Sucesos Un fuego calcina varios coches en mitad de un camino en Lepe

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Aún vuelan demasiados cuchillos

Si Alberto Núñez Feijóo logra empaquetar a Díaz Ayuso en su personaje, sin la angustia de Pablo Casado, la sorteará

Si fuese el año 2016, el 2017 o el 2019, si fuera 1996 o 1999, me atrevería a adelantar que Alberto Núñez Feijóo será el próximo presidente del Gobierno de España con una amplia mayoría. Con, exactamente, la misma "mayoría natural" a la que Manuel Fraga aspiraba, pero que no consiguió por el lastre del pasado que arrastraba en sus inmensos zapatones. Feijóo es moderado, liberal, centrista y autonomista en un partido de derechas; tiene una amplia experiencia en una comunidad autónoma -Galicia- que no es menor, y se va a enfrentar a un presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que cae mal, aunque, en ocasiones, lo haga bien.

Pero debe sortear dos escollos.

El primero es el de su partido, el PP, donde aún sobrevuelan muchos cuchillos. Isabel Díaz Ayuso es una magnífica actriz que este viernes interpretó el papel de chica obediente, aceptó el consejo de sus mayores y no quiso hacerle más sangre a Pablo Casado, no se hizo notar, aunque ya ha ido soltando por los mentideros madrileños -una zona tan radioactiva como el bosque de Chernobil- que Andalucía ha acaparado demasiado poder en el PP nacional. Juanma Moreno que, como recordaría Bea Fanjul, obtuvo el peor resultado de la historia de los populares andaluces.

Sí, así es como se las gastan en el PP. Isabel Díaz Ayuso no se va a detener, espera a que el dirigente gallego pierda unas elecciones generales, tal como hizo con Pablo Casado, aunque José María Aznar les recordó a todos este viernes que el nuevo liderazgo es un punto sin retorno, que no se puede rectificar más, que hay que respaldar a Feijóo hasta el final monclovita.

Que Díaz Ayuso sea una magnífica actriz no es un demérito, Ronald Reagan lo fue de profesión y fue el presidente de los Estados Unidos que derribó a la Unión Soviética. Ayuso comunica muy bien, y encandila a los de Vox mucho más que Abascal, Olona y Monasterio.

Si Feijóo logra empaquetar a Ayuso en su personaje, sin la angustia de Pablo Casado, la sorteará. Que le dé cuerda, como a los toros bravos.

Y éste es el segundo escollo de Alberto Núñez Feijóo. Por su centrismo, ya se puede dar por fagocitado a Ciudadanos, pero al votante de Vox no le gustan esas veleidades galleguistas ni esa moderación. Pero si quiere solventar este problema debe volver a escuchar el discurso, en español, del comisario europeo Margaritis Schinas en Sevilla. Fue el malestar social en Grecia lo que hizo crecer a la ultraderecha, que tan pronto se esfumó cuando el país recuperó su confianza y cesaron los discursos incendiarios de uno y otro extremo.

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