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Francia se prepara para un nuevo confinamiento para frenar el virus

  • Macron anunciará hoy un nuevo aislamiento, menos lesivo que el de marzo, y que durará un mes tras las últimas cifras de contagios

  • El toque de queda no ha surtido ningún efecto

El primer ministro galo, Jean Castex. El primer ministro galo, Jean Castex.

El primer ministro galo, Jean Castex. / ludovic marin / efe

El Gobierno francés constató el fracaso del toque de queda como herramienta para frenar la pandemia de Covid-19 y este martes puso las bases para endurecer las medidas de restricción de los movimientos que pueden traducirse en un nuevo confinamiento de la población. Tras consultas internas del Ejecutivo y con los principales líderes parlamentarios y sociales, el presidente, Emmanuel Macron, se dirigirá hoy a los franceses para anunciar nuevas medidas.

Antes, volverá a reunir a su comité ministerial de crisis y al Gobierno al completo en el tradicional Consejo de Ministros que debe dar el último toque a la nueva vuelta de tuerca con la que se busca poner freno a la curva de contagios. Los últimos datos de las autoridades sanitarias apuntan a 33.417 nuevos positivos, con lo que se rozan los 1,2 millones, y 292 muertos en las últimas 24 horas, como la víspera la cifra más alta desde abril pasado.

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El portavoz del Gobierno, Gabriel Attal, aseguró que barajan estimaciones que indican que "en la actual trayectoria en dos semanas se alcanzará el número de hospitalizaciones registrado en el pico de la primera oleada".

En los últimos siete días, más de 14.100 personas han sido hospitalizadas, más de 2.000 de ellas en cuidados intensivos.

En el seno del Ejecutivo gana peso la idea de que sólo un confinamiento puede detener esa tendencia, aunque tratarán de que sea lo menos lesivo posible para la economía. El primer ministro, Jean Castex, defenderá el plan mañana ante las cámaras legislativas, a cuyos líderes reunió ayer para obtener su punto de vista sobre la situación y su predisposición a respaldar esas medidas.

El jefe del Ejecutivo recibió duras críticas por la falta de previsión frente a la pandemia, pero también un mayoritario respaldo a un endurecimiento de las medidas. "La reunión con el Gobierno nos ha dejado un sentimiento de improvisación, pánico y ausencia de anticipación", aseguró el presidente del partido conservador Los Republicanos, Christian Jacob, primera fuerza de la oposición.

Attal, por su parte, destacó el consenso sobre la gravedad de la situación y la predisposición a apoyar un endurecimiento de las medidas, además de sobre el hecho de que no deben cerrarse las escuelas.

El presidente francés se había mostrado reacio hasta ahora a decretar un nuevo confinamiento, difícil de aceptar por parte de la población y con duras consecuencias para la economía después de los tres meses de parón registrados entre marzo y mayo pasados. Pero el aumento de contagios y de muertes se ha acelerado en los últimos días, sin que la degradación de la situación se haya mitigado diez días después de que se anunciara un toque de queda que afecta ya a dos tercios de la población francesa entre las 10.00 horas de la noche y las 6.00 horas del día siguiente.

Frente a la constatación de ese fracaso, el Gobierno se ha visto obligado a estudiar un endurecimiento de las medidas restrictivas de movimiento, que serán detalladas hoy por Macro, quien se dispone a anunciar un nuevo confinamiento menos restrictivo que el de marzo pasado y con una duración inicial de un mes.

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