Santiago Díaz: “Busco que el lector se lo pase bien, pero que afronte también dilemas morales”
El autor otorga en ‘Jotadé’ (Alfaguara) el papel protagonista a un personaje de la saga de la inspectora Indira Ramos.
El escritor y guionista Santiago Díaz (Madrid, 1971) regresa a la novela negra con Jotadé, título con el apodo del personaje principal, un subinspector de policía de origen gitano que dio a conocer en la exitosa saga protagonizada por la inspectora Indira Ramos.
Pregunta.–¿Siempre tuvo claro que Jotadé iba a tener una novela y una saga para él solo?
Respuesta.–No lo tuve claro, pero sí tuve la intención cuando lo creé. Yo creo que los personajes tienen una evolución natural, pero no pueden prorrogarse solo porque la cosa funcione, la mayor parte de las ocasiones por fines comerciales. Hay mucha gente que lo hace, y lo hacen muy bien en algunos casos, pero a mí me parece un error. A Jotadé le pude hacer un test, quise saber más sobre él, porque mi intención era que tomase el relevo de Indira.
P.–¿Se diferencian mucho las intrigas de Jotadé de las historias de su predecesora?
R.–El lector va a encontrar lo mismo que en las novelas protagonizadas por Indira Ramos. Mucha emoción, mucha acción e intensidad. Siempre he procurado que la gente se lo pase bien, que es mi verdadero objetivo, incorporando ciertos dilemas morales a las tramas. Que la lectura le deje alguna semillita, porque yo interpelo directamente a los lectores, preguntándoles: tú qué harías en el lugar de estos personajes.
“Es un error prolongar los personajes por el éxito comercial. A Jotadé le hice un test”
P.–En la saga de Indira había calle, pero en Jotadé hay más calle todavía, sobre todo en los diálogos.
R.–Más calle y más barrio. Que es de donde procede Jotadé.
P.–Hablamos de un personaje que se encuentra desubicado…
R.–Así es. No está ni en un sitio ni en otro. Es un chico de barrio que se encuentra en una comisaría, donde nadie se fía de él, y cuando está en el barrio también se siente desubicado, porque los demás le ven como un poli. Se encuentra en la frontera, solo. Y esa soledad del personaje le da mucha profundidad.
P.–¿Ha tenido alguna prevención para no molestar a nadie, para no caer en tópicos del mundo gitano?
R.–Yo siempre procuro no caer en tópicos. Y no he tenido que autocensurarme con absolutamente nada. De hecho, he contado las cosas que me gustan del mundo gitano, al igual que he contado las que considero obsoletas, y que ellos mismos están intentando corregir muchas de ellas. Estoy contento porque los gitanos que me han escrito, que son muchos más de los que yo me esperaba, no me han transmitido descontento, todo lo contrario. Un lector me escribió y me dijo algo que me gustó mucho: desde Lola Flores no había existido un personaje que cayera bien tanto a los gitanos como a los payos.
P.–¿Para Jotadé el fin justifica los medios?
R.–Siempre y cuando no salga perjudicada una persona inocente. Si presiente eso, para. Pero cuando tiene claro que es culpable, va con todo para adelante con todo yo lo que ello conlleva. Y aquí vuelvo a los dilemas morales, ¿qué haría el lector de encontrarse en su situación?
“Me atraen los dilemas morales, preguntar al lector qué haría el lector si fuera el personaje”
P.–¿Es más fácil desarrollar una saga, porque los personajes se repiten, o es más difícil que mantengan su fuerza y la capacidad de sorpresa según las entregas se suceden?
R.–Para construir un personaje de saga desarrollo lo que he aprendido en el mundo de la tele durante treinta años como guionista. Les creo un arco argumental, que procuro dividir en tres historias que quiero contar. ¿Qué me permite esto? Ir a los tres momentos más importantes de la vida del personaje. Si nos basamos en Indira, por ejemplo, narro su momento inicial de marginación, su momento como madre y el que le toca decidir qué es lo más importante de su vida. Lo mismo he hecho con Jotadé. En esta primera entrega cuento su momento de descontrol y luego vendrán otros dos que, obviamente, no voy a contar. Pero que serán tres momentos que nos ayudarán a conocer al personaje, porque nos cuenta su vida y sus intenciones. Por tanto, para mí es más fácil crear una saga, o no es más complicado que escribir una novela individual.
P.–¿En qué punto cree que se encuentra la novela negra en España? ¿Boom o ha llegado para quedarse?
R.–Creo que está en su mejor momento. Es cierto que a veces hay mucha oferta de novela negra y que es complicado destacar ante eso. Y también creo que este buen momento seguirá porque la novela negra cada vez es más amplia. Abundan las diferentes tramas en un misma novela. Y eso te permite moverte por todos los géneros que quieras, incluido el romántico.
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