amanda figueras. escritora

"Me duele que se crea que el Corán permite al hombre pegar a la mujer"

  • La periodista narra su experiencia como nueva musulmana y desmonta los tópicos difundidos sobre su religión en el volumen 'Por qué el islam'

  • Habló de ello en la Feria del Libro Hispanoárabe

La autora de 'Por qué el islam' posa antes de su charla en la primera Feria del Libro Hispanoárabe de Granada. La autora de 'Por qué el islam' posa antes de su charla en la primera Feria del Libro Hispanoárabe de Granada.

La autora de 'Por qué el islam' posa antes de su charla en la primera Feria del Libro Hispanoárabe de Granada. / Álex Cámara

-¿Cuánto ha cambiado su vida desde que se hizo musulmana?

-Precisamente en mi libro intento explicar qué es lo que me enamoró del islam y por qué decidí aceptarlo como mi manera de vivir. Pensaba que no era creyente, pero en el fondo sí que tenía ese sentimiento de algo superior. Lo que pasa es que no le había puesto nombre. Acabé descubriendo, después de estudiar otras creencias, que el Islam era lo que encajaba conmigo. Es una ráfaga de luz, un modo de vida más sano para mí y positivo para la sociedad. A mí me aporta felicidad y tranquilidad. Me anima a luchar contra mi ego y a volcarme en la comunidad. Yo desconocía la versión social del Islam y me enamoró.

-¿En su libro explica que sólo conocía los noes de la religión islámica antes de profesarla: no al alcohol, no al cerdo, no a las relaciones sexuales. ¿Cuáles son los síes del Islam?

-Todo es el sí, excepto algún no que en el fondo es para protegernos, para proteger nuestra salud, nuestra integridad. Lo importante es que la gente deje de enfatizar los noes. El islam es un modo de vida que profesan más de 1.700 millones de personas. Muchas de ellas lo eligen cuando son adultas.

-Defiende un islam integrador, respetuoso y feminista. Sin embargo, la mayoría de personas tiene otra imagen de su religión. ¿Quién o quiénes han pervertido el significado de la fe islámica?

-Creo que los musulmanes no hemos hecho bien el trabajo de explicarnos. Está claro que tampoco hay mucha actitud de escucharnos. Es algo que debe cambiar por las dos partes. Nosotros deberíamos tener una actitud más acogedora y los no musulmanes deberían abrir más las orejas.

-"Molestan las Fátimas y los Mohameds, pero nos encanta el glamour de la jequesa de Qatar; obviamos que Benzema escucha el Corán antes de salir al campo con los colores del Real Madrid". ¿Quiere decir que hay musulmanes de primera y musulmanes de segunda?

-Sí. Esa es otra de las conclusiones que saqué. No sólo es islamofobia o racismo. Todo eso está mezclado con el clasismo. El ejemplo lo tenemos cada día en la calle. Hay mucha hipocresía en esto.

-En el capítulo Mujer, musulmana y feminista dice: "Es una evidencia que el machismo y el patriarcado son globales; los musulmanes y musulmanas no son una excepción, aunque eso no significa que la causa esté en el islam". ¿Cuáles son los mitos que quiere desterrar sobre la mujer en el islam?

-Primero, se parte de la simple categoría de "la mujer en el islam". Eso no existe. ¿De qué mujeres hablamos? ¿De mí, una europea nueva musulmana? ¿De una mujer en Marruecos? ¿De una mujer de los Emiratos Árabes Unidos? Los que pretenden reducirlo a una categoría de estudio -mujer en el islam- lo que hacen es como cogernos como si fuéramos mariposas y analizarnos así. Eso no trae nada bueno. Los tópicos son muchísimos: desde que tenemos que ser sumisas, a que no tenemos control sobre nuestra vida, nuestros cuerpos, nuestro dinero, nuestra sexualidad. Todo eso no es cierto. No podemos negar que hay mujeres musulmanas viviendo situaciones de desigualdad y de injusticia. Pero no sólo le pasan a mujeres musulmanas, sino a todas las mujeres. Los derechos de las mujeres no tenemos que ponerle apellidos, sino que tenemos que estar unidas y luchar por los derecho de todas en igualdad de condiciones.

-¿Cree que se asocia la vestimenta musulmana, que en ocasiones cubre el cabello (hiyab) o parte del cuerpo (burniki), a una forma de represión patriarcal porque en algunos países como Irán lo imponen a la fuerza?

-Cada uno es libre de pensar lo que quiera, pero es importante escuchar. Desde fuera, se puede ver el velo o el decidir cubrirse el cuerpo como algo represivo.

-¿Me dice que el hecho de llevar menos ropa no le hace a una persona ser más feminista?

-Muchas mujeres se ponen el velo porque creen que así lo pide Alá en el Corán y lo hacen como acto de adoración. Otras lo hacen como un símbolo de lucha política. Toda la sociedad me pide que me destape y yo quiero hacer lo contrario. Decido lo que quiero hacer con mi cuerpo. Hay tantas razones de llevar velo como mujeres hay en el mundo. Lo más importante del tema del velo es dejar de hablar de ello. Estamos dejando de hablar de otras cosas más importantes para nosotras como la discriminación. Las mujeres musulmanas son insultadas, violentadas y expulsadas del mercado laboral por el simple hecho de llevar velo.

-De hecho, la Unión Europea respaldó hace un año que las empresas europeas pudieran prohibir el uso de hiyab a sus trabajadoras. ¿Qué opina?

-Respaldaba la decisión de una empresa privada que pedía a sus empleadas que no lo llevaron.

-¿Hablamos de racismo, no?

-No creo que sea necesario poner una etiqueta. Muchas veces se alude a la neutralidad. Quiero que en mi empresa no se lleve velo, ni una camiseta del Che Guevara, en pro de la neutralidad. Lo que están haciendo es anular la libertad individual de cada persona. ¿No será mejor defender los derechos individuales y respetar la capacidad racional de las personas para que decidan cómo mostrarse en público?

-¿A usted le han atacado por llevar hiyab?

-Físicamente, no. En las redes sociales soy constantemente víctima de insultos y de violencias. La Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia llama ataques coordinados de odio. Hay decenas de tuits diciendo que ojalá me muera, me maten y me violen. Es grave. Tenemos que luchar por una ley administrativa que nos proteja.

-La Alhambra es el monumento más visitado de España. Lo mandó construir Muhammad I a mediados del siglo XIII. ¿Cree que España honra lo suficiente la etapa musulmana de España o sólo se acuerdan de ella para hablar del sistema de regadío?

-Es un grave error histórico el darle la espalda al legado andalusí. Ganaríamos muchos más puntos reconociendo todas las aportaciones del islam a España. No sé por qué no lo hacemos. El árabe podría ser una segunda o una tercera lengua.

-Para terminar, ¿cuál es la mayor mentira que se ha dicho sobre la comunidad musulmana?

-(Silencio). Me resulta muy doloroso que se crea que el Corán permite a los hombres pegar a las mujeres. Es mentira. Me cabrea por cómo colocan la posición del varón. Creen que son personas capaces de maltratar a las mujeres y eso me parece muy injusto y muy peligroso. Eso fomenta la islamofobia.

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