Cultura

Quique Bonal: el bluesmen más onubense

Sus comienzos a nivel formativo son puramente autodidactas, como le ocurría a algunos músicos antes de la era cibernética. Recibió clases de un par de buenos profesores, pero atesora que básicamente aprendió escuchando. Empezó a tocar la guitarra con tan solo catorce años, de oído y de lo que veía de los demás. Pero todo cambió cuando se marchó a estudiar a Sevilla, conociendo a un profesor americano que le enseñó armonía y a tocar blues. Ese fue el punto de inflexión a partir del cual empezó a tomárselo más en serio. Aunque la primera vez que se subió a un escenario fue a los dieciséis años, y además tocando el bajo con un grupo de rock and roll, no volvió a tocar en público hasta bastantes años después. Fue con The Vagos, grupo sevillano de influencias psicodélicas y sesenteras.

Al poco tiempo entró en la formación de la Caledonia Blues Band, primero como guitarra rítmica y después como solista. Durante los dos años que permaneció en el grupo, tuvo la oportunidad de grabar el que fue por aquel entonces, el tercer disco de la banda. Posteriormente decidió seguir estudiando teoría musical y armonía, para crear un trío de bluegrass en el que tocaba el banjo de 5 cuerdas. En esa misma época organizó un dúo con otro guitarrista de jazz con quien tocaba standards de jazz y bebop. Por entonces se estableció en Inglaterra y allí continuó tocando en pubs con muy buenos músicos de blues y de los cuales aprendió mucho.

De vuelta en España, y una vez disuelta la Caledonia, formó The Blues Machine junto con el armonicista sevillano Mingo Balaguer, antiguo compañero en la Caledonia Blues Band. Tuvieron la posibilidad de editar un trabajo discográfico, haciendo una gira por toda España y Portugal con el armonicista americano Bruce Ewan. Al terminar este proyecto, formaron The Blues Blasters, publicando el CD Keep The Blues Alive y abriendo la gira de conciertos de BB King y Kool & The Gang, tocando en casi todos los festivales de España. Llegaron a continuar girando por ciudades de Estados Unidos como Washington DC, Maryland, o Virginia.

Actualmente, y de nuevo con Mingo Balaguer, forma parte de los Blues Intruders. Suelen tocar como banda de apoyo con el guitarrista americano Otis Grand cuando viene por España y recientemente han sacado su primer disco con esta formación, y que lleva por título Goin' West, editado por con la compañía vasca Gaztelupeko Hotsak. Del mismo modo es guitarrista de un proyecto que reúne a muchos de los mejores músicos de blues españoles: Spanish Blues Harp Attack, con Mingo Balaguer, Ñaco Goñi y Danny Boy a las armónicas. El año pasado, también con Gaztelupeko, publicaron un disco grabado en el Café Popular de Madrid.

También participa en la Cambayá Blues Reunion. En este, el protagonismo es de los guitarristas, entre los que suelen participar Raimundo Amador, Tonky de la Peña, Lolo Ortega, Francisco Simón y Charlie Cepeda. Con ellos grabarán en breve un disco en los estudios de Cambayá en Antequera. Hace dos años estuvieron tocando en México con motivo de la Feria Internacional del Libro. Para un futuro anda preparando un dúo con la cantante Vicky Luna que se va a convertir en banda de R&B muy pronto. Además, está preparando varias actuaciones junto al gran guitarrista Charly Cepeda de cara al ciclo Noches del Alcázar, en Sevilla.

Piensa que "el estado de la música en la actualidad es bastante malo. La industria discográfica ha desaparecido prácticamente, a excepción de los súper grupos y súper artistas. La música en directo se mantiene, pero cada vez con más dificultad por la situación actual de crisis". Las posibles soluciones que se podrían plantear para solucionar el estado actual de la música pasan por "la responsabilidad que tienen los medios, ya que tienen mucho que ver. La gente escucha lo que sale por la tele y lo que pinchan en la radio, principalmente flamenquito, rap, hip hop, pop edulcorado y demás música sin pretensiones ni calidad". Pero tiene claro que es cuestión de gustos.

"Hay que reivindicar como mejoras para el desarrollo cultural y musical a nivel general que la inversión en cultura sea bastante más grande. No tan solo en la cuestión a la que se refiere al apartado de subvenciones, sino a culturizar a la gente, es decir, en el sentido de la educación para la cultura, su conocimiento y disfrute. Pero para ello hay que invertir, algo altamente complejo. La realidad es que no es preciso mucha cantidad de dinero para llevarlo a cabo, sino que se gestione en perfectas condiciones".

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