Así son los misiles hipersónicos Oréshnik con los que Rusia ha atacado a Ucrania

Se trata de proyectiles balísticos de alcance intermedio capaces de alcanzar velocidades de Match 10 y evitar sistemas de defensa de antimisiles.

Rusia ataca territorio ucraniano con misil balístico hipersónico Oréshnik

Una unidad equipada con misiles Oréshnik. / EFE
M. H.

09 de enero 2026 - 16:51

En la madrugada del 9 de enero de 2026, el conflicto en Ucrania vivió una nueva e inquietante fase cuando las fuerzas rusas lanzaron un ataque masivo que incluyó, por segunda vez desde su aparición, el misil hipersónico Oréshnik. La andanada, que combinó decenas de drones y una veintena de misiles de distinto tipo, alcanzó infraestructuras críticas en varias regiones ucranianas, con impacto especialmente grave en la ciudad de Leópolis y en la propia capital, Kiev. En el ataque murieron al menos cuatro civiles y decenas resultaron heridos en un país que vive ya su cuarto invierno de guerra.

El Oréshnik —cuyo nombre en ruso significa “avellano”— no es un arma cualquiera. Diseñado como un misil balístico de alcance intermedio con capacidad hipersónica, puede superar velocidades de más de Mach 10, hacer trayectos de miles de kilómetros en cuestión de minutos y, en teoría, eludir los sistemas de defensa antimisiles existentes. Además, fue concebido para poder portar ojivas nucleares o convencionales, lo que lo convierte en un elemento tanto de poder militar como de amenaza estratégica.

Lo que ocurrió en este último ataque es especialmente significativo: el Oréshnik fue disparado en un contexto de intensificación bélica en el que el Kremlin trató de justificar su uso como respuesta a un supuesto ataque ucraniano contra una residencia presidencial en Rusia que Kiev y aliados occidentales han negado. Aunque en esta ocasión no llevaba una carga nuclear, su empleo contra objetivos en el oeste de Ucrania —cerca de la frontera con la Unión Europea y la OTAN— ha sido interpretado por líderes europeos como una advertencia directa a Occidente y no solo a Kiev.

En términos bélicos, el uso del Oréshnik trasciende el impacto físico de una sola explosión: se trata de una escalada simbólica que demuestra que Moscú está dispuesta a utilizar armas de alta tecnología con potencial estratégico en un conflicto convencional prolongado. Para Ucrania, la presencia de un misil de este tipo en el teatro de operaciones complica aún más la defensa de infraestructuras críticas y pone de relieve la vulnerabilidad de sistemas antimisiles frente a armas que viajan a velocidades extremas.

En el plano político, la utilización pública de este arma ha generado preocupación internacional. Para muchos gobiernos europeos y estadounidenses, el Oréshnik no solo intensifica la guerra en Ucrania, sino que envía un mensaje a sus propios territorios: que Rusia posee y está dispuesta a emplear misiles capaces de alcanzar objetivos cruciales dentro y fuera del continente. La combinación de un conflicto que ya parece indefinido con la introducción de armamento hipersónico redefine las variables de riesgo para todo el continente.

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