Perfiles de Huelva

Aitor de la Osa: Puerto Moral tiene a su propio superhéroe

  • Un niño de 8 años juega al fútbol con una sola pierna

  • Al onubense no se le resiste ningún deporte, siendo un ejemplo de superación

Aitor realiza estiramientos después de un entrenamiento con los Flamencos Amputados. Aitor realiza estiramientos después de un entrenamiento con los Flamencos Amputados.

Aitor realiza estiramientos después de un entrenamiento con los Flamencos Amputados. / M. G. (Huelva)

Hace ocho años nació en Puerto Moral Aitor de la Osa Sánchez, un buen estudiante de 3º de Primaria, al que le gustan los deportes y los animales. Hasta aquí no hay nada extraordinario. Hay que conocer un poco más en profundidad su historia para descubrir sus superpoderes.

Cuenta su madre, María Rosa, que su embarazo fue completamente normal: “Pasamos por todas las pruebas, públicas y de pago, y el niño venía sin ningún problema, aparecían todos los huesos perfectos”. Sin embargo, y tras un parto por cesárea, María Rosa tuvo que esperar para poder abrazar a su hijo: “No me lo enseñaron, pregunté y me dijeron que todo iba bien, hasta que en la sala de despertar me dijeron que el niño venía con un pequeño problema y que estaba con el padre”.

Y es que Aitor nació sin tibia. Entonces comenzaron años de estudios y operaciones. “Primero le cortaron una parte muy pequeñita del pie, luego se engangrenó y tuvieron que seguir cortándole, se cayó y se partió el femur... Hasta que tuvo la última operación hace algo más de un año en la que tuvieron que quitarle la rodilla”, cuenta su madre.

Pero Aitor y sus padres decidieron hacerse fuertes en la adversidad y el pequeño onubense no se priva de realizar ninguna actividad deportiva de las que se ofrece en su pueblo: “Él en las escuelas deportivas lo hace todo. Hace patines, va a natación, juega al fútbol con el equipo de Puerto Moral, ahora le hemos comprado una bicicleta adaptada porque le cuesta guardar el equilibrio...”.

Aitor también forma parte del equipo Flamencos Amputados. Una selección de jugadores de Andalucía, Canarias o Madrid. “Al padre le gusta el fútbol, a él un poco menos, pero sí que es verdad que a nosotros nos gusta mucho el deporte y es lo que hemos tratado de inculcarle con la intención de que no esté todo el día sentado”, señala su madre.

Aunque Aitor sí que afirma que “a mí lo que más me gusta es el fútbol, pero hago natación, monto en bici, juego al pádel, al ping pong, una vez en un campamento monté a caballo y a veces en las pistas de Aracena corro con las muletas”.

Fue el capitán del equipo Flamencos Amputados el que convenció a Aitor para sumarse en una aventura en la que no importa la edad. “Estando un día en la ortopedia el capitán, que va con el equipo español, trató de convencerlo para que jugara en el equipo y lo terminó convenciendo”, señala María Rosa. Aitor, además, es un futbolista polivalente: “Con los Flamencos Amputados juego de delantero y con el equipo del pueblo de defensa”. Aunque tiene una cuenta pendiente: “Todavía con los Flamencos no he marcado”.

La fuerza de voluntad y el afán de superación de Aitor le convierten en alguien especial, aunque los superhéroes lo son por dos motivos: herencia genética o algún acontecimiento que desate los superpoderes. En este caso, Aitor ha tenido la suerte de contar con unos padres que le han ayudado a superar las piedras en el camino sin eliminarlas: “Nosotros después del problema que tenía no lo quisimos sobreproteger porque hubiera sido haber hecho el problema doble. Siempre hemos intentado que hiciera todo. De hecho, a los doce meses ya comenzó a andar y a caerse, como cualquier otro niño”.

El mensaje de su familia es claro: “Desde el primer día lo que hemos intentado es que el niño no se viniese abajo. Lo que le ha pasado es algo que le podría haber pasado a cualquiera, le ha tocado a él y ya está. Hay que seguir hacia delante”. Seguro que muy pocos sabían que Los Increíbles existían y vivían en Puerto Moral.

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