Cultura

María León y Dani Rovira viajan de Coria del Río al país del Sol Naciente

  • Los actores interpretan en su nueva comedia, que dirige Álvaro Díaz Lorenzo, a dos andaluces que aspiran al trono de Japón

María León y Dani Rovira, un matrimonio común reclamado por un imperio. María León y Dani Rovira, un matrimonio común reclamado por un imperio.

María León y Dani Rovira, un matrimonio común reclamado por un imperio. / europa press

Dani Rovira y María León dan vida en su nueva comedia, Los Japón, que dirige Álvaro Díaz Lorenzo, a dos andaluces que viven con sus hijos en Coria del Río cuando descubren que son los próximos herederos al trono de Satohito y deben prepararse para ser los nuevos emperadores. "Paco y Encarni son dos personas muy de pueblo pero muy currantes, que se casaron muy jóvenes, que han vivido toda su vida en Coria y que deciden arriesgarse e ir con sus niños a vivir a Japón a pesar de que no saben nada del país, por lo que se exponen a un choque cultural y lingüístico enorme que hace que la película sea muy divertida", explica María León.

Según la actriz sevillana, su personaje irá descubriendo a lo largo del filme que también es "una gran feminista" y que lleva dentro una "matriarca andaluza" a medida que se va encontrando con "situaciones y actitudes machistas" cuando se prepara para ser emperatriz. "No llega a estar oprimida porque ella siempre hace lo que le da la gana, pero se da cuenta de que, aun habiendo sido ella y toda su familia de pueblo, en el fondo son mucho más modernos de lo que pensaban", apuntó.

La ganadora del Goya y de la Concha de Plata por La voz dormida destacó que "hay que reivindicar los pueblos" pues, a su juicio, "las bases" del feminismo se encuentran "tanto en los pueblos como en las ciudades".

Por su parte, Dani Rovira asegura que el contraste para su personaje en la película es "total" ya que Paco pasa de "trabajar en una fábrica" a ser "aspirante a emperador". "Él es un padre de familia normal que resulta ser descendiente de unos samuráis que llegaron a España en 1614 y cuando se traslada a Japón está como pez fuera del agua, como una cabra en un garaje y eso da para mucha comedia", afirmó.

Para el rodaje, el equipo se trasladó durante varias semanas a Tokio donde, según narró, ante el desconocimiento de los habitantes, fueron tratados como "auténticos emperadores". "Había una escena en la que teníamos que ir con el coche oficial saludando por la calle más importante de Tokio que es como la Gran Vía madrileña, y la gente que pasaba por allí debió pensar que teníamos algún tipo de cargo importante y empezaron a amontonarse para saludarnos y darnos la mano", relató Rovira.

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