Cultura

Vida, trabajo y creatividad en la obra de Juan Carlos Castro Crespo

Vida, trabajo y creatividad en la obra de Juan Carlos Castro Crespo Vida, trabajo y creatividad en la obra de Juan Carlos Castro Crespo

Vida, trabajo y creatividad en la obra de Juan Carlos Castro Crespo

Espacios es el título que Juan Carlos Castro Crespo ha elegido para abrigar su última muestra, expuesta en la sala de la Fundación Caja Rural hasta el próximo 5 de diciembre.

He tenido la suerte de acompañar al pintor desde que nos conocimos en el IES Diego de Guzmán, allá por el año 1984. No pocos de mis textos han servido de entradillas o comentarios a exposiciones o catálogos desde entonces hasta ahora, pero es esta última exposición la que he conocido desde que era idea, primer esbozo barruntado y conservo fiel recuerdo de conversaciones telefónicas con el pintor a propósito de bibliotecas emblemáticas, lectores y libros desde los últimos días del mes de julio de 2018.

Los primeros cuadros llegan a mi correo en esas jornadas y con entusiasmo de amigo le envío fotos, para mí paradigmáticas, como las de Walter Benjamin trabajando en la Biblioteca Nacional de Francia o las de Ortega y Gasset escribiendo en su biblioteca madrileña; o rememorando con el pintor alguna jornada pasada en la magnífica biblioteca de Capela, biblioteca que con tanto amor, empeño y trabajo reunieron don Ramón Carande y su hijo Bernardo Víctor. Hablamos también de las bibliotecas de Velázquez, de Spinoza y del sentido sagrado, cuasi místico que tales lugares poseían para Maquiavelo o para nuestro Quevedo, o nos reíamos e inquietábamos con las ensoñaciones de Borges.

Me contaba el amigo que lo que ya era incipiente realidad plástica tenía su origen creativo en una visita que con Charo hizo a la Biblioteca Joanina de la Universidad de Coimbra, de tan claro sentido ilustrado y en sus múltiples aspectos como espacio arquitectónico, como biblioteca y como luz para el país luso.

De ese origen ahora recordado a esta realidad que hoy contemplamos, llena de vida, de creatividad y de trabajo en un año tan importante para Juan Carlos: puede estar satisfecho, pues en este arco temporal hemos disfrutado de su exposición en la Sala de la Provincia de la Diputación, cuelga otra en la Biblioteca Municipal de Frankfurt en estos mismos días y prepara para los primeros meses del año 20 una muestra para la Embajada de México en Madrid.

Espacios está compuesta por treinta cuadros, casi todos ellos de gran formato (150x150 y 200x180) de los que 20 crean, recrean, representan o imaginan plásticamente distintas bibliotecas y 10 piezas se inspiran en espacios teatrales o de representación y juego, con distintos maridajes posibles, pues en varios las bibliotecas unen a su función tradicional la de ser, también, sala de conciertos.

De técnica mixta, en toda la obra predomina el collage, donde el pintor convertido en demiurgo o en petit Dieu ordena una variada materia compuesta de acrílicos, grapas, óleos, trozos de tablero marino, tinta china hecha en casa, muñecos diminutos chinos, fragmentos de muebles, cartón vulgar, pegamento, resinas, barnices, fotos antiguas, páginas de revista, vinilos que, con intencionalidad, saca del cajón de sastre y que conforman, a través de sus manos, la materia por la que desde ese momento circula la vida; bombardeando nuestros ojos con los múltiples sentidos posibles de lo que el pintor nos ha donado en cada cuadro concreto y en la sinfonía que compone el conjunto en su totalidad.

Gracias a esa ordenación o creación a través de la materia el artista trasciende estos elementos previos, fundando un mundo o unidades de sentido que le permiten al pintor, y a quien contempla su obra, indagar, investigar, imaginar, crear, negar o afirmar los senderos de la realidad.

Pluralidad y universalidad, he ahí el misterio del arte: un lenguaje propio capaz de conmover, un trabajo que aúna la materialidad de la obra con la sensibilidad creativa, la imaginación y la idea, la plasticidad y el concepto, la ruptura y la invención de códigos –la célebre perspectiva desviada de Juan Carlos– que asaetean el blanco común de la universalidad de la música, la pintura, la fiesta, la poesía, la tragedia y la comedia y todos sus posibles lugares de intersección.

Emparentada con El arte de la Fuga o Barroco, Espacios es una lúcida e impactante indagación de las arquitecturas, de la topología o las geografías del alma halladas en bibliotecas y teatros, reales, recreados o imaginados, en los que el pintor indaga en la metáfora universal del libro y la biblioteca, de la representación y el juego. Formas y colores que continúan la reflexión de artistas y pensadores que han vislumbrado futuros terribles o paradisiacos, solares o infernales, utópicos o distópicos en nuestra relación con el libro. O también donde, con Maquiavelo o Quevedo…, encontrar un lugar mágico o sagrado y, con esos libros juntos, hablar con el pasado articulando una memoria de la humanidad plural, múltiple y diversa en la que todos podamos habitar.

Pero, por coherencia con lo que decimos, Espacios tiene múltiples entradas, quizá tantas o más que espectadores. No me resisto a contarles algunos atajos con los que he disfrutado: pruebe a jugar con las distancias, encuentre la adecuada, muévase alrededor del cuadro; busque los personajes en cada uno de los cuadros, aíslelos e intente hablar con ellos, o contémplelos en su conjunto, disfrute de la textura de sus ropajes, imagine cómo se podrían mover. Ahora abra todas las puertas de todas las pinturas y conviértase por un momento en el velazqueño José Nieto de estas obras, observe cómo ha pasado el tiempo o qué encontraremos tras ellas; disfrute de la maravillosa economía de medios, casi rupestre, con las que el pintor aísla a toro y torero o a intérpretes encadenados para la eternidad con sus instrumentos… Contemple la huella de los años en los ejemplares que descansan en los anaqueles. Piérdase en las explosiones de color… O, tome en sus manos cualquier libro y lea, mientras Bach inunda todo el espacio…

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