la provincia de Huelva, las X Jornadas de Patrimonio del Andévalo.

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