Cultura

Un libro analiza cómo Picasso huyó del color para ir a la forma

  • Fernando de la Rosa indaga en la postura contra los vanguardistas del pintor malagueño

El académico Fernando de la Rosa (izquierda), ayer en la presentación. El académico Fernando de la Rosa (izquierda), ayer en la presentación.

El académico Fernando de la Rosa (izquierda), ayer en la presentación. / M. H.

Durante los años en torno al paso del siglo XIX al XX se vivió una pugna en el arte, con movimientos en los que predominaba el color frente a otros como el cubismo, liderado por Picasso, que huía de ese color en busca de un regreso a la forma, como revela un libro de Fernando de la Rosa.

Este trabajo, que forma parte de la colección Ensayos editada por la Fundación Picasso, con sede en la Casa Natal del artista, abarca el periodo desde la llegada de Van Gogh a París en 1886 hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, explicó ayer De la Rosa en la presentación.

"El libro va hacia Picasso y luego se desprende del cubismo para ver cómo ese cubismo había ayudado a refractar los movimientos de vanguardia", según el autor de Picasso contra el color de las vanguardias.

Eran unos momentos en los que el problema del color en el arte se trató desde muchos puntos de vista, frecuentemente relacionados con la ciencia, cuando en la óptica se había descubierto la división de la luz en colores y en la química la composición de los pigmentos, lo que había llevado a conseguir los primeros sintéticos.

Todo ello configuró una "gran zona cultural, y los pintores querían ser partícipes de los avances que hicieran progresar al arte", apuntó De la Rosa, que agregó que Picasso "estaba en el centro, desde el que irradiaba el movimiento principal, que era el cubismo".

"Picasso estuvo acompañado de Braque en la neutralización del movimiento cromático más expansivo, que fue el fauvismo, y también se apartó de Matisse, porque fueron grandes rivales", ha señalado el autor del libro.

Lo hizo a través de una "neutralización cromática que resuelve apartándose del color puro, cogiendo dos colores complementarios y mezclándolos para que ninguno ocupe la fuerza del otro, sino que se crea un color neutro como el ocre o el gris", explicó.

"En ese entorno del claroscuro, Picasso se reencuentra con las teorías clásicas del color y con el clasicismo", según De la Rosa, dentro de una tendencia en la que "había que buscar la forma y salir de la dinámica que había llevado al decorativismo".

El libro recoge las discusiones que mantuvieron al respecto artistas de la época, aunque casi ninguna reflexión de Picasso, "que no se manifiesta mucho, porque no fue amigo de la teoría y nunca teorizó".

Sí hay algunas referencias del marchante alemán Kahnweiler, "que escribe lo que está sucediendo cuando nace el cubismo", porque la propia naturaleza de Picasso le hacía "huir de cualquier casilla".

La opción elegida por el artista malagueño "pudo estar ligada a su estado vital, cuando salía de la época rosa y de años oscuros en París con grandes necesidades", señaló De la Rosa.

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