Fila siete

Mito y realidad

CineBox Aqualon Puerto Huelva.- Título original: 'My week with Marylin'.- Producción: Reino Unido y Estados Unidos, 2011.- Duración: 99 minutos.- Dirección: Simon Curtis.- Guión: Adrian Hodges basado en los libros de Colin Clark.- Fotografía: Ben Smithard.- Montaje: Adan Recht.- Diseño de producción: Donal Woods.- Intérpretes: Michelle Williams, Kenneth Branagh, Eddie Redmayne, Judi Dench, Emma Watson, Dominic Cooper, Toby Jones, Derek Jacobi

Esta película ha destacado por el relevante reclamo de la protagonista, el gran mito, icono inconfundible del cine. También porque la actriz que la encarna, Michelle Williams, ha sido nominada para los recientes premios Oscar de la Academia de Hollywood. El guión de este film está basado en los dos libros de memorias de Colin Clark Mi semana con Marylin y El príncipe, la corista y yo. Relatan las vicisitudes pasadas por la actriz, el director del film, sir Laurence Olivier, el resto del reparto y todo el equipo durante el rodaje de la película El príncipe y la corista (1957).

La historia reproduce la llegada de Marylin Monroe y su esposo, el escritor Arthur Miller, a Londres, la conmoción por la presencia de la diva, en el apogeo de su fama y los conflictos que planteó a la realización del film por los problemas físicos y personales que padecía, su impuntualidad, sus vacilaciones, su falta de concentración y en suma, una serie de actitudes que junto a su afán por demostrar talento al mismo tiempo que conservar su fama y su belleza, convirtieron el trabajo en una auténtica pesadilla. Colin, tercer ayudante de dirección, atraído por la actriz, va a ser depositario de su confianza y su necesidad de encontrar consuelo y alivio a sus tribulaciones.

Dentro de esa colisión de caracteres y circunstancias que se producen en el desarrollo de esta película, tratando de narrarnos los hechos que determinaron los problemas del rodaje en el verano de 1956 de El príncipe y la corista, donde tanto influyeron la peculiar personalidad de sir Laurence Olivier, su esposa, la no menos famosa Vivien Leigh, en la que tanto contaban los celos artísticos y los amorosos, y el propio marido de Marylin, el dramaturgo Arthur Miller, el personaje de la protagonista se debate en la confusión de su propio mundo, su inseguridad, su fragilidad, sus demonios íntimos, sus dependencias y, en cierto modo, su irresponsabilidad.

El personaje de Colin Clark, un joven que trata de abrirse camino en el cine, se deslumbra y conmueve a la vez por la personalidad voluble de la estrella, a la que admira y a la que se entrega con devoción, pero por la que en realidad siente más ternura que amor, más compasión que fascinación. Es un encuentro entre dos seres necesitados de afecto y comprensión, cada uno a su modo y una tímida referencia del lado más cruel de una industria que destruye a sus artífices por muy admirados que sean.

En el fondo es un acercamiento a esa Marylin, mito y realidad, a la que Olivier admira pero de la que dice "sin oficio ni preparación, pero con un gran instinto interpretativo". Ese duelo que en su día pudo ser de puro divismo entre grande figuras cinematográficas, cada una en su categoría ya talento -ella sobre todo por su fascinación personal-, se traslada aquí a la gran actuación tanto de Kenneth Branagh como de Michelle Williams, que reencarna casi a la perfección a la ciclotímica pero irresistible Marylin .

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