Dante en Hiroshima
Y de todo mal me sana un buen verso | Crítica
Acantilado publica en un volumen la conferencia que el escritor italiano Fabio Stassi pronunció en Roma en 2021 a modo de introducción proverbial al autor de la ‘Comedia’ y su contemporaneidad
Los destinos del mundo
La Ficha
Y de todo mal me sana un buen verso. Breve discurso sobre Dante, la poesía y el dolor. Fabio Stassi. Acantilado. Barcelona, 2026. Traducción de Andrés Barba. 128 páginas. 12 euros.
Si para cualquier autor la condición de clásico no depende tanto de lo que haya escrito, sino de cómo es leído, corresponde definir la lectura como un arte. Cervantes y Shakespeare mantienen su vigencia en el siglo XXI no porque tocaran una determinada fibra sensible (otros muchos escritores lo hicieron también y cayeron en el olvido), ni porque poseyeran un conocimiento profundo de la condición humana (tal conocimiento no bastó a otros para adquirir el rango de clásicos), ni siquiera por las innovaciones formales que introdujeron: su obra se sigue leyendo en un contexto de contemporaneidad porque sigue habiendo lectores que la escogen para cultivar su arte, porque encuentran en sus páginas, todavía, herramientas útiles para su deleite (esta vigencia, por cierto, no se ha mantenido en los mismos términos durante los últimos cuatro siglos, ni mucho menos). Por tanto, el título de clásico es virtud no del escritor, sino del lector. Sucede que a veces el talento de un solo lector basta para que ciertos velos que permanecían en torno a un autor queden al fin retirados, para que el resto de lectores puedan advertir a un autor nuevo, especialmente cuando el primer lector advierte los matices por los que la obra de este autor resulta significativa en el presente. En julio de 2021, el escritor Fabio Stassi (Roma, 1962), conocido especialmente por sus novelas pero también por su discurso humanista, defensor de la libertad de expresión, pronunció en su misma ciudad, con motivo del Festival Dante Assoluto, la conferencia Y de todo mal me sana un buen verso, a modo de introducción personal al autor de la Comedia, a su obra y a su vigencia. Aquella conferencia causó un impacto notable y no tardó en llegar a manos de los lectores. Ahora, la editorial Acantilado la publica en castellano, con la traducción de Andrés Barba y el subtítulo Breve discurso sobre Dante, la poesía y el dolor. Y, sí, difícilmente encontrarán tanto el interesado como el devoto una puerta de entrada tan eficaz a Dante y su mundo.
Matiza Stassi en las primeras líneas que la conferencia obedeció a un encargo de su editor, quien le propuso que realizara una disertación sobre “el poder terapéutico de la poesía de Dante”. Para salir airoso del reto, Stassi encontró apoyo en dos poetas especialmente queridos, Brodsky y Saba. Del primero extrajo la reflexión “de que escribir es una práctica que no da experiencia, sino una continua incertidumbre, y en la que el estado más habitual es el pánico”; del segundo, la línea que da título a su verso, como guía para afirmar la naturaleza sanadora del verso dantesco. No es una cuestión menor: de hecho, a lo largo de su ponencia, Stassi concluye que Dante escribió la Comedia como “terapia personal frente al dolor”. Y es ese dolor, el que rompe al poeta tras la pérdida de Beatriz, pero también el que se manifiesta en el Convivio y en La vida nueva, el que termina dando forma al puente que conecta a Dante con nuestro mundo: “Quién sabe cómo sería la Comedia para un habitante de Hiroshima tras la explosión de la bomba”, se pregunta el autor. El con-texto aquí es importante: si hay un texto que ha demostrado la mayor capacidad de metamorfosearse en cada época es la misma Comedia, interpretada en cada siglo a conveniencia para sacar a relucir, precisamente, sus cualidades sanadoras con mayor oportunidad. Es decir, en la Comedia, el contexto interpretativo lo ofrece, ante todo, el dolor de cada momento histórico. Y en cada tragedia el dolor fidedigno del poeta se ha ofrecido como signo de una revelación definitiva: nunca estamos solos en el dolor. Sí, tal vez, en otros asuntos. En el dolor, nunca.
Además de Brodsky y Saba, Stassi se alía con otros muchos referentes, de Elias Canetti a Primo Levi pasando por Borges, Kafka y, muy especialmente, Nuccio Ordine, de cuya mano humanista transita el pequeño laberinto de pasiones que constituye Y de todo mal me sana un buen verso, para abordar a Dante desde diversas perspectivas, las que ofrecen la melancolía, el exilio, la soledad, la sanación, la memoria y el lenguaje. Especialmente revelador es el desarrollo que hace el autor de esta afirmación de Ósip Mandelstam: “Tengo la impresión de que Dante estudió muy detenidamente todos los defectos del habla, que prestaba atención a los tartamudos, a los ceceosos, a los gangosos, a quienes no pronunciaban claramente algunas letras y que aprendió mucho de ellos”. Para Stassi, la monumental aportación de Dante a la lengua italiana se forja así desde la carencia, la imprecisión y la impureza. Hasta en estos trastornos, así como en los del sueño y el corazón, Dante se nos brinda como un abrazo reparador, como la constatación de que alguien ha cantado ya nuestro dolor. Ningún ser humano, al cabo, podía llegar a amar tanto.
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