Huelva

El santo de las epidemias no podrá salir por la Covid-19

  • En el siglo XVI ya se hacía lo que hoy se llama un cierre perimetral con entrada solo por la capilla de San Sebastián

  • La ciudad de Huelva le tuvo siempre como Patrón y de manera oficial desde el siglo XVIII

Un vendedor de palmito ayer en la Plaza de los Litri del barrio del Patrón. Un vendedor de palmito ayer en la Plaza de los Litri del barrio del Patrón.

Un vendedor de palmito ayer en la Plaza de los Litri del barrio del Patrón. / Eduardo Sugrañes

San Sebastián, Patrón de la ciudad de Huelva, no podrá salir este año a recorrer las calles de su barrio, hasta la parroquia mayor de San Pedro, como es tradición tras la celebración de su festividad del día 20 de enero por la Covid-19.

Parece una contradicción con lo que antiguamente sucedía, que se sacaban las imágenes de los santos cuando había una calamidad, epidemia, sequías, terremotos... Ahora lo más prudente es que se suspendan las salidas procesionales por aquello de que arrastran a numerosas personas y lo peor en estos casos son las aglomeraciones que se deben evitar para que no se produzcan contagios.

Dibujo del pintor Alfonso Aramburu. Dibujo del pintor Alfonso Aramburu.

Dibujo del pintor Alfonso Aramburu.

Hay quienes sostienen que la gripe del 18 comenzó con un gran brote en Madrid con ocasión de la fiesta patronales de San Isidro, lo que hizo que se expandiera a los pueblos que siguieron celebrando sus fiestas y romerías y tras septiembre de 1918 llegó la gran ola, que en nuestra ciudad se llevó por delante a unas 25 personas diarias.

Un siglo después pues no fue una romería sino una manifestación el 8 de marzo pasado y posteriormente un verano bastante relajado lo que disparó la pandemia.

El 28 de abril de 1738 el Ayuntamiento reafirma el patronazgo que tenía de siglos anteriores

Así que este año se celebró un triduo a San Sebastián que se tuvo que adelantar dos horas para facilitar el autoconfinamiento a las 20:00, en un templo con un aforo reducido al 30%. Ocurre que la situación es bastante grave por los muchos infectados y lo peor es el aumento de fallecidos.

En estos días se invoca a San Sebastián como protector de las epidemias, uno de los dos santos que junto con San Roque estaban a las puertas de la ciudad, uno en su barrio y el oro en la Vega Larga.

Esa eran las creencias de entonces y por las que ahora muchos fieles también vuelven la mirada hacia los santos implorando la gracia del cielo.

Se buscaba así la intercesión divina en aquellos momentos calamitosos, en una segura ayuda espiritual para soportar el dolor de aquellos momentos y la impotencia ante los escasos recursos higiénico-sanitarios de la población.

En la epidemia de 1580 la ciudad se preocupa de que “se cerquen todas las calles desta villa y que sólo queden abiertas la Calzada y San Sebastián”, ya que había amenaza de que pudiera llegar el brote de peste que asolaba Sevilla. Era el cierre perimetral de la ciudad que ahora tenemos con la pandemia de la Covid-19. En el siglo XVI quedaba solo la entrada donde se encontraba la ermita del Patrón, que era la llegada principal por tierra y la de la Calzada, por donde se accedía del puerto.

Este cierre perimetral de Huelva en épocas de las epidemias se vuelve a tomar el 4 de junio de 1682, cuando el cabildo al conocer la peste en Ayamonte acuerda “se pongan guardias en los sitios de la Calzada, Vega, San Sebastián y Conquero”; puntos protegidos por San Sebastián, San Roque y la Virgen de la Cinta.

A San Sebastián se le tenía como Patrón al menos desde el siglo XVII, como evidencian las actas del consejo de la villa.

Una credencial certificaba en el siglo XIX que la ciudad estaba libre de epidemias

Hoy cuando se habla de la necesidad de vacunarse e incluso de una futura credencial para ir de un lado a otro, vemos un antecedente en el salvo conducto que se firmaba en el siglo XIX en Huelva, en el que se dejaba constancia de estar libres de enfermedades: “Certificamos que esta Villa y sus vecinos, por la Divina Misericordia, se hallan libres y sanos de todo mal contagioso, y corriente su comercio, guardándose de los pueblos y parages donde se tiene noticio lo hay”.

San Sebastián quedará como principal patrono de la villa de Huelva por acuerdo del cabildo de 28 de abril de 1738, cuando el consejo destaca las ayudas espirituales recibidas de San Sebastián, al que invoca en tiempos de epidemias. Así dicen “sus mercedes según oieron de sus maiores los veneficios que se devieron a el Señor San Sebastián en los calamitosos años de quarenta y nueve, sinquenta y sinquenta y uno, y que desde entonces se le tenía por Patrono, los que en los años pasados llegó a dudarse por no contar con medio alguno auténtico”.

Se recuerda así que el pueblo lo tenía por Patrón como hay referencias desde 1603, lo que hace pensar que así se le reconociera en el siglo XVI. De cualquier forma, con este acuerdo quedó zanjada cualquier duda y el cabildo se comprometía a celebrar su festividad anual “con su misa y sermón”.

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