Niño León
El cantaor de fandangos naturales más original y popular de entre los huelvanos del siglo XX en las décadas de 1940 a 1960
LA personalidad que imprimía a sus fandangos lo hizo único en un tiempo en el que muchos artistas competían por marcar un sello propio en esa especialidad. Además de gran intérprete, fue un creador de personalidad genuina. Por eso sorprende que, transcurrido medio siglo largo de su muerte, su nombre y su obra hayan quedado arrumbadas. Y es que hay nombres que, vaya usted a saber por qué, se desprenden de la orla que alcanzaron y se vuelven transparentes en la Historia. Estas cosas suceden en el flamenco. Niño León fue un primer espada del cante como lo fueron Rebollo, Isidro o Rengel, aportando una notable originalidad creativa a sus fandangos personales. Si acaso, se puede valorar lo que le restó señorío, y es que con sus grandes facultades canoras, a veces hacía giros guturales grotescos cantando que distorsionaban la emoción flamenca de su decir; hay que admitir que tales extravagancias restaban seriedad a sus interpretaciones.
Aficionado desde niño
Juan Rosado Clavijo, de nombre artístico Niño León, nació el 16 marzo 1911, según certificado de nacimiento expedido en Bollullos Par del Condado, y murió en Madrid en 1968. Un vehículo lo atropelló cuando cruzaba la carretera a la altura de la siempre muy concurrida y flamenca Venta de Manolo Manzanilla. A consecuencia del golpe, se le gangrenó una pierna, lo que le provocaría la muerte días después. Hacía poco que había regresado de Argentina, donde tuvo mucho éxito y ganó bastante dinero, acompañado de su nueva mujer.
Admirado por otros artistas
Ya desde pequeño sobresalió como aficionado. Para alguno de sus fandangos se habría inspirado en un cantaor local de su pueblo conocido como El Puli, que cantaba por las tabernas. Muy apreciado por sus compañeros de profesión, Paco Toronjo lo consideraba como uno de los mejores cantaores de fandangos que había conocido, un gusto compartido por figuras como Pepe Marchena y Juanito Valderrama. Triunfó en España con su estilo emotivo de cantar, recorriendo el país en varias compañías junto a las figuras del momento, e hizo las Américas actuando en países como Argentina, en cuya capital Buenos Aires vivió durante unos años.
No fue un cantaor jondo
…Pero sí que interpretó varios cantes con donaire. Además de sus fandangos, que fue el cante que más grabó, en su discografía encontramos alegrías, bulerías, tarantas, milongas, danzón cubano y canciones con orquesta. Sus guitarristas acompañantes fueron el Niño Pérez, Melchor de Marchena y Antonio Arenas.
Debutó en el Gran Teatro de Huelva en febrero de 1934 [1].
Este mismo año comenzó a actuar en el Kursaal de Sevilla. Y con la Niña de los Peines en abril en el teatro Cervantes de la capital hispalense junto a la cancionista Rosarillo de Triana y al humorista Regaera. Además, se enroló en la compañía de Manuel Vallejo, actuando por varias provincias andaluzas y extremeñas.
En septiembre de 1935 participó en un espectáculo de ópera flamenca, celebrado en la plaza de toros de La Merced, compartiendo cartel con la Niña de los Peines, Alfonso el Chozas, Niño de Villanueva, Luquitas de Marchena, Cojo de Madrid y José Palanca.
En 1936 participó en el Concurso Nacional de Cante Flamenco del Price, de Madrid, antes del parón general que supuso el estallido de la Guerra Civil. Fue aquel certamen en el que sorprendió a todos un chiquillo de once años, nacido en Bonares y llamado Luis Algaba ValdiviaChiquito de Triana, que ganó el maratoniano concurso.
En 1939 volvió a actuar en la plaza de toros onubense, en otro espectáculo de ópera flamenca, con Perla de Triana, El Sevillano, Pepe Pinto, Canalejas de Puerto Real y la Niña de los Peines después de varios años de silencio [2].
Con la misma compañía actuó también en Cádiz este año. Giró por España con varios carteles artísticos y actuó en Madrid en 1942.
Lo encontramos también en Barcelona, en julio de 1945, con el espectáculo Fantasía Andaluza, compartiendo cartel con Canalejas, Chiquito de Triana, José Palanca y el baile de Mario Escudero [3].
Durante los años 40 y 50 formó parte del espectáculo Pandereta, con Juanita Reina, que obtuvo éxitos notables por todo el país. A comienzos de los años sesenta se marchó a América, actuando por varios países, donde permaneció hasta 1968. Niño León siempre estuvo en los carteles junto a grandes figuras del cante de su época.
(Continuará).
Temas relacionados
No hay comentarios