Cultura

El Festival de Cine de Venecia cierra 'a puñetazos' con la película 'The Wrestler'

  • También se proyectó 'Il seme de la discordia', de Pappi Corsicato, que opta al León de Oro

Un león, dorado y con alas, anda suelto por los canales de Venecia hasta que lo capture hoy uno de los 21 directores que compiten por la mejor película de la 65 edición de la Mostra. Ayer, durante la última jornada, el director neoyorquino Darren Aronofsky presentó en competición The Wrestler, que, con Mickey Rourke como protagonista, muestra la historia del boxeador acabado que aún funciona. The Wrestler presenta a Randy Robinson, un luchador al final de su carrera profesional que, mientras se sube a cuadriláteros de tercera categoría, ve cómo su salud empieza a pasar la factura acumulada de los años de peleas brutales. Randy comienza entonces su particular ajuste de cuentas con la vida, una hija abandonada, interpretada por Evan Rachel Woods, y una soledad en la pobreza que intenta superar con el amor hacia una stripper, Marisa Tomei.

El filme ha colocado, además, a Rourke entre los favoritos para la Copa Volpi al mejor actor de la Mostra de Venecia, al tiempo que afianza su carrera, que ya empezó a enderezarse con Spun (2002) y con Frank Miller's Sin City, Ciudad del pecado (2005), por la que consiguió varios reconocimientos en el género del cine fantástico.

Otra de las películas que se vieron ayer en Venecia fue Il seme de la discordia, el cuarto trabajo del italiano Pappi Corsicato y que ha puesto el remache al clavo de las críticas contra el nacionalismo de la Mostra. También se trata de la tercera película italiana en competición producida por Mediaset, la compañía audiovisual de Silvio Berlusconi, el presidente del Gobierno. La cinta narra la historia de Verónica -encarnada por la actriz Caterina Murino-, una mujer que se queda embarazada, presuntamente por una violación, con tan mala fortuna que lo anuncia el mismo día que el marido conoce que es estéril.

Pero al igual que el director italiano Ferzan Özpetec, también en competición, se dedica a hablar del "amor apasionado" en lugar de reflexionar sobre la violencia doméstica. Corsicato no trata los traumas de la violación o el aborto, sino del amor y la fidelidad en la pareja. "Son asuntos importantes que trata a su forma, que es la ligereza", explica Murino, quien comenta que "le había costado" comprender esa forma de hacer cine. En cuanto a la estética de la película, todos los críticos en Venecia coinciden en señalar que es la misma de Pedro Almodóvar, con quien trabajó en Átame, algo que no gusta mucho a Corsicato.

Además, el cineasta italiano de 77 años Ermanno Olmi recibió ayer en Venecia, de manos de su amigo Adriano Celentano, el León de Oro a toda su carrera, en la que títulos como El árbol de los zuecos o La leyenda del santo bebedor miraron la realidad desde el punto de vista de las clases menos favorecidas.

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