Cultura

Cultura protege las danzas rituales

  • El Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz inscribirá de forma colectiva catorce bailes masculinos de la provincia · Los grupos de danza perpetúan la tradición en fiestas, cruces y romerías

La Consejería de Cultura, a través de la Dirección General de Bienes Culturales, ha incoado el procedimiento para inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA), de forma colectiva, como Bienes de Catalogación General, las danzas rituales masculinas de la provincia de Huelva. En concreto, se trata de 14 manifestaciones festivas que se celebran en distintas poblaciones de la Sierra y el Andévalo en honor a imágenes patronales locales, fundamentalmente advocaciones marianas y santos, a excepción de la danza del Corpus en Cumbres Mayores y la danza de San Antonio en Alosno -advocación grupal.

Con esta incoación, la Consejería de Cultura protege un legado inmaterial vivo, dotado de un enorme valor simbólico como seña de identidad de los grupos y las comunidades que lo recrean y reproducen anualmente, siendo el conjunto patrimonial más numeroso y rico de esta expresión cultural en la comunidad andaluza. Un legado en ocasiones intangible, pero de vital importancia para conocer la forma de sentir y de comportarse de un territorio, de expresar alegrías y penas, de relacionarse, de vivir. Constituye, en definitiva, un patrimonio indispensable para entender el pasado, presente y futuro de los pueblos, en este caso de la provincia de Huelva.

Estas 14 danzas, entre las que se incluyen el Fandango Parao y la danza de San Antonio de Padua de Alosno, la danza de las espadas de Cabezas Rubias, la danza de Corpus y la danza de la Virgen de la Esperanza de Cumbres Mayores, la danza de los Cirochos o Sirocos de El Almendro y Villanueva de los Castillejos, las danzas de El Cerro del Andévalo, la danza de la Virgen de Tórtola de Hinojales; la danzas de espadas de la Puebla de Guzmán y las que se celebran en San Bartolomé de la Torre, la danza de la Virgen de la Rábida en Sanlúcar de Guadiana o la danza de los garrotes en Villanueva de las Cruces, se caracterizan, además, por estar interpretadas exclusivamente por hombres (jóvenes, niños y adultos) y en ellas se exhiben los valores tradicionales masculinos tales como el esfuerzo, la virilidad, resistencia, precisión y brío necesarios para su ejecución, concibiéndose como una actividad de carácter masculino.

Otro rasgo común en estas danzas es el número impar que componen los grupos, tal es el caso de los 19 cascabeleros de San Juan de Alosno y los siete lanzaores de San Benito Abad, a excepción de los grupos de Cumbres Mayores formados por diez danzantes por el añadido del contraguión.

Desde el punto de vista etnológico, estas expresiones culturales conjugan en su ejecución una serie de bienes materiales e inmateriales de gran riqueza y variedad en cuanto a sus significados, como pueden ser las indumentarias de los danzantes, los objetos que portan, los pasos de danza, figuras y mudanzas elaboradas, las músicas de gaita y tamboril, o los símbolos y emblemas, unos elementos que van más allá del valor estético o artístico, puesto que marcan significativamente las diferencias entre unas danzas y otras.

Las danzas populares de la provincia se desarrollan con todo su esplendor durante las romerías que impregnan los meses de abril, mayo y junio. Comienzan con la romería del Domingo de Resurrección, entre Castillejos y El Almendro, siguen con las cruces y el Corpus de Cumbres y culminan con las fiestas alosneras de San Juan Bautista, una de las reliquias culturales de Huelva.

H.INFORMACIÓN

Danzantes del Santísimo de la localidad de Cumbres Mayores.

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