Al principio era el saxo

Mapa de Músicas | Luis González Garrido. Saxofonista

El saxofonista Luis González Garrido (Utrera, 1997) presenta Genesis, su primer disco como solista, un recorrido por música francesa de los siglos XX y XXI junto al pianista Orlando Bass

Luis González Garrido (Utrera, 1997) el pasado 5 de enero en una calle del centro de Sevilla / José Ángel García
Pablo J. Vayón

11 de enero 2026 - 06:13

En la mañana del 5 de enero y aprovechando sus últimas horas de vacaciones antes del regreso a París –donde vive desde 2019–, me encuentro con el saxofonista Luis González Garrido (Utrera, 1997) para que me hable con un poco de mesura de Genesis, su primer disco, que saldrá a la venta el próximo 7 de febrero. “Genesis es mi primer álbum, pero para mí también funciona como una declaración. Es el comienzo de algo nuevo, que mira hacia atrás para construir desde las raíces. Es el origen de una trayectoria, pero también un reflejo muy claro de mis propios orígenes y de los orígenes del repertorio para mi instrumento”.

Sin antecedentes musicales en su familia, recuerda con claridad esos comienzos: “Fue en un concierto de captación de alumnos del conservatorio de mi pueblo. Me llamó mucho la atención ese sonido, lo que se podía hacer con el sonido. Volví a casa diciendo que quería tocar el saxofón. En Utrera hay mucha tradición. Estuve muy bien acompañado desde el principio”. Tras el conservatorio local llegaron Sevilla y los estudios superiores, pero la mirada ya estaba puesta fuera: “Desde muy chico yo siempre quise irme a París. Siempre lo tuve en mente”.

Ese deseo marca toda su trayectoria posterior. Musikene aparece como un paso intermedio casi estratégico, antes del salto definitivo a Francia: “Los profesores habían estudiado en París y eso me acercaba mucho a la etapa que yo quería vivir después”. A partir de ahí, Versalles, París y Bruselas, encadenando estudios y másteres hasta cerrar su formación en 2023. Esa inmersión en una tradición muy concreta explica que Genesis sea un disco profundamente francés, tanto por el repertorio como por la concepción del instrumento. “El saxofón es un instrumento inventado por un belga, pero que se desarrolló sobre todo en Francia. Los grandes compositores del saxofón son franceses y, durante mucho tiempo, el repertorio más interesante del siglo XX nace allí”, afirma sin titubeos.

El programa del disco –Debussy, Poulenc, Caplet, Bozza, Decruck, junto a Waksman, Attahir y Vincent David– responde a esa lógica, pero también a una idea más abstracta. González Garrido insiste en que el título no es metafórico ni decorativo: “Genesis tiene mucho que ver con el desarrollo. Con la idea de que todo parte de algo muy pequeño, de una célula mínima, de un gesto, y a partir de ahí se construye todo un universo musical”. Esa idea atraviesa todas las obras del disco. “En Coïncidences de Benjamin Attahir todo parte de un trino, de dos notas. En L’éveil de la toupie de Vincent David es una sola nota que se repite y que va generando cada vez más energía. Y en Debussy, en Bozza, en Caplet, pasa exactamente lo mismo: se construye desde lo esencial”.

La elección de la Première Rhapsodie de Debussy, originalmente para clarinete, merece una explicación específica: “Podría haber grabado la Rapsodia para saxofón, pero elegí la de clarinete porque representa mejor el estilo de Debussy. La otra fue escrita para Élise Hall, que fue importantísima para el desarrollo del repertorio, pero ella no era quizás la mejor saxofonista posible y eso limitó al compositor. Me interesaba el Debussy más libre y genuino”.

Junto a esa coherencia estética aparece una dimensión claramente autobiográfica. Cada obra remite a un momento concreto de su vida musical. “El Aria de Bozza la toco desde que tenía nueve o diez años. Me ha acompañado en concursos, conciertos, audiciones… cada vez que la toco recuerdo una época distinta de mi vida”. Otras piezas funcionan como hitos formativos: “La Sonata de Poulenc, original para el oboe, fue mi primera gran obsesión musical, la escuchaba una y otra vez en la grabación mítica de François Leleux. Impressions d’automne de Caplet tiene el color de mis años de formación entre San Sebastián y París. Y la Sonata de Fernande Decruck, una compositora casi desconocida fuera de ámbitos muy concretos, la descubrí en Sevilla y se ha convertido en una compañera de más de diez años”.

La presencia de los compositores vivos responde a relaciones personales muy directas. “Vincent David ha sido mi profesor durante cuatro años. Para mí fue un ídolo desde chico y su manera de entender el saxofón me ha marcado profundamente”. Con Benjamin Attahir, el vínculo nace del propio proyecto: “Descubrí Coïncidences y me extrañó muchísimo que no se tocara. Cuando le escribí, me dijo que la obra no estaba realmente fijada, así que decidimos trabajar juntos en una versión definitiva”. Fabien Waksman, por su parte, reescribió Crystal Seed, original para saxo y guitarra, expresamente para este disco: “Es una persona a la que aprecio mucho y su música encaja perfectamente con la idea del CD”.

El encuentro con Orlando Bass, pianista del disco, fue casi accidental. “Me llamaron para un concierto con seis o siete días de margen. No tenía pianista disponible y decidí llamar a Orlando, que era alguien a quien admiraba pero no conocía personalmente”. Bastaron uno o dos ensayos para que todo encajara: “Fue una conexión muy natural. Es un músico muy a la escucha, y a mí me interesa mucho que la interpretación se construya entre los dos, no como una imposición de uno u otro”.

Instalado profesionalmente en París, González Garrido es consciente de las dificultades específicas del saxofón en el circuito clásico. “Hay un desconocimiento enorme de lo que puede hacer un saxofón clásico. Está muy vinculado al jazz en el imaginario popular y, además, no tenemos un gran repertorio canónico: no hay Beethoven, Brahms o Mozart”. Pero eso, lejos de ser una limitación insalvable, él lo asume como parte de su trabajo: “Intento aprovechar ese supuesto problema. Transcripciones, repertorio contemporáneo, obras originales… son vertientes que me interesa poner en diálogo constante”.

Sobre el futuro del disco, es directo: “Espero que me abra puertas. Es una carta de presentación. Quería mostrar qué puedo hacer con el saxofón”. Genesis no pretende cerrar ninguna etapa vital. Mientras trabaja en la edición de otro disco ya grabado, el primero junto al guitarrista Antoine Guerrero (Dúo Métis), lo formula casi como una poética: “Esto es un inicio. Y los inicios, como la música, siempre parten de algo pequeño”.

Genesis - Luis González Garrido y Orlando Bass (Klarthé Records)

La ficha

GENESIS

Claude Debussy (1862-1918): Première Rhapsodie para clarinete y piano [1910]

Fabien Waksman (1980): Crystal Seed

Francis Poulenc (1899-1963): Sonata para oboe y piano FP 185 [1962]

Vincent David (1974): L’éveil de la toupie

Eugène Bozza (1905-1991): Aria [1936]

Benjamin Attahir (1989): Coïncidences

André Caplet (1878-1925): Impressions d’automne [1900]

Fernande Decruck (1896-1964): Sonate en Ut# [1943]

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Luis González Garrido, saxofones soprano y alto

Orlando Bass, piano

Klarthé Records

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