Notas al margen
David Fernández
El espíritu de Adamuz
La pirámide de Bird es un principio sobre la accidentalidad que viene a decir que, para prevenir eventos catastróficos, hay que prestarle atención a los más leves. Desarrolla la teoría de que cuando ha ocurrido un accidente muy grave, antes han ocurrido diez graves, antes de éstos, treinta leves y, antes, unos seiscientos sin consecuencia alguna. Cualquiera que se dedique a la prevención de riesgos sabe que hay que prestar mucha atención a los riesgos asociados a acciones repetitivas, a aquellas que “van a ser un momento”, a las que se llevan haciendo así mucho tiempo, a las “total para qué, si falta poco ya”.
Cualquiera que use frecuentemente el tren Alvia a Madrid, o su hermano menor, el Intercity, y digo “el tren” puesto que es el único que hay, sabe bien de los incidentes que Bird pone en la base de su pirámide. Vibraciones que hacen imposible mantener una botella de agua o escribir en un ordenador sobre la mesita delante del asiento, bandazos perceptibles al levantarse, cortes de luz, goteras, planchas desprendidas del techo, problemas de señalización, paradas eternas, retrasos severos, fallo de la climatización, personas mayores arrastrando maletas por descampados a la una de la madrugada… ¿sigo? En abril de 2024 este mismo tren equivocó la vía en Córdoba y cogió para Málaga, en lugar de para Huelva. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo es posible que el control de tráfico haya tardado tanto en saber del accidente? ¿Cómo es que en la era de la geolocalización permanente pasen estas cosas?
Fatalidad es que el tren Iryo descarrilase tan cerca del Alvia, pero todo lo demás, no es mala suerte, es probabilidad. Probabilidad de que, encadenando pequeños fallos llegue un momento en que haya ocurrido éste fatal. Es verdad que no se puede prever todo, pero sí trabajar por anticiparse a los riesgos y corregirlos. La vida de tanta gente, apagada para siempre, no va ser devuelta y merece ese respeto. La empatía con el sufrimiento de los demás es universal, pero cuando lo tienes tan cerca y piensas en tus hijos, y tanta gente que coge ese tren, sientes tuyo todo ese dolor. Trabajen, por favor, para que no vuelva a ocurrir.
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