De Valverde, el fandanguillo

Historias del fandango

Los aficionados valverdeños mantienen siempre vivo el interés por conservar su fandango conforme al que cantaba El Gatillo, su mito referente

Homenaje a Urbano López Feria Pichardo en 2001, acompañado de aficionados en Casa Dirección.
Homenaje a Urbano López Feria Pichardo en 2001, acompañado de aficionados en Casa Dirección. / Del blog historiavalverde.blogspot.com.

¿Pudo existir el fandango de Valverde antes de El Gatillo? Quizás, pero no hay evidencias de que sí ni de que no: en la música popular esto es frecuente. El gran aficionado local Germán Llanes, que tanto trató el tema, ya advirtió sobre la imposibilidad de conocer su origen.

De cómo se consolidó el fandango que hoy se canta

Fallecido El Gatillo, el fandango de Valverde cayó en desuso y quedó arrumbado un par de décadas, sólo cantado por algunos valverdeños que –eso sí– actuaron de proverbial eslabón para que no se perdiera. Viejos aficionados como Pepe Linares El Hojalatero, Ramón El Peón, Alejandro Calero, don Manuel Medina y otros, que habían escuchado a Ildefonso, enseñaron su fandango a Urbano López Feria Pichardo cuando éste iba a presentarse a los concursos de fandangos de RNE, en los años 50 del siglo pasado.

¿Por qué no cantas el fandango de El Gatillo, que es nuestro? –le sugirieron.

¿Y quién de aquí sabe el fandango de El Gatillo? –preguntó el joven.

A partir de ahí, se reunieron en el bar El Túnel y Linares se lo enseñó. Pero Pichardo propuso una ligera modificación, elevando el tono en el segundo tercio para hacerlo más valiente e interpretándolo sin los ¡ay! que le hacía El Gatillo. En esas quedaron y así lo cantó en el Concurso de Fandangos de RNE de 1953. A partir de entonces, su versión se hizo popular y quedó como el modelo que seguirían aficionados y profesionales; por eso decía Pichardo que el que se canta desde su intervención en la radio “es el mío”, el fandango que él interpretó. Y así es: el que se canta hoy no es el fandango que cantaba El Gatillo, sino la versión de Pichardo.

No obstante, pasado el tiempo la Peña flamenca El Gatillo debatió en 1982 cómo dejarlo más definido y decidió que debería incluirse ese ¡ay!, “que algunos de nosotros pensamos que lo hace más flamenco, ese ¡ay! que no es obligatorio, pero que se debe incluir al principio del tercer tercio y al comienzo del sexto”. El de El Gatillo.

¿Cuántos fandangos tiene Valverde?

Valverde solo tiene un fandango. Es una afirmación compartida por Germán Llanes, Manuel Romero Jara y otros analistas. En contra de los tres fandangos de que se habla en algunos foros, la realidad de las grabaciones constata que Valverde tiene un único fandango.

La selección de la Historia Antológica del Fandango de Huelva incluye hasta trece grabaciones, de las que once cantan la versión de Pichardo –algunas con uno o dos ¡ay!–; una, que es la de Chili haciendo un cante más lento, pero con el mismo dibujo melódico, a la que nombra como fandango primitivo de El Gatillo, y otra de El Raya, que es el fandango de Riotinto.

En el disco Valverde del Camino canta por fandangos, con voces de aficionados locales, todos siguen la misma melodía, unos con un ¡ay! y otros sin ¡ay!, pero es el mismo fandango con ligeras variaciones entre la versión de Pichardo y el original de El Gatillo. Evidentemente, la presencia o ausencia de esos ¡ay! no es suficientes como para hablar de dos fandangos distintos. Nada significativo, pues, en su melodía, su compás o su aire que merezca ser reconocido como estilos diferentes.

Un valverdeño juncal

La escasa información que hay sobre su persona nos permite inferir que El Gatillo debió ser un valverdeño juncal, cuya figura nos ha llegado magnificada. Se sabe que era un aficionado muy amante del cante y de la juerga, al decir de su hijo Juan en entrevista con José Calero [2].

2. Odiel, 26 enero 1973.
2. Odiel, 26 enero 1973.

El Gatillo se llamaba Ildefonso Romero Bermejo y nació en el actual Barrio Viejo de Valverde del Camino el 21 de septiembre de 1865, en el seno de una familia en la que todos sus ascendentes eran del lugar. Tuvo cinco hijos con su mujer Ana Ramos. Fue matarife de profesión, con una tabla de carne en el mercado.

Se dice que tenía mucho gusto y una expresividad muy atractiva cantando; espontáneo, afable y que cantaba el fandango con más melodía y lirismo del que se canta hoy. Fue un aficionado que no cobraba por cantar; cantaba con sus amigos por el gusto de hacerlo.

Sus tiempos de juventud coinciden con la época en que la minería de la zona emergía como gran actividad y los valverdeños, con las inversiones del capital inglés, cambiaban sus trabajos agrarios por los relacionados con el ferrocarril minero y el comercio.

Anécdotas de su vida

Cuenta una anécdota que un grupo de amigos, entre los que iba El Gatillo, salieron una noche de juerga en la que se cantaron canciones y fandanguillos, pero como el silencio era obligatorio a partir de las doce de la noche el sereno Calala debería de amonestarles con su chuzo. Cosa que no hizo porque estaba dormitando, y que El Gatillo le cantó el que conocemos como fandango de Frasquito Yerbabuena:

En la cruz alta del barrio

un sereno se dormía

y la cruz la daba voces

¡sereno, que viene el día!

La copla para nada gustó al sereno, que denunció al grupo ante el alcalde.

Contaba el periodista José Calero, también valverdeño, que pudo escucharlo en el verano de 1927, sentado con unos amigos en la puerta del Casino Católico, ya de madrugada. El Gatillo, sentado en una silla de enea del bar de Arroyo, enfrente, con una copita de aguardiente de a perra chica, cantó a palo seco [3].

3. Odiel, 26 enero 1973.
3. Odiel, 26 enero 1973.

Germán Llanes cita en su libro El fandango de Valverde y sus intérpretes locales otra anécdota que también nos aproxima al personaje. “Lo mismo podía vérsele en la taberna, donde se reunía con los amigos después del trabajo, que por la noche de ronda. Dijo Ildefonso, su nieto, que le cantaba a su abuela en la ventana:

Tú estarás en tu camita

arropaíta y caliente

y yo por estas esquinas

tocando diente con diente”.

Ildefonso Romero El Gatillo falleció en Valverde el 15 de septiembre de 1929 a consecuencia de un cáncer de escroto a la edad de 64 años, según el certificado de defunción.

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