Sergio Cornejo, tras la acogida: "Cuando Huelva rompe en palmas, eso cala muy fuerte"
El autor del cartel de la Semana Santa 2026 confiesa la emoción vivida tras la presentación y explica las claves conceptuales de una obra que ha despertado una gran acogida
Un emotivo cartel de la Victoria triunfa entre aplausos cofrades
Las miradas de los cofrades onubenses estaban puestas este lunes en el cartel anunciador de la Semana Santa 2026 de Huelva. Pero detrás del lienzo había también una mirada inquieta, la de Sergio Cornejo, consciente de que cada obra que anuncia la Semana Mayor es, en cierto modo, un examen público. Un ejercicio de síntesis, sensibilidad y responsabilidad que se enfrenta, inevitablemente, al juicio de una ciudad profundamente cofrade. “No podía evitar pensarlo: ¿qué nota me pondrán? ¿Será buena, será mala?”, reconoce en conversación con Huelva Información apenas unas horas después de la presentación, todavía con la emoción a flor de piel.
Este martes ha amanecido “más descansado, aunque he dormido poco”, confiesa. La tensión acumulada durante semanas, el peso del encargo y la intensidad del acto pasaron factura. Aun así, el balance que hace el artista es claro y sereno. “Mi gran preocupación era estar a la altura de lo que Huelva se merece, de no quedarme a medio camino, de dar todo lo mejor de mí”, explica. El resultado, al menos en lo emocional, ha sido el esperado. “Ayer sentí muchísimo cariño, una respuesta muy sincera, y hoy me siento profundamente satisfecho, más tranquilo”.
Ante un Salón de Plenos abarrotado y tras un silencio expectante, el público, al ver el cartel, primero rompió en un profundo "¡ohhh!", y después, en un largo aplauso que terminó en palmas. “Eso me emocionó muchísimo. Porque el aplauso es agradecimiento, pero cuando Huelva rompe en palmas… eso cala muy fuerte”, admite.
La elección de la Virgen de la Victoria como protagonista no responde a un gesto devocional concreto, sino a una decisión profundamente conceptual. “No fue casual. Era la advocación que mejor se ajustaba a lo que yo quería mostrar”, explica el autor. Cornejo buscaba un hilo conductor que sintetizara la esencia de la Semana Santa onubense, esa convivencia permanente entre el dolor y la esperanza. “El cofrade que pertenece a hermandades más fúnebres reconoce plenamente la pasión y la muerte que se está celebrando; y ese mismo cofrade sabe disfrutar del júbilo, de la gloria, de la victoria de Cristo sobre la muerte que representan otras imágenes”.
Esa dualidad —pena y alegría, oscuridad y luz— articula toda la obra. En la parte inferior, la pasión y la muerte; en la superior, la gloria y la victoria. “La Semana Santa es tensión constante entre esos dos polos”, reflexiona. “No se entiende la una sin la otra. Sin muerte no hay resurrección, y sin noche no hay amanecer”.
Para la escena inferior, Cornejo se apoyó en una referencia pictórica muy concreta: Noche en el Gólgota, de Vasili Vereshchaguin. “Buscaba la iconografía más inmediata, la más previa a la Pasión”, explica. “Esa sensación de silencio, de vacío, de inminencia, cuando todo está a punto de ocurrir”. Reconoce que barajó otras opciones. “Estuve sopesando La Piedad, pero finalmente entendí que esta imagen conectaba mejor con el relato que quería construir”.
En ese relato, Huelva no es un mero escenario. Es parte esencial del mensaje. El Conquero transformado en Gólgota, la ría como espacio simbólico de resurrección, las fachadas modernistas del casco histórico como telón de fondo emocional y urbano. Arquitecto de formación, Cornejo no esconde que su mirada profesional impregna la obra. “La arquitectura es memoria, igual que la Semana Santa. Ambas hablan de quiénes somos y de cómo hemos llegado hasta aquí”.
Cuando se le pregunta por el resultado final, huye del triunfalismo. Prefiere hablar de honestidad, de entrega y de respeto. Y quizá ahí resida la clave de la acogida: una obra pensada no para impresionar, sino para emocionar y dialogar con la ciudad. La nota, si hay que ponerla, ya la puso el público. Y fue alta.
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