Literatura | Juan Ramón Jiménez

¿Un romántico acto o un hurto rocambolesco?

  • Un parque amanece con 43 paneles sobre la vida y obra del Nobel, que eran de la asociación vecinal Los Lirios

Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí. Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí.

Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí. / H.I. (Huelva)

La madrugada del 16 de enero el parque del Iregua de Logroño amaneció con 43 paneles plastificados sobre la vida y obra del premio nobel de literatura Juan Ramón Jiménez, perfectamente ordenados y colocados sobre un banco, que pertenecían a la Asociación de Vecinos Los Lirios. No obstante, cuando fueron a recuperarlos, habían desaparecido.

Un desconocido se había llevado de la sede de esta asociación estos paneles, entregados meses antes al presidente de esta entidad, Enrique Cabezón, después de que la Universidad de La Rioja organizase junto a la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez un homenaje al escritor onubense.

“No sabemos ni quién se llevó los paneles, ni cómo, ni por qué”, aseguró ayer Cabezón, quien explicó que nada más enterarse de la noticia se desplazó al parque del Iregua a recuperarlos, pero que, por desgracia, ya no estaban allí.

El padre del autor de Platero y yo, Víctor Jiménez, nació en Nestares (La Rioja) en 1828, y sus abuelos están enterrados en esta villa camerana, que el escritor visitó en 1924 acompañado por su esposa Zenobia Camprubí para conocer los orígenes de sus ancestros. Cabezón, quien también es escritor y editor, puntualizó que esos paneles solo estaban guardados hasta que se decidiese dónde se iban a colocar, pero que a día de hoy aún no los han recuperado.

Un desconocido se llevó el material, que antes vio la luz en un homenaje universitario

El responsable de esta asociación vecinal ha realizado un llamamiento a través de las redes sociales para ver si quien los tiene se los devuelve, ya que “lo único” que pretende es recuperarlos, no saber quién se los llevó.

“Es todo bastante marciano porque son unos carteles que económicamente no tienen valor real y, sin embargo, en la sede teníamos dinero y lotería premiada que no se llevaron; por lo que nos resulta curioso que haya cogido esos papeles que estaban guardados en el almacén”, relató.

“La primera reacción fue pensar que, quizá, por error, algún corredor había cogido una bolsa con los papeles y se los había llevado, pero es curioso porque los paneles estaban ordenados en el banco”, apuntó.

La situación resulta tan inverosímil que, el propio Cabezón llegó a pensar que se trataba de una “broma muy elaborada” que alguien le estaba gastando y que los papeles tan solo eran “otra copia”, pero al llegar a la sede y buscar la mochila comprobó que, efectivamente, eran los suyos.

Por ello, este poeta y representante vecinal cree que este episodio podría ser “una historia de cuento, bastante alucinante y rocambolesca”.

El misterioso acto ha sido calificado como “romántico” por Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta de Juan Ramón Jiménez, quien señaló que la iniciativa de “sacar a la calle” los paneles para que los pueda ver todo el mundo es “bonita y ocurrente”. Aunque afirmó que el hurto no le parece bien, señaló que le “encantaría” conocer al responsable.

Según explicó, su tío abuelo tenía “un cariño especial” a La Rioja, por lo que le hubiese “encantado” ese homenaje y, sobre todo, el lugar escogido para dejar los carteles con su vida y obra, un gran parque que discurre paralelo a la desembocadura del Iregua en el río Ebro.

“Él era tan dado a la naturaleza... Con lo que él la amaba! Su obra estaba impregnada de ella”, aseguró Hernández-Pinzón, quien añadió que “sería bonito que esta iniciativa se contagiase a otras ciudades de España, como la corriente de dejar libros en los bancos para que otros lo cojan”.

Mientras tanto, la intriga sobre este misterioso acto no se aclara, y el culpable o los culpables continúan sin aparecer o pronunciarse sobre el porqué de este “romántico” acto o “rocambolesco” hurto.

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