La colmena

Magdalena Trillo

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El Pacto del Codo crea escuela

La 'locura' de Antonio Moral manteniendo el Festival de Música y Danza ha terminado siendo un acierto. Y hasta un revulsivo

Antonio Moral, junto a la consejera de Cultura y resto de autoridades en la inauguración de la 69 edición del Festival de Granada en la Catedral. Antonio Moral, junto a la consejera de Cultura y resto de autoridades en la inauguración de la 69 edición del Festival de Granada en la Catedral.

Antonio Moral, junto a la consejera de Cultura y resto de autoridades en la inauguración de la 69 edición del Festival de Granada en la Catedral. / Antonio L. Juárez / PhotographersSports

La oportunidad, cuando no es oportunismo, siempre es un valor. Por lo que te aleja de los errores, por lo que te aporta en visibilidad y porque puede convertirte casi en visionario. Bien es cierto que unas veces está cerca de la estrategia y la lucidez y otras no es más que un regalo de la buena suerte. Aunque en política nunca nada es casual, me quedo con la versión más constructiva para valorar la racha de buenas noticias de la última semana. Y lo hago a partir de la insólita fotografía que vimos este jueves con la inauguración del Festival de Música y Danza. Su improvisado director se ha ganado el puesto a nivel local, y el reconocimiento del mundo cultural a nivel nacional, en apenas unos meses. ¿Por su osadía? Mantuvo la convocatoria contra todo pronóstico, reorganizó a contrarreloj el programa que heredó de Heras-Casado y comprometió a todos en plena desescalada. Cuando todavía ni siquiera sabíamos qué sería aquello de la nueva normalidad.

Imponente Requiem en la Catedral entre mamparas y mascarillas. Obligatorias para los más de 600 asistentes que acudieron al recital de homenaje a las víctimas del Covid y hasta para los músicos y coro de la OCG. Sorprendió a todos. Nos conmovió. Andrea Marcon se alió con Mozart, con el desgarrador último aliento del compositor antes de acabar en una fosa común, para devolvernos a los tiempos más sublimes de la orquesta.

La locura de Antonio Moral ha terminado siendo un acierto. Y un revulsivo como avanzadilla de la gestión (valiente y prudente) que nos debe permitir compaginar la reactivación de la vida económica, social y cultural con las obligadas cautelas que sigue exigiendo la pandemia. Porque poco importa si lo llamamos clúster, brote o rebrote; son contagios, hospitalizaciones y muertes lo que seguimos sumando. Con una especial preocupación además por Granada y Málaga, las dos provincias que avanzaron en sólo una semana a la fase final de la desescalada, por los nuevos casos que se están registrando. Justo cuando se han desplegado las nuevas normas de convivencia tras el estado de alarma, las playas y los chiringuitos están a rebosar y volvíamos a marcar alertas en los calendarios.

El coronavirus no se ha ido y no podemos bajar la guardia, pero tampoco podemos seguir hibernando. Aunque el desconfinamiento y la relajación de medidas en los países más afectados amenacen ya con una segunda ola de la pandemia. Desde este complejo y contradictorio escenario, conscientes de que son momentos excepcionales que requieren decisiones insólitas, ¿se abre paso la política útil?

El Pacto del Codo no sólo se ha hecho firme esta semana con la aprobación en pleno de los presupuestos sino que está haciendo escuela. Volvemos a las oportunidades. En Madrid, el PSOE de Pedro Sánchez y el PP de Pablo Casado también se han apuntado a la política de acuerdos aliándose con Ciudadanos y orillando tanto a los independentistas como a Vox. Se ha aprobado el decreto de nueva normalidad, se cierran filas con la candidatura de Nadia Calviño al Eurogrupo en un momento clave con el reparto de fondos para la reconstrucción y tal vez haya también una oportunidad para los PGE.

El "SOS político" que se ha lanzado desde Granada no tiene una lectura local. Cada acuerdo y cada foto tiene sus protagonistas y su intrahistoria, pero el fondo de emergencia que lo sustenta es compartido. Que Vox se haya ofrecido ya a ser "socio preferente" del bipartito responde también a este planteamiento de oportunidad. Y me resisto a escribir "oportunismo" para intentar que prevalezca la lectura positiva, la que ha permitido que Granada esté celebrando su Festival, el AVE cumpla su primer aniversario con expectativas de recuperar el pulso, reabran la Alhambra o el Parque de las Ciencias, no se suspenda el ciclo lorquiano en el Generalife, se apuntale el proyecto del acelerador, estemos a un paso de que la UNESCO reconozca al Geoparque de la zona norte…

Política útil. Lo que, siendo generosos y aparcando la crónica partidista, hizo posible el Pacto del Codo, lo que debería contagiarse con más fuerza que el virus.

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