Cultura

"El teatro, en general, adolece de público joven, pero cada vez menos"

  • Morfeo Teatro inaugura el XXV Festival Castillo de Niebla con una versión de El médico a palos cercana al original de Molière, en la que incluso vestuario y decorados se basan en grabados del dramaturgo francés

-¿Qué se va a encontrar el público que acuda a ver esta función en Niebla?

-Con cierto orgullo diría que, por primera vez en España, verá la versión fiel al original que estrenó el propio Molière en 1666. Es una obra bellísima, una farsa descarada y muy divertida.

-Pero esta obra ya se había representado antes, ¿no?

-Sí, pero es la basada en una adaptación de Moratín en el siglo XIX. Nosotros estrenamos en el teatro Juan Bravo de Segovia, en Málaga hemos hecho un precalentamiento y el estreno oficial se producirá esta noche, en el Festival de Teatro y Danza Castillo de Niebla.

-¿Qué elementos de esta farsa pueden extrapolarse al siglo XXI?

-Realmente, Molière era un dramaturgo que tenía una máxima en su trabajo: hacer reír a gente honrada. Eso es lo que persigue esta obra, hacer que los espectadores disfruten del teatro en su maquinaria más generosa. Están los arquetipos, los vicios y virtudes del género humano. Lo que más destaca es la hipocresía, que existía tanto hace 400 años como ahora. La gente va a ver un clásico clásico.

-Morfeo Teatro nació en 2002 especializada en teatro clásico. ¿Por qué en este tipo de teatro y no en otra materia?

-Porque el clásico ha estado un poco olvidado como algo pesado. Nosotros nos pusimos en la labor de recuperar la escuela española de teatro, e incluso nos llevamos éste Molière a nuestro terreno y lo montamos tal y como lo harían unos comediantes del Siglo de Oro. También el público busca hoy día espectáculos que estén alejados del mundo audiovisual, más frívolo y liviano, buscando textos con una seriedad de palabra y un divertimento claro, llano, con el trabajo de buenos intérpretes en escena.

-Y la acogida ha sido espectacular.

-Sí, sí, estupenda. Tanto que el público nos ha colocado entre las principales compañías de teatro clásico del país.

-Dicen los críticos que Morfeo Teatro siempre aporta su sello personal a sus funciones.

-Tal vez esa diferencia es que nosotros tenemos en cuenta la sensibilidad del espectador de hoy en día. Hacemos que la gente coja la esencia del clásico y lo hacemos para personas de 9 a 99 años. Aunque no es un espectáculo familiar, sí está dirigido a todo aquel que tenga ingenio. Lo hacemos con cariño y pasión por nuestro oficio.

-El elenco de actores también es una buena baza.

-Claramente. Contamos con el papel estelar de Pepe Ruiz, muy conocido en el mundo audiovisual porque hacía de Avelino en Escenas de matrimonio. Pepe es un actor que lleva 50 años en escena.

-Casi nada.

-Imagínate. Y, además, hay otra peculiaridad: que él tuvo su debut en los escenarios con El médico a palos. Cuando le ofrecimos la oportunidad de hacer esta obra 50 años después, no se lo pensó y nos dijo: "Es como volver a reestrenar mi carrera medio siglo más tarde". El espectador le va a ver fuera de su registro habitual y que se gana al público enseguida.

-Lara Dibildos también forma parte del reparto.

-Hace un papel singularísimo, muy divertido. El resto de la compañía lo integramos actores especializados en la materia, procedentes de esta compañía o de la Nacional de Teatro Clásico.

-¿Dónde radica la mayor dificultad para hacer teatro clásico?

-Me gusta decir, sin prepotencia, que conste, que es la Fórmula 1 del teatro. No porque sea más difícil, sino porque los errores se ven más y hay que ser metódico, serio, fidedigno. El espectador sabe perfectamente lo que ve.

-Han cuidado todos los detalles.

-El vestuario es de un preciosismo absoluto, basado en grabados originales del propio autor. Y es un lujo volver a ver esos trajes que pudo tener el propio Molière en su compañía hace 350 años. Los decorados también están basados en los propios bocetos originales. Eso hace que el espectador pueda realizar un pequeño viaje al pasado.

-Maite Bona, su esposa y actriz, ha diseñado los trajes.

-Estás bien informada (risas). Mi esposa es especialista en vestuario clásico y nos divertimos muchísimo buscando el detalle.

-Y usted también está pluriempleado. Además de dirigir la compañía, es el actor principal.

-(Más risas) Los productores, Alain y Enrique Cornejo, nos han respetado nuestra forma artesanal de hacer teatro, algo que se agradece. Esa libertad va en beneficio de la puesta en escena. Mientras estoy dirigiendo, que es un oficio maravilloso, sincronizo los biorritmos de los artistas. Pero en el momento en que estrenamos me olvido de dirigir para disfrutar como actor.

-¿La asignatura pendiente del teatro clásico es el público joven?

-Ya un poco menos, pero sí. En general, el teatro adolece de gente joven, excepto los espectáculos muy comerciales, como los musicales. Las mujeres maduras son las que nos mantienen, las grandes hacedoras de este espectáculo.

-Nunca antes había estado en Huelva.

-Nunca, es la primera vez. Pepe Ruiz también tenía una deuda pendiente, porque es la única provincia que no ha visitado en 50 años de carrera. Así que lo vamos a disfrutar mucho y esperamos que el público disfrute mucho con nosotros.

EL MÉDICO A PALOS. Castillo de Niebla, 22:30 horas. Dirección y dramaturgia: Francisco Negro. Autor: Molière. Intérpretes: Francisco Negro, Mayte Bona, Antonio Vico, Lara Dibildos, Felipe Santiago, Oliver Romero y Pepe Ruiz. Producción: Alain Cornejo. Escenografía: Ana Garay. Iluminación: Javier Huarte. Vestuario: Mayte Bona. Sinopsis: Un rústico leñador, en la holgazanería maestro, con aires de grandeza pues aprendió latín cuando era púber, se queja del duro trabajo de cortar leña en el monte. Pronto llegará su mujer a demandarle que trabaje más duro para sacar a sus cuatro hijos adelante. Ante la pesada inquisitiva, éste la propina una reprimenda con una caña que tiene a mano. Arrepentido del castigo pronto hacen las paces, mas ya busca su mujer cómo vengarse de tan desobligado marido; y encontrado a un criado y un alguacil, que buscan a un médico para su señor, les aconseja que prueben fortuna con el mejor doctor que hay en la comarca, en apariencia un simple leñador, pero de los más eruditos y milagrosos: su marido.

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