Toros

La terna a hombros en Hinojos frente a una brava novillada de Villamarta

  • Tres orejas cada uno es el balance logrado por Pedro Gallego, Ángel Bustos y Diego Vázquez

Dos faroles de rodillas y la sensación de dominar el escenario en bagaje profesional fue la tarjeta de presentación de Pedro Gallego frente al buen novillo que abrió plaza. Bueno de verdad el ejemplar de Villamarta, bonito de estampa que dejó nobleza en el viaje y una embestida encastada por ambos pitones.Pedro Gallego lo entendió muy bien con la muleta en la zurda y por ahí fue dejando esa sensación de faena con estilo y buen son al correr la mano con templanza acoplado a la buena sensación que el novillo iba dejando. Faena yéndose arriba por momentos hasta logra cuajar también con la diestra la embestida del utrero que abrió plaza. Humillación, fijeza y nobleza que entendió a la perfección el jiennense de Torreperogil. Una estocada casi entera finiquitó este buen inicio de festejo.Le faltó humillar más al segundo de la tarde pero aun así mantuvo esas condiciones de nobleza y buen son de su hermano. Mas distraído de condición y en algún momento con mas brusquedad en el viaje le sirvió sin embargo a Angel Bustos para construir el relato de una faena donde por encima de toda entrega que tuvo el torero faltó la conexión con el tendido. Faena de altibajos comenzada rodilla en tierra donde francamente el novillo entregó sus mejores embestidas y rematada de la misma forma aunque con el utrero yéndose mas de la suerte. En medio queda una labor vistosa, profesional en la que lució mejor el toreo con la diestra pero falta de emoción en su conjunto.La estocada fue certera aliada y tras eso el novillero paseó otro lote de orejas. La tarde en cuanto a trofeos se hacia ciertamente densa.Dramática fue la escena con el novillero inerte sobre la tierra de la portátil. La voltereta había dejado a Diego Vázquez inmóvil cuando el novillo acertó a voltearle en el remate de la suerte y le volteó de forma fea. Un lance más de una lidia que había tenido un prometedor comienzo capotero por parte de Diego llevando muy bien por chicuelinas la nobleza de este utrero más metido es musculo que sus dos hermanos anteriores. En realidad un son mantenido en cuanto a nobleza con un animal que metía la cara con franqueza en el embroque y Diego lo condujo con buenas maneras por ambos pitones llevando la faena arriba hasta que al final de la cuarta serie llegó ese lance de una voltereta que dejó ciertos momentos de angustia en el tendido. La fortuna dejó todo en un susto y en la añadidura Diego le echó casta para dejar sin duda una serie de mucha enjundia y valor. Valor también en lo estético porque llegaron dos muletazos intensos en su consecución. Pinchazo y estocada para que volvieran a asomar dos pañuelos más en la tarde.El juego del cuarto confirmó dos cosas. Una que saliera lo que saliera por toriles, el conjunto de Villamarta ofreció casta y nobleza a esportones grandes. Juego encastado el de este cuarto que sirvió además para confirmar que la sensación de oficio y poder del primer espada del cartel no había sido flor de una actuación. Pedro Gallego entendió de principio a fin a un novillo que tuvo la virtud de meter la cara abajo y permitir ligar a Gallego por ambas manos en un toreo vistoso y de mucho lujo que llegó franco al tendido. Comienzo rodilla en tierra templando y llevando mucho la embestida. Final también rodilla en tierra con manoletinas de rodillas. En medio una voltereta incruenta y una estocada entera que por su colocación delantera necesitó de dos golpes de verduguillo.El quinto lució estampa de torillo cuajado. Precioso el utrero de Villamarta. Y con virtudes no aprovechadas desde la desconfianza inicial de un novillero que en ningún momento cobró la confianza necesaria para quedarse quieto y embarcar con verdad una embestida que ofreció importancia. Noble, con necesidades de ser confiada en la largura del muletazo queda la sensación que el utrero se fue para el desolladero con sus virtudes sin lucir. Momentos de una faena con poco asentamiento de las zapatillas sobre el piso y series muy cortas donde embarcar y ligar un viaje vibrante que necesitó de argumentos toreros que no encontró.Una oreja pedida por el público fue el balance del segundo espada de la tarde.Faena de mucha voluntad torera la que cerró la tarde a cargo de Diego Vázquez. Con la afición intacta después de ese feo tantarantan de su primero el de Hinojos no llegó a cuajar por completo al encastado utrero que cerró plaza. Es cierto que faltó contudencia en las series y que al conjunto le faltó hilazón pero es innegable que Diego Vázquez hizo un tremendo esfuerzo por estar delante de ese utrero y no perderle la cara ante una exigente embestida y en eso debe estar la valoración positiva de ese último acto de la tarde para un torero que debe ir cogiendo oficio y asentarse en este escalafón donde el toro es exigente. Me quedo con esa afición y la decisión de no ampararse en esa merma de facultades que a fuerza debió quedarle como rémora en su tarde torera aunque en ningún momento lo exteriorizase el novillero.En conjunto importante tarde ganadera en Hinojos donde los de Villamarta dejaron sensación de un brillante conjunto ganadero.

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