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Estrella Morente, cantaora

"Este país sin el arte no es nada, hay talento en cualquier lugar, ya sea al norte o al sur"

  • La granadina, que se ha convertido en una de las artistas más internacionales, repasa su día a día y habla de su último disco, 'Amar en paz', basado en la música brasileña.

Estrella Morente es hoy por hoy una de las embajadoras del flamenco a nivel nacional e internacional, es la representación más próxima a lo que significa la mujer artista del siglo XXI, un rol que desempeña y defiende con la misma humildad con la que se sube a un escenario. Quizás por crecer en un ambiente de continua investigación musical, la cantaora granadina superó hace tiempo las barreras de un arte que ha sabido llevar por todo el mundo y del que se "alimenta" a diario. "Sin él no podría vivir", asegura.

-Acaba de editar Amar en paz, su último disco, en el que ha trabajado codo a codo con Niño Josele...

-Sí, la verdad es que estamos muy contentos porque hemos tenido muy buena acogida. Es un disco que mi padre tenía ya en mente tras proponérselo Fernando Trueba y el resultado ha sido espectacular, con una guitarra, la de Niño Josele, muy coherente, porque toca lo que siente, con libertad y respeto hacia la música. Profundizar en los clásicos como Dolores Durán y Pinxinguinha es una bendición, creo que la gente debería acercarse a él porque te traslada esa sensación de paz que en la sociedad en la que vivimos, con tanta prisa, nos dura poco, pero es fundamental.

-Usted siempre ha defendido el estudio de los clásicos del flamenco, Tomás Pavón, la Niña de los Peines...¿Hay mucha similitud entre esos clásicos y los que ha grabado en este disco?

-Sinceramente, no veo la diferencia. Tienen muchas similitudes, ya no sólo en la manera de concebir la música sino incluso en la personalidad de muchos de ellos. Veo mucho parecido entre Dolores Durán, por ejemplo, y la Niña de los Peines o La Perla de Cádiz, mujeres con mucha personalidad, firmes, que transmiten muchísima intensidad y que admiraban otras músicas. La Perla cantaba el charlestón, y la Niña de los Peines hacía rancheras. La verdad es que ha sido más fácil de lo que pensaba.

-¿Y no da miedo pisar terrenos como la música brasileña o acercarse a la de Falla?

-Mi padre nunca nos provocó la sensación del miedo a la hora de crear, ni siquiera nos decía eso de que viene la bruja que se dice a todos los críos [risas]. Enrique Morente nos invitó siempre a aprender, a valorar el arte, a disfrutar de los valores de la vida y sobre todo a entender que no hay límite en la música, por eso para mí eso del miedo no existe. A veces da respeto, pero si se hace con ilusión y ganas no debes preocuparte.

-Sí, pero seguro que se habrá topado alguna vez con comentarios como se está perdiendo la pureza o cosas así....

-Por supuesto, pero eso no me preocupa. La vida es artesanía pero sin apreturas. Para mí, cantar es una suerte, como lo es alimentar a los míos del arte. Los radicalismos y el pesimismo no los contemplo, ya hay bastante tristeza y hambre en el mundo como para estar todo el día criticando. Mi padre nos enseñó a vivir sin extremismos, más que cantar bien hay que ser persona.Te pongo un ejemplo, soy de Granada y a mí Granada me vuelve loca, pero también me fascina Huelva, Sevilla, Almería, Córdoba, Jerez...Soy y me siento andaluza, no hace falta quedarse con sólo una cosa. Además, esto no se perderá mientras exista gente como la que está saliendo ahora, tanto bailaores como guitarristas y cantaores, gente inquieta y con ganas de seguir creando.

-¿Se ha acabado ya la crisis o esta crisis va a ser eterna? ¿En qué medida le ha afectado?

-[Risas] Sí parece eterna. Me ha afectado como a todos, por eso es bueno que las instituciones, los teatros y los festivales sigan apostando por el arte y la cultura. Este país sin arte no es nada, ni industria ni nada, en cualquier lugar que visites encuentras arte, ya sea el sur, el norte, el este o el oeste, por eso es bueno que se siga cuidando. Esperemos que poco a poco todo vaya cambiando.

-¿Qués es más complicado, ser madre, artista, mujer de torero o hija de Enrique Morente?

-Uff, nunca me había parado a pensar eso, pero lo cierto es que lo llevo todo adelante [risas]. Lo importante es ser constante, aunque en mi caso me cuesta, soy una persona muy inconstante, todo lo contrario que mi hermana Soleá, por ejemplo. Pero bueno, ya lo dice la letra, fui piedra y perdí mi centro/y me arrojaron al mar/y a fuerza de mucho tiempo/mi centro vine a encontrar. Al final todo vuelve a su sitio, es la vida misma.

-¿Cuesta recuperar la ilusión cuando la vida te golpea?

-Claro que cuesta. Decía mi padre que estamos vivos de milagro, y la verdad es que no te das cuenta de lo duras que son estas situaciones hasta que no pasas por ellas. Creo que en esta vida no se debería sufrir lo que ha sufrido mi familia, nadie está preparado para eso. Pero precisamente por todos ellos hay que seguir adelante, es lo único que te hace respirar, aunque nunca como se respiraba antes. Aún así, me enternece ver a diario cómo mis hermanos se han agarrado a todo. Hemos vuelto a releer los libros que leíamos con mi padre, a visitar los lugares que visitábamos con él, a regar su olivo...También te ayuda toda esa cantidad de amigos que tienes, y el hecho de comprobar que todo el mundo quería a mi padre. Quizás sea eso lo más grandioso y lo que te ayuda a seguir. El dolor, desgraciadamente, no lo mitiga nada, pero te ayuda a seguir por la verdad, la venganza y el rencor nunca ha entrado en mi casa.

-Se refiere usted constantemente a su padre. ¿Le ha dejado un legado o una responsabilidad?

-Creo que un legado. El legado de mi padre es el trabajo, el sacrificio que hizo para seguir adelante. Evidentemente, yo soy su consecuencia, por eso trato de seguir con todo lo que dejó por hacer. Se pasaba la vida trabajando, pero no pudo terminar muchos proyectos. Afortunadamente, lo tenía todo perfilado y sabemos por dónde tirar. Eso es lo que enorgullece a toda la familia, porque de alguna manera es la única forma de renovarse un poco espiritualmente.

-¿Se siente como una especie de guia de sus hermanos?

-No diría eso, tanto José Enrique como Soleá me han sorprendido por la entereza y la capacidad de seguir adelante. Está claro que se apoyan en mí en muchas cosas, pero tienen la suficiente personalidad para caminar solos.

-¿Y qué opina de sus carreras?

-Bueno, José Enrique está volcado con el cante. El otro día cantó en la peña La Platería de Granada y me dijeron que estuvo muy bien. Soy de las que pienso que es en las peñas donde se debe hacer el cantaor, en las distancias cortas con el aficionado. Últimamente nos vemos poco, pero intento llevármelo a veces, me hace las palmas, los coros, y cuando hay oportunidad se hace sus cositas delante. Lo único que le digo es que estudie los clásicos, a La Paquera, La Perla, Terremoto, Valderrama...

-Y luego está Soleá...

-Soleá, en cambio, es una bomba. Va a ser algo muy serio pero en la cultura. Dice que no es flamenca, pero creo que es la más flamenca de todos, tiene unos dejes y unos quejíos increíbles, y una voz cada vez mejor y que es perfecta para el jazz. Está floreciendo una mujer plena.

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