Cultura

La raíz anclada en Oriente

  • Páginas de Espuma recupera 'Calila y Dimna', joya de la literatura medieval de origen persa traducida por orden de Alfonso X, en una versión al castellano actual a cargo de José María Merino

El origen de Calila y Dimna es, como apunta José María Merino, tan fascinante como su propio contenido. Buena parte de sus relatos proceden del Panchatantra, colección de fábulas compuesta en India y en sánscrito en torno al siglo III a. C. Hacia el año 570 de nuestra era, el médico del rey persa Cosroes I lo mandó traducir del sánscrito al phalevi (lengua reservada a la creación literaria en Persia)y en el 750 fue Ibn al-Mucafa quien lo tradujo al árabe. El libro se hizo muy popular en al-Andalus y entre 1251 y 1261 la Escuela de Traductores de Toledo abordó la primera versión en castellano por orden del rey Alfonso X El Sabio. Por extraño que parezca, ésta fue la primera y la última mirada directa a Calila y Dimna desde la lengua de Cervantes; todas las ediciones posteriores en español fueron traducciones de las traducciones (valga la redundancia) vertidas desde el castellano medieval al inglés en el siglo XVI o al francés en el siglo XIX. Hasta ahora: la editorial Páginas de Espuma acaba de recuperar semejante joya, pieza esencial de la historia de la literatura española, ajustada íntegramente al castellano actual y exenta de arcaísmos, por obra y gracia del escritor y académico de José María Merino. El volumen, adornado con ilustraciones originales, sirve al lector una bella edición y un acontecimiento de raro parangón en las últimas décadas para nuestro idioma; motivo al cabo de fiesta y, si les parece, de orgullo.

Pero, ¿qué es Calila y Dimna? El libro presenta una serie de relatos ligados entre sí a modo de árbol que crece desde la raíz hasta las ramas, un tanto según la arquitectura de Las mil y una noches, en el que los personajes de cada cuento hacen de narradores de otros tantos. La mayor parte de los relatos son, como ocurriera en el Pachatantra, fábulas protagonizadas por animales, a la manera de Esopo: Calila y Dimna son de hecho dos chacales (Merino respeta, acertadamente, el criterio alfonsino que los llama linces) que trabajan como consejeros al servicio de un rey que es, claro, un león. Pero cada cuento persigue, como corresponde a la estética propia de la Edad Media, además de procurar el deleite, invitar a la sabiduría: los distintos relatos, en su naturaleza de fábulas, proponen reflexiones morales en pro de la virtud. Y conviene subrayar la influencia decisiva de Calila y Dimna como fuente de inspiración y enxiemplos para toda la literatura medieval castellana, con El conde Lucanor de Don Juan Manuel a la cabeza. Buena parte, de hecho, de las narraciones sostenidas en la tradición oral a lo largo del tiempo con ánimo pedagógico e instructivo tienen en este libro su génesis.

José María Merino (La Coruña, 1941), autor de una amplia obra narrativa y ensayística, ganó en 2013 el Premio Nacional de Narrativa por El río del Edén y en 2010 publicó Leyendas españolas de todos los tiempos, una antología que en gran medida conduce a la versión ahora culminada de Calila y Dimna. En declaraciones a Málaga Hoy, el escritor, que descubrió Calila y Dimna en su infancia gracias a un libro titulado Cuentos de la vieja España, lamentó ayer que esta obra "no haya estado al alcance de todos durante tanto tiempo. La antigüedad ha terminado perjudicando a estos cuentos, que han quedado únicamente en manos de iniciados en cuestiones lingüísticas. Y a lo mejor iba siendo hora de que los no lingüistas hiciéramos algo al respecto". Lo más complicado de su traducción no han sido, sin embargo, los cadáveres léxicos o sintácticos, sino la disposición narrativa de los cuentos, tan finamente imbricada: "He tenido que enfrentarme al desmontaje completo de un gran rompecabezas, separando las distintas piezas de un embrollo. Y ha sido un trabajo muy de arqueólogo, muy de ir poco a poco sacando estas piezas sin perturbar el orden del conjunto. Pero lo lingüístico no ha resultado tan complejo. Al fin y al cabo, el castellano del siglo XIII y el de ahora son la misma lengua. Con buenos glosarios y acudiendo a las fuentes adecuadas, la resta de los arcaísmos se hace llevadera". En cualquier caso, Merino celebra que "por fin" el lector disponga de las obras maestras de la literatura española en un castellano que pueda reconocer y en el que llegue a identificarse, como el Quijote recientemente revisado por Andrés Trapiello: "Si existen estos proyectos editoriales es porque hay una demanda, y quiero creer que esto es un síntoma de algo positivo".

El miembro de la RAE defiende el carácter lúdico de Calila y Dimna ("Habla de nosotros, de lo que nos pasa día a día como seres humanos") así como su función a la hora de señalar una raíz anclada en Oriente para la literatura española, raíz que tiene su mayor concreción en al-Andalus: "A lo largo de los siglos hemos vivido problemas de enfrentamientos culturales que han creado una determinada visión del mundo; pues bien, la literatura constituye la mejor crítica a esta visión fragmentada entre Oriente y Occidente. No en vano la literatura nació en China e India. Calila y Dimna es la evidencia de que los reinos cristianos peninsulares y al-Andalus no fueron mundos tan ajenos en la Edad Media; por algo Sancho El Gordo iba a tratarse de la obesidad a Córdoba".

Con la ilusión puesta en que el lector disponga en el futuro de nuevas versiones de otras joyas como Barlaam y Josafat y El caballero Zifar, Merino no duda en calificar a Calila y Dimna de clásico: "Conmueve y divierte". Todavía.

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