Crítica de Música

Borja Laudo, el cerebro al frente de Bigott, pasa por el ciclo Cantero Rock

Dos momentos del concierto de Bigott en las Cocheras del Puerto. Dos momentos del concierto de Bigott en las Cocheras del Puerto.

Dos momentos del concierto de Bigott en las Cocheras del Puerto. / e.m.

El zaragozano Bigott lleva ya cerca de una década siendo uno de los puntales del sello discográfico paisano Grabaciones en el Mar, primero en colaboraciones con otras bandas aragonesas, y luego con su proyecto personal, con el que casi pierde el rastro de los discos que graba (dejémoslo en unos ocho álbumes en total, según se cuenta). Como vulgarmente suele decirse, estamos ante el clásico gran mingolo, que se lo curra todo solo, dotando a sus grabaciones de un voluble trabajo de producción que, como veremos más tarde, pierde importancia en su reciente directo. Atrás quedaron sus inicios más camp, abrazando tanto el alt country desenfocado como la canción de autor a lo Leonard Cohen y sin complejos, pero también la bossa nova anárquica, la samba eléctrica, el country tecnificado o el discofolk, pasando por la balada risueña, Pascal Comelade (su primitivismo), y supongo que los Beach Boys. Y cuando crees que todo lo has escuchado, de nuevo parece rizarse el pelo, una nueva pirueta, salto al vacío con tirabuzón y… Mis amigos están muertos, que es el título de su último disco. ¿Una vuelta a lo básico? ¿liberación de mochilas estilísticas?...pop de guitarras sencillo, adulto y básico.

Por cierto, ¿he mencionado lo del sentido del humor del interfecto? En su concierto de las Cocheras del Puerto, nos recibe en la puerta con aplausos, al grueso del público y a todos y cada uno de los que entran rezagados. Aplausos van y aplausos vienen, tiene un chascarrillo para cada asistente, para todo el que se mueve a destiempo, tal vez espoleado por lo sui géneris del recinto, teatro para escuchar rock sentado. Su catarata de humor gestual se apoya en el acento inglés, que utiliza permanente como muleta, el inglés-español, el español-inglés, el spanglish (o quéseyo), su inglés macarrónico a conciencia, a veces. Su inglésruso en alguna pieza, creo. Pero luego afronta las canciones, y amigo, eso ya es la otra cara. La mayoría están incluidas en esos escasos veinte minutos de su reciente My Friends are dead. Buen pop de guitarras trenzadas el de Will anything happen, por ejemplo. Son ocho canciones nuevas -las del último disco, digo- que entona prácticamente íntegras como breves esbozos, y digo que es la otra cara del asunto porque destilan también puro rock urbano americano. La gran sorpresa, casi increíble, es tener enfrente a un tipo practicando puritito rock de raigambre loureediana y que no se comporte como una estaca tal como Nacho Vegas o Fernando Alfaro, por poner ejemplos. Se han sucedido ya Hang, Dead mum walking (la excepción vaquera), Happy flan, o Baby lemonade, y vueltas al pasado teñidas de chispa como Gipsy loop, e incluso el recuerdo-sorpresa a los primeros Cure claustrofóbicos en forma de versión. Pero el momento cumbre llega con la tormenta eléctrica de She´s gone, donde se meten en la piel de cualquier bandaza de NRA de los ochenta. Even if you don´t know why es la contribución vocal a lo Nico de Clarin, la bajista, entre perpetuas invitaciones al carpe diem, e invitaciones al respetable a soltar adrenalina, vivir la vida de forma desenfadada, etc. Y vuelta a la exquisita sobresaturación eléctrica general de Play, justo en el instante previo en el que nuestro protagonista de la noche, recurre al chiste espontáneo sorpresa sobre géneros musicales ajenos, ante el tremendo tronchamiento general de la banda que le acompaña. Entremedio me parece recordar un leve atisbo del -por entonces- folk destartalado e iconoclasta de Hairy Moon, uno de esos temas donde Bigott ejerce otra de sus innumerables modulaciones vocales.

Se trata en definitiva, en su mayoría, de canciones bien tratadas, que serían perfectamente exportables, pero que por algún extraño motivo aún no han recibido el aldabonazo definitivo. La despedida y colofón, llega en clave de surf instrumental, reinventando Poupée de cire, poupée de son de Serge Gainsbourg.

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