Cultura

García Márquez en el cine

Esta escasez de estrenos en la cartelera de Huelva nos permite aprovechar el espacio para ocuparnos de algo tan tentador como la figura de Gabriel García Márquez, recientemente fallecido, y su intensa relación con el cine. Porque el escritor colombiano que tanto estuvo ligado al Séptimo Arte, estudió en el Centro Sperimentale Di Cinematografia di Roma; participó muy directamente en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, cuya Fundación presidió desde 1986 cuando fundó la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños de Cuba, institución a la que apoyó para fomentar la vocación cinematográfica de los jóvenes, había debutado en la realización del cortometraje La langosta azul en 1954.

Y tan antigua es su vocación cinematográfica que en los años sesenta escribió los guiones de varias películas mexicanas El gallo de oro (1964), de Roberto Gavaldón, según el texto de Juan Rulfo; En este pueblo no hay ladrones (1965) de Alberto Isaac; Juego peligroso (1966) y Tiempo de morir (1966), de Arturo Ripstein (en alguno de estos guiones también estaba Carlos Fuentes), títulos incluidos en una sesión monográfica sobre el cine de México de los primeros años del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, entre otras, donde tantas películas pudimos admirar basadas en las obras de Gabo.

En esa antología de guiones compuestos por el escritor de Aracataca, debemos incluir Patsy, mi amor (1968), de Manuel Michel; Presagio (1974), del español Luis Alcoriza exiliado en México; La viuda de Montiel (1979), de Miguel Littin -premiada en el Festival de Huelva-, donde también vimos María de mi corazón (1979), de Jaime Humberto Hermosillo y El año de la peste (1979), de Felipe Cazals. La película Edipo alcalde (1996), fue una adaptación de la obra Edipo rey, de Sófocles, dirigida por el director colombiano Jorge Ali Triana.

La última película, de las muchas basadas en famosas novelas de Gabriel García Márquez, presentada en España, no en Huelva, ha sido Memoria de mis putas tristes, del director danés Henning Carlsen realizada en 2011 que se estrenó el 17 de enero pasado y que ha tenido una crítica muy desfavorable. Pero antes han sido muchos sus libros llevados a la pantalla. Recordemos: Crónica de una muerte anunciada (1987), de Francesco Rosi; Un señor muy viejo con unas alas enormes (1988), del argentino Fernando Birri; Milagro en Roma (1988), de Lisandro Duque Naranjo; Fábula de la Bella Palomera (1988), del brasileño Ruy Guerra, para quien había escrito el guión de Eréndira (1983) y Cartas del parque (1988), del gran director cubano Tomás Gutiérrez Alea.

En 1990 en Japón, Gabriel García Márquez trató con el genial director nipón Akira Kurosawa de adaptar su magnífica novela El otoño del patriarca, pero ni hubo acuerdo ni hubo financiación. Lástima: Hubiera sido una excepcional colaboración. Otra gran adaptación fue El coronel no tiene quien le escriba (1999), de Arturo Ripstein. Ruy Guerra volvió con La mala hora (2004). No tuvo tanto éxito El amor en los tiempos del cólera (2006), la novela más apreciada de su autor. Ese mismo año se adapta Del amor y otros demonios (2010), dirigida por la costarricense Hilda Hidalgo que pasó desapercibida. García Márquez aseguró que su obra más leída, Cien años de soledad, jamás se llevaría al cine, lo que afortunadamente se ha cumplido.

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