Sanidad

Alcer-Onuba vislumbra su cierre tras 38 años de actividad

  • Este colectivo de pacientes renales denuncia el abandono de las administraciones

Un paciente a punto de iniciar su sesión de diálisis. Un paciente a punto de iniciar su sesión de diálisis.

Un paciente a punto de iniciar su sesión de diálisis. / H.I. (Huelva)

Tras una prolongada y fructífera carrera, la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer-Onuba)tiene previsto echar el cierre tras nada menos que 38 años de vida lo que la convierte en una de las asociaciones más veteranas de la provincia en lo que respecta a la atención a los pacientes, en este caso, renales.

Aún no todo está perdido y de este modo, desde la actual junta directiva se hace un llamamiento para que nuevas generaciones asuman el trabajo que vienen realizando, algunos desde hace décadas, en frente de Alcer. Su esfuerzo ha sido imprescindible a la hora de enumerar las indiscutibles mejoras que estos pacientes han tenido en el transcurso del tiempo. Sin embargo, la presencia de una asociación para este colectivo se sigue sintiendo necesaria y así lo atestiguan Pablo Macías y Félix Prada, secretario y vocal de la junta respectivamente.

Ambos señalan que si no se logra una nueva junta, Alcer echará el cierre definitivo el 31 de diciembre. En ello tiene una fuerte influencia lo que desde la asociación consideran abandono por parte de las administraciones.

La asociación, que tiene actualmente su sede en el barrio de La Orden, cuenta con 50 socios. Se calcula que pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), que en buena parte se encuentran en tratamiento de diálisis o han recibido un trasplante, son más de 300, aunque la prevalencia de esta patología en Andalucía y Huelva es bastante superior.

Históricamente ha sido un colectivo que ha padecido unas fuertes carencias que en parte se han ido paliando con el paso del tiempo. Esa quizá sea una de las circunstancias por las que es difícil la involucración de las personas con ERC. “Se trata –señalan tanto Macías como Prada– de personas que suelen tener una edad ya avanzada. A ello hay que sumar que el 60% de ellas viven fuera de la capital”.

Respecto a la postura de las administraciones de cara a Alcer, los miembros de la junta directiva lamentan que hayan ido abandonado su apoyo lo que se ha traducido en no poder realizar diferentes planes y dejar de contar con una trabajadora social y todo ello sin olvidar que “Alcer es una asociación considerada de Utilidad Pública lo que no es nada fácil de conseguir”.

El papel que estos años ha desempeñado la asociación es indiscutible:“Fuimos uno de los colectivos que más hicimos para que el Juan Ramón Jiménez contara con un servicio de Neurocirugía”. Y desde ahí a otras reivindicaciones hechas realidad que mejoran la vida de estos pacientes como ha sido “conseguir que el Ayuntamiento nos concediera mayor número de metros de vado en el centro de diálisis del Molino de la Vega, para una mayor comodidad ya que estos pacientes, en la mayoría de las veces, son trasladados en vehículo sanitario”.

Una de las mayores ventajas que han experimentado las personas con ERC es el aumento casi exponencial de las que han podido acceder a un trasplante, desde que el SAS decidiera pasar a los pacientes onubenses de Granada al Virgen del Rocío de Sevilla. Pero aún quedan cosas por hacer ya que “ya solo somos tres las provincias andaluzas en las que no se hacen trasplantes de riñón”. En la actualidad hay unos 40 onubenses en lista de espera y en lo que va de año han recibido ese órgano, 16.Respecto a aquellos que reciben diálisis, el centro principal es el del Molino de la Vega que presta servicio a unas 160 personas cada días. Junto a ellos se encuentran los del Juan Ramón Jiménez, Riotinto y Cartaya.

La Sociedad Española de Nefrología informó hace unos días, que la prevalencia de la enfermedad renal crónica en España ha crecido un 20% en los últimos diez años. En cuanto a Andalucía, mejora ligeramente las cifras nacionales sobre el impacto de las enfermedades del riñón. Así, la prevalencia se sitúa por debajo, en 1.212, frente a los 1.284 pacientes por millón de habitantes de la media nacional. Igualmente, la media anual de nuevos casos es inferior a la nacional (131,5 frente a los 141 de la media nacional).

Pese a la mejora, en tan sólo un año, ha crecido un 10% el número de personas que han pasado a necesitar diálisis o trasplante

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