Cultura

Fuel Fandango regresa con un disco más electrónico y racial

  • El dúo publica el álbum 'Aurora', en el que colaboran Niño de Elche y Estrella Morente

El ansia de innovación que ha marcado la carrera de Fuel Fandango y que corre también por la sangre de los Morente llevó a la mayor del clan, Estrella, a su primera incursión en un tema electrónico, dentro de un disco que parece llamado a ser uno de los más rompedores de este año. "El flamenco no es intocable. Hay que seguir investigando en él. Es un lenguaje muy rico y sería ridículo no aprovecharlo", afirma el productor lanzaroteño Ale Acosta, la mitad de esta formación que completa la vocalista cordobesa Cristina Nita Manjón, ante la publicación de su nuevo álbum de estudio, Aurora (Warner Music).

A la tercera va la vencida y, tras los maridajes previos de flamenco y electrónica que practicaron en Fuel Fandango (2011) y Trece lunas (2013), aquí parecen haber llegado a la combinación perfecta, con temas potencialmente icónicos como Salvaje y "otras joyitas que irán asomando la cabeza".

"Tenemos la sensación de estar haciendo por fin lo que teníamos en la cabeza, de quitar todas las fronteras entre ambos estilos", sostiene Acosta.

Su compañera también es de esta opinión. "Cuando mezclas flamenco con una electrónica tan fuerte, tan batallera, puede sonar a perro. No es fácil llegar al punto de que suene en armonía y elegante, pero hemos aprendido con los años", comenta.

Manuel Molina, Kiko Veneno, Smash... Manjón recita todos los precedentes que se atrevieron a comulgar con un flamenco innovador y recuerda que ya notaba que había terreno por explorar cuando de adolescente le salían solos los compases con las palmas en la discoteca.

El título del disco, Aurora, alude a 2015, "un año que representó un nuevo amanecer para ellos tanto en lo profesional como en lo personal" y a unas canciones "positivas" que ponen "los pies en el cielo", sin obviar que estamos "en un mundo de cristal".

A su resultado hay que sumar la aportación como coproductor de Steve Dub, "mano derecha de The Chemichal Brothers durante 20 años". Aunque llegara en la última fase, "ayudó mucho para llegar a ese nivel de potencia, de presión, que requerían los temas", confirma Acosta.

"Es un disco más electrónico, con un punto roquero y muy racial, con muchas referencias de todos los viajes que hemos hecho", explican sobre un trabajo con menos soul.

Salvaje, un tema ídem que parece llamado a convertirse en uno de los más importantes de su carrera, da la pauta de una primera parte del disco indómita, más eufórica y desatada, que precede a una segunda mitad más introspectiva, con dos colaboraciones de altura.

Una de ellas viene de la mano de otro adalid de la experimentación, Niño de Elche, premio Ruido de la prensa musical al mejor disco de 2015, Voces del extremo. "Cuando lo vi en concierto me voló la cabeza. Está llevando el flamenco al siglo XXIII y por derecho, porque ha sido cantaor toda la vida", cuenta Acosta, que trabó la aportación de Francisco Contreras "en una mañana libre".

La segunda gran colaboración, con la que se cierra el álbum, es la de Estrella Morente. "Ella y sus hermanos están siguiendo la estela de su padre. Llevan en la sangre la innovación. Ale contactó con ella y dijo que le gustaba lo que hacíamos. Fue una sorpresa siquiera que nos conociera", relata Nita. El resultado de su trabajo juntos es el segundo sencillo, Medina. "Es donde creemos que hemos alcanzado la mejor fusión de flamenco y electrónica", destaca.

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