Cultura

Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte...

  • lPaco Roca es el autor 'La casa', cómic protagonizada por tres hermanos un año después de la muerte del padre lLa memoria, la empatía y el recuerdo acompañan a los personajes

Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte... Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte...

Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte... / El historietista valenciano Paco Roca.

Las Coplas por la muerte de su padre son una elegía escrita por Jorge Manrique a su padre, Rodrigo Manrique. Escritas después de 1476, constituyen una de las obras capitales de la literatura española. Éstos son sus primeros versos: "Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando...".

La familia, la memoria, el padre, son temas muy explorados en la narrativa de todos los tiempos y lugares. La casa, de Paco Roca (Valencia, 1969), es un cómic que se vale de las armas de la historieta para abordar de un modo nuevo los temas de siempre.

Paco Roca habla de su padre, basándose en experiencias propias. Siente que le debe algo a su padre, y que, mientras vamos madurando, es cuando nos damos cuenta de ello.

A partir del regreso de tres hermanos a la casa familiar en la que crecieron un año después de la muerte de su padre para venderla, Roca reflexiona sobre si deshacerse de los trastos que contiene supone deshacerse del pasado, del recuerdo...

Estos hermanos se retrotraen al recuerdo de su infancia y el autor explora la relación de cada uno de ellos con su padre, que fue a su vez hijo de la posguerra, uno de esos españoles para quienes poder construirse una casa en el campo suponía el abandono de la clase baja. Sus tres hijos, al contrario que él, pudieron estudiar. Son parte de una generación que no puede entender ciertas cosas de su padre.

La casa a la que se refiere el título de la obra es la segunda vivienda donde muchos se han criado, aquella donde acaba la ropa que ya no cabe en la primera vivienda, o los libros, discos y cómics, aquella donde nuestros padres trabajan en su jardín con sus herramientas.

Un cómic que refleja a muchas familias que los fines de semana se acercan a sus casas. Esos lugares familiares donde todos acuden a desconectar, o donde las familias llevan a sus hijos para criarse, aunque sea a temporadas, en un entorno más amigable. Esta obra es un ejercicio de nostalgia y de emociones que se contagian al lector en todo momento.

La casa logra trasmitir sensaciones y desarrollar todo un abanico de reflexiones. No se detiene solo en narrar la cronología de hechos en torno a la familia, sino que explica cómo marcan las vidas de los protagonistas, sumando las perspectivas de tres generaciones distintas. Habla Roca de la necesidad de desarrollar cierta empatía, de ponerse en la piel del otro para entender mejor lo que nos rodea.

Narrada en cuatro actos, con un episodio por hermano y uno final con los tres reunidos en la finca, el tebeo desarrolla la relación entre todos sus personajes. Ciertas situaciones dejan en el lector un poso de cercanía, como si pudiéramos afirmar que fuimos parte de esa familia. Que los personajes te lleguen a emocionar como si formaran parte de tu entorno, es prueba de la maestría de Roca, que logra dotar de vida las viñetas.

Los diagramas que emplea Paco Roca son orgánicos, hasta el punto de emplear la higuera para construir un árbol genealógico.

Otra pieza clave es el color, el autor aplica tonos ocres creando de forma natural una pátina sepia que además, diferencia de forma magistral entre el presente y los recuerdos.

La idea inicial de vender parece desecharse, y los tres acuerdan ocuparse de la casa en memoria del padre. No la necesitan para acordarse de él, pero necesitan símbolos para fijar esa memoria. La casa de campo familiar no es solamente un lugar físico, sino emocional.

Pero el final feliz es a veces inverosímil. Por eso, los tres hermanos ponen la casa en venta sin que sepamos si será comprada. Los símbolos de la memoria son conservados por otro anciano, el último compañero del padre fallecido. Sin embargo, Roca no carga las tintas contra los tres hijos, porque sabe que cada cual debe vivir su propia vida y el pasado sigue siendo pasado.

Con La casa, Paco Roca recuperó el registro de Arrugas (2007), que le llevó a ganar el Premio Nacional de Cómic en 2008 y dos Goya en 2012 por su adaptación en largo de animación.

La casa, de Paco Roca, fue elegido Mejor Cómic Nacional 2015, galardón que otorgan las librerías de cómics de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros.

La próxima semana: I am a hero (2009), de Kengo Hanazawa, es la historia de un mangaka que trata de convertirse en héroe de su propia vida lanzando un manga de éxito.

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