Cultura

Un baño de sangre cierra la competición en Venecia

  • 'Killing', del japonés Shinya Tsukamoto, cierra la proyección de los largometrajes a concurso de esta edición de la Mostra

Shinya Tsukamoto -derecha- posa en Venecia junto a los actores japoneses Yu Aoi -centro- y Sosuke Ikematsu. Shinya Tsukamoto -derecha- posa en Venecia junto a los actores japoneses Yu Aoi -centro- y Sosuke Ikematsu.

Shinya Tsukamoto -derecha- posa en Venecia junto a los actores japoneses Yu Aoi -centro- y Sosuke Ikematsu. / ETTORE FERRARI / efe.

La violenta historia de un samurái que se niega a matar en Killing, de Shinya Tsukamoto, bañó ayer de sangre la Mostra de Venecia y cerró la competición oficial de la 75 edición entre los aplausos de los seguidores de este cineasta de culto, considerado el padre del cyberpunk en Japón.

Una película sobre aprendices de samuráis que se desarrolla a mediados el siglo XIX en un Japón empobrecido, el del periodo Edo, en el que "el actor de matar era bastante normal", explicó ayer Tsukamoto en una rueda de prensa.

"Encontré muchas conexiones con nuestra época, en la que cada vez más y más gente cree que la violencia es una respuesta. Y por eso creé un samurái que no quiere matar", agregó.

El realizador se planteó si un joven que quisiera ser samurái en aquella época podría asesinar a otra persona sin dudarlo. "Empecé a pensar que quizás las personas de aquel tiempo no tenían ese instinto", señaló Tsukamoto, responsable de la saga Tetsuo.

Protagonizada por Sosuke Ikematsu y Yu Aoi y con el realizador interpretando a un maestro de samuráis, Killing cuenta la historia de Jirozaemon Sawamura (Ikematsu), un joven que quiere salir de su pequeña aldea para irse a luchar con los samuráis.

Una película oscura, en la que el realizador ha tratado de dar una visión contrapuesta a la de su anterior trabajo, Nobi (2014).

En Nobi mostró la crueldad de la guerra y quiso transmitir un sentido de rechazo a la confrontación con la violencia, mientras que en Killing da una visión muy diferente a la de sus anteriores filmes históricos.

Mientras que en aquellos los personajes eran aplaudidos y tratados como héroes, en este caso su objetivo era plantear "si el samurái que se niega a matar debía ser aplaudido o no".

Un realizador que se reconoce "hijo" cinematográfico del canadiense David Cronenber y que "hacía 20 años que tenía la historia de Killing en la cabeza".

Esta película cierra la proyección de los 21 largometrajes a competición de esta edición de la Mostra, que se cerrará hoy con el anuncio del palmarés por parte del jurado, presidido por el mexicano Guillermo del Toro.

Fue precisamente el cineasta mexicano el que se alzó el año pasado con el León de Oro por La forma del agua y será el encargado de anunciar el ganador de este año.

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