'Era el cielo'

El miedo y el silencio

Leonardo Sbaraglia y Carolina Dieckmann en una secuencia de 'Era el cielo'. Leonardo Sbaraglia y Carolina Dieckmann en una secuencia de 'Era el cielo'.

Leonardo Sbaraglia y Carolina Dieckmann en una secuencia de 'Era el cielo'.

Sección oficialHHHHH

Producción: Brasil y Argentina, 2016.- T.O.: 'O silêncio do céu'.- Duración: 102 minutos.- Dirección: Marco Dutra.- Guión: Sergio Bizzio, Lucía Puenzo y Caetano Gotardo basado en la novela de Sergio Bizzio 'Era el cielo'.- Fotografía: Pedro Luque.- Música: Gilherme Garbato y Gustavo Garbato.- Montaje: Eduardo Aquino.- Intérpretes: Leonardo Sbaraglia, Carolina Dieckmann, Chino Darín, Álvaro Armand Ugon, Mirella Pascual, Roberto Suárez, Paula Cohen, Dylan Cortes, Priscilla Bellora, Gabriela Freire, María Mendive, Walter Rey, Marco Dutra

La película arranca de la manera más ruda e inclemente. Unos primeros planos que dan idea inmediatamente de que la mujer, cuyo rostro angustiado contemplamos, es víctima de una violenta violación. Estamos ante la segunda realización del brasileño Marco Dutra, que tras Trabalhar cansa (2011), ha llevado a la pantalla esta producción de Rodrigo Teixeira y Martin Scorsese, basada en la adaptación de la novela de Sergio Bizzio con guión del propio autor, de su esposa, la novelista y directora, Lucía Puenzo -hija del prestigioso director argentino Luis Puenzo- y del actor, escritor, guionista y realizador de cortometrajes Caetano Gotardo.

Confesaba Sergio Bizzio que le resultó difícil adaptar a la pantalla su propia novela porque hay elementos literarios que no encajan adecuadamente en una película y que hay que crear nuevos argumentos narrativos que funcionen en el relato cinematográfico. Éste comienza cuando Mario, que regresa a su hogar, se ve terriblemente sorprendido por la infamante, brutal y alevosa violación que sufre su mujer, Diana, por parte de dos extraños que han irrumpido en la vivienda. Uno de ellos tiene un cuchillo en la mano. A Mario el terror le paraliza y no reacciona. Cuando quiere atacar a los despiadados asaltantes es ya demasiado tarde porque huyen sin que pueda darles alcance. Cuando regresa a casa esperando que Diana se lo cuente, ésta, inexplicablemente, guarda silencio y él extrañado de la reacción de Diana, no revela la terrible evidencia. Pero emprenderá una implacable persecución para consumar su venganza. Y lo hará siguiendo su inexorable propósito con tenaz e inflexible empeño, superando sus particulares paranoias.

Estamos ante una intriga, un trágico thriller sobre el silencio y el miedo. O mejor dicho los miedos de Mario que nos revelará a lo largo de los momentos más tensos de la película. Aunque ésta pudiera parecer una novedad dentro del cine característico que solemos ver en la Sección Oficial del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, en muy contadas ocasiones hemos podido visionar muestras de este género. Bien es verdad que la película de Marco Dutra, quien a la manera de Alfred Hitchcock aparece fugazmente en una de las secuencias del film, como cliente de Notorio, es una propuesta ciertamente sugestiva y una variable oportuna.

La trágica situación que vive el matrimonio, él guionista, víctima de fobias múltiples, ella, diseñadora de moda brasileña, que tiene dos hijos, sirve en cierto modo como una radiografía de la pareja, de ese mundo de violencia, de las amenazas imprevisibles, del riesgo constante pero también del estímulo a la recomposición. En cierto modo los miedos personales y colectivos de la sociedad de nuestro tiempo. La película se rodó en Uruguay y abundan los intérpretes de este país, destacando los argentinos Leonardo Sbaraglia, en un personaje a su medida, y Chino Darín, y la popular actriz del teatro, el cine y la televisión de Brasil Carolina Dieckmann.

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