Cultura

Pablo Díaz termina finalista en el prestigioso Premio BMW de Pintura

  • La obra con la que se presentó es una representación alegórica de la sociedad actual

Presentación de la obra en la final del Premio BMW. Presentación de la obra en la final del Premio BMW.

Presentación de la obra en la final del Premio BMW. / Satoru Yamada (Huelva)

La expresión metafórica de la democratización de la sociedad actual que dictamina hasta qué punto todos son iguales le ha valido a Pablo Díaz, natural de Bollullos Par del Condado, para ser finalista de la 34 edición del prestigio concurso Premio BMW de Pintura.

Su creación, que toma el nombre de uno de los versos de una colección de poesías del poeta chileno Enrique Lihn, se denomina Todos los fantasmas son iguales y se presume como una representación alegórica de cómo la sociedad está conformada en la actualidad.

Sobre el lienzo se dibuja un planta que se encuentra a caballo entre la imagen fotográfica y la pictórica y aparece recogida en una maceta con unas letras chinas. Asimismo, destaca por sus matices que, en palabras del pintor onubense, “tratan de definir el trabajo del pintor clásico”. El cuadro se presenta como una representación frontal y plana, carente de elementos que induzcan a jugar con la perspectiva con objeto de generar profundidad. De hecho, la figura que preside el cuadro “parece como si se pudiera desdoblar”, resume Pablo Díaz.

El artista apostó por presentar su candidatura a este prestigioso certamen de pintura con una de sus señas de identidad, el dibujo de plantas. En este sentido, la pretensión de Díaz es “representar diferentes caras de un mismo objeto” y compagina el dibujo de plantas con la representación de retratos, otra de las ideas que más le seduce plasmar sobre el lienzo. Sus retratos cuentan, además, con la particularidad de que no son definitorios de una persona en concreto, sino que “pueden referirse a cualquier persona” con ánimo de favorecer la identificación del público.

Asimismo, Todos los fantasmas son iguales exhibe otra de las singularidades que caracterizan al autor onubense, el efecto de inacabado. Para Díaz, esta práctica se define por “una cuestión estética”, pero a su vez, considera que le seduce “dejar sin terminar una obra en el momento en el que sé que el cuadro ya transmite lo que pretendo conseguir”.

El Premio BMW de Pintura, que cumple su 34 edición, es un un concurso a nivel nacional para personas españolas o residentes en el país. Se trata de un certamen destinado a la promoción de la pintura a través de la difusión cultural de las obras y “el descubrimiento de nuevos talentos”, según apuntan desde BMW Group. Su compromiso viene desde 1986 y el concurso ha contado desde entonces con la participación de más de 23.000 artistas de diversas nacionalidades y de todos los estilos y tendencias. Para este año, 2.500 eran los candidatos para conseguir los 25.000 euros que se otorgaban como premio. De este grupo de obras, se hacía una preselección de 30 y, seguidamente, 10 cubrían el cupo de finalistas.

Pese a que no ha podido alzarse con la máxima distinción, Pablo Díaz ha plasmado el sentimiento que provoca en él su pintura desde que empezara a pintar cuando comenzó sus estudios de Bellas Artes. Desde 2012, fecha en la que finaliza su carrera, se iniciaría en la presentación de exposiciones, en las que trata de hacer “un discurso coherente”.

En lo que a sus exhibiciones se refiere, la próxima muestra la estrena el próximo 24 de octubre en Di Gallery (Sevilla). La misma se denomina Goza cuello, cabello, la cual se presenta como una exposición muy pictórica compuesta de cuadros muy separados entre sí, pero que, aunque aparentemente no tengan mucha relación, “el espectador se parará y se quedará con el mensaje de esperanza que se transmite”, sostiene Pablo Díaz.

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