fila siete

Conspiración terrorista

CineBox Aqualon Puerto Huelva, CineVip Lepe, El Condado Cinemas 7, Al Andalus Punta Umbría y Cines Artesiete Holea.- T.O.: 'Jack Ryan: Shadow recreuit'.- Producción: Estados Unidos, 2014.- Duración: 105 minutos.- Dirección: Kenneth Branagh.- Guión: Adam Cozad y David Koepp basado en los personajes creados por Tom Clancy.- Fotografía: Haris Zambarloukos.- Música: Patrick Doyle.- Montaje: Martin Walsh.- Intérpretes: Chris Pine, Kevin Costner, Keira Knightley, Kenneth Branagh, Nonso Anoxie, Gemma Chan, Lenn Kudrjawizki

En el mundo del cine ya nada puede sorprendernos, pero permitan que me asombre un tanto, como me produjo una gran sorpresa ver a Kenneth Branagh dirigiendo Thor (2011), irrumpiendo inesperadamente en el ámbito de los héroes del cómic, algo inconcebible para quien había ganado un prestigio como realizador de películas de muy distinto género. De nuevo nos sorprende abordando el thriller de acción, que es una vuelta a la pantalla del personaje literario, Jack Ryan, creado por Tom Clancy, que ya fue llevado al cine por otros directores. Y así recordamos La caza del Octubre rojo (1992), de John McTiernan; Juego de patriotas (1992), de Phillip Noyce; Peligro inminente (1994), también de Noyce y Pánico nuclear (2001), de Phil Alden Robinson.

Y así Kenneth Branagh inicia su película en Londres en la cálida mañana en que caían las torres del World Trade Center neoyorkino, justo donde lo dejó Phil Alden Robinson, si bien las intenciones del realizador británico dirigen los pasos del agente de la CIA hacia las preocupaciones financieras que tanto asocian la acción con los conflictos sociales y económicos de nuestra época. Aquí Jack Ryan es un analista financiero, que, tras reponerse de sus graves heridas en Afganistán e ingresar en la CIA, viaja a Moscú donde descubre una conspiración terrorista para conseguir la devaluación del dólar y provocar la ruina económica de los Estados Unidos.

Los guionistas, el debutante Adam Cozad y el más experimentado David Koepp, han elaborado un relato, un tanto convencional en su planteamiento pero de gran tensión y propicio a las secuencias de acción, que incide en uno de los riesgos más peligrosos de nuestro tiempo: el terrorismo, en este caso aliado con los especuladores financieros capaces de provocar un caos económico de consecuencias desastrosas. Este escenario, así como la encarnación de un personaje malvado, el villano Viktor Cherevin, debieron fascinar a Kenneth Branagh para decidirse a emprender la realización de un argumento tan distante de su personalidad cinematográfica.

En todo caso el realizador resuelve con gran espectacularidad las escenas de acción y aquellos aspectos que más influyen en la intriga, resultando de una gran eficacia estética y fotográfica las secuencias que se desarrollan en Moscú así como las siguientes que suceden en Nueva York, en pleno Wall Street. Demuestra así Kenneth Branagh que es capaz de dirigir impagables diálogos shakesperianos y escenas de la más trepidante acción. Como ya es habitual en el realizador irlandés cuida el perfil humano de los personajes y a su manera adapta a sus características las singularidades del género.

Quiroga

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