Cultura

El segundo reto de Manuel Lombo

Es alto, delgado y atractivo. Manuel Lombo cuenta con una imagen impecable en la que se nota cuida hasta el último detalle. Vestido de negro, el sevillano acude a nuestra cita con un pañuelo atado al cuello y repartiendo sonrisas a su paso pese a que, íntimamente, reconozca ser más complicado de lo que parece. Y es que este artista nacido bajo el signo de Sagitario, lo mismo puede resultar optimista o jovial que, en el otro extremo, descuidado y hasta colérico. Cosas de los horóscopos. "Creo que me va a costar encontrar a alguien para compartir la vida. Soy demasiado libre", comenta el cantante durante una entrevista en la que se muestra feliz por la publicación de su segundo disco, Siete pormenores. "El título encierra un doble sentido", explica Lombo. "Tengo una tendencia a elegir canciones con melodías en tonos menores y, de ésas, aquí llevo siete. Aparte, también alude a que, en general, debiéramos ser más positivos y contemplar como pormenores problemas que no lo son tanto".

Caprichos, recopilación de cuatro sevillanas de Pareja-Obregón, o los Tangos de la plaza, de Enrique Morente, son dos de las doce "perlas" que nos regala el solista en esta ocasión y entre las que ocupa un lugar destacado el dúo con Pastora Soler en Rompimos. Una gran producción que marca esta ilusionante etapa alejada de aquellas actuaciones de antaño en fiestas privadas que hicieron popular a Manuel Lombo en el selecto grupo de la élite social.

Es precisamente la etiqueta de "cantante de la jet" la única reflexión que parece ensombrecer su vital rostro. "No me sienta ni bien ni mal. Es un sector de gente que me es fiel, pero quien me conoce sabe que soy una persona sencilla con amigos de todas las clases y condiciones sexuales y políticas. ¿Que vienen Beatrice de Orleans o Aline Romanones a verme? Desde luego, mejor ellas que unos "chuflas" que destrocen los teatros. Lo que no me gustaría que se pensara es que sólo me dirijoa un colectivo concreto".

Sin considerarse famoso -por todo el tinte peyorativo que ha adquirido este término-, Manuel sí reconoce que, gracias a la popularidad, ha recibido el cariño de muchos seguidores que, de forma continua, se acercan a hacerle cómplice de su admiración. "Me emociona cuando me comentan que, lo que hago, agrada. No era muy consciente de eso hasta que, una persona de mi círculo, me lo avisó y, desde entonces, lo valoro muchísimo", comenta éste que, a pesar de dominar los palos flamencos, prefiere ubicarse en el terreno de la música ligera. "Ahora me siento más responsable a todos los niveles. Al ir avanzando, maduras", reflexiona. "Aunque tengo que conquistar más públicos, me interesa sobremanera la opinión de los que, desde el principio, han apostado por mí".

Así, si María Jiménez le abrió las puertas de Andalucía a través de repetidas intervenciones en su programa de televisión, Bienaventurados, John Galiano lo hizo cara al mercado internacional al invitarlo a inaugurar la puesta en escena que, en París, el diseñador organizó para conmemorar, el año pasado, el medio siglo de la Casa Dior. "Fue increíble", recuerda este joven amante de los viajes -"en mi casa siempre tengo una maleta abierta y la otra llena", confiesa- que tiene ante sí el apasionante reto de seguir luchando por ocupar al menos un pequeño espacio en el corazón de quienes le escuchan. Hasta la fecha, meta alcanzada.

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