El desclasificador

28 de febrero 2026 - 03:08

Desclasificar documentos secretos por parte de los gobernantes, transcurrido el tiempo establecido, muy variable por cierto, para hacerlo resulta un ejercicio saludable desde la visión ética y honesta de acontecimientos que resultaron de trascendencia histórica en su momento, por lo que suponen para el conocimiento lo más próximo posible a la realidad de lo acontecido, así como poder contrastarlo con toda la bibliografía e investigaciones realizadas respecto a los hechos descalificados.

Lo expresado, es la realidad ideal y que se suponen en un Estado con la pluralidad ideológica inherente a un perfil de calidad democrática exigible a los gobernantes del siglo XXI.

Ahora bien, dicho esto, hay que preguntarse, si en nuestro país cumplimos estándares mínimos de transparencia, pluralidad y calidad democrática exigible cuando el propio Presidente alardea de gobernar “con o sin el Legislativo”, busca la colonización institucional como fórmula de bloqueo de los teóricos “contrapoderes” que fortalecen la democracia y respetan la voluntad popular, libremente ejercida, representada precisamente en el Legislativo que se pretende obviar.

Naturalmente, que esclarecer situaciones es un ejercicio loable de conciliación pero los hechos descalificados ahora, ya tuvieron un rechazo masivo general y un movimiento de unidad en defensa del modelo establecido de libertades en la Constitución del 79. Por tanto, podemos suponer que, visto lo visto, se busca algo más dado el ambiente de polarización existente, tal como puede ser - presuntamente señalar a algunos o pasar facturas personales a otros, generándoles el consiguiente desprestigio personal y político en sus actuaciones de aquel momento singular, fuera desde el Rey Emérito hasta Felipe Gonzalez, pasando por Adolfo Suárez, ya fallecido - como, curiosamente, el destino con solo unas horas de diferencia, se ha llevado al señor Tejero, protagonista visible del 23-F- con lo que la pretendida apariencia de transparencia, observado lo publicado, no ha supuesto una gran ruptura con las consideraciones ya conocidas.

Queda, pues, un reto, tal cual es, trasladar el afán desclasificador a otras parcelas de gestión que atañen de lleno al “desclasificador”.

P. D.: Esperemos verlo, desde el blanco del consenso y la concordia junto al verde esperanzado de nuestra Bandera Andaluza.

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